La soledad del desprecio

El niño Paquito escalaba el monte enarbolando su escopetilla de perdigones.

Fragmento perteneciente al relato titulado
«Temblor de invierno» , del libro Cuentos agrios (pág. 109).

Magnífica puntería

—¿Te vienes a darles pedradas a los del barrio de la cuesta?

Fragmento perteneciente al relato titulado
«Temblor de invierno» , del libro Cuentos agrios (pág. 104).

Un niño muy sensible

El niño pálido cazaba pajaritos con un atino de pasmo. Primero con tirachinas, y luego con escopeta de aire comprimido, los pillaba incluso al vuelo. Aunque el niño pálido se lo callaba, el niño birria de los huesecillos, el niño poquita cosa, el niño enclenque pensaba que eso ni el Robin Hood de las películas.

Fragmento perteneciente al relato titulado
«Temblor de invierno» , del libro Cuentos agrios (pág. 103).