Mal de ojo

—¡Sé lo del mal de ojo, putasquerosa!

Fragmento perteneciente a la novela titulada El solitario (pág. 94).

En el cementerio de Montjuïc

Los dos empleados mantuvieron sujeta, en todo momento, a la vieja prostituta, que desprendía espumarajos cada vez que abría la boca.

Fragmento perteneciente a la novela titulada El solitario (pág. 93).

Un difunto peculiar

Una mala bruja, en cómicConsiguió agarrarse a los pelos de la que fue amenazada compañera del difunto.
—¡¡¡ASQUEROSA!!!… ¡¡¡PUTASQUEROSA!!!

Fragmento perteneciente a la novela titulada El solitario (pág. 92).

Parroquianos y alpargatas

Algo más allá había dos mujeres sesentonas, adiposas y saludables. Ambas calzaban alpargatas, con los talones al descubierto.

Fragmento perteneciente a la novela titulada El solitario (pág. 62).