Alguien en incuestionable agonía

valentine gode darel agony

El individuo yacía sobre las escaleras, en un estado de incuestionable agonía.

Fragmento perteneciente a la novela titulada El solitario (pág. 133).

Aquel escote

Como a la muchacha se le quedó holgado, un instante, el escote de su jersey de lana, a Salvador no se le pasó por alto el esponjoso canalillo de sus pechos cálidos, abrazados a unos sostenes blancos.

Fragmento perteneciente a la novela titulada El solitario (pág. 102).

Un cigarrillo

Repleta y saciada, la muchacha encendió un cigarrillo. Tras una primera y profunda calada, tuvo el descuido de expulsar el humo en línea recta.

Fragmento perteneciente a la novela titulada El solitario (pág. 101).

Aquel rostro barbado

rostro_jesusAscendió la mirada de Magdalena y descubrió, en el techo, el mismo rostro barbado, de exactas proporciones.

Fragmento perteneciente a la novela titulada El solitario (pág. 100).

Palabras

No prestó la más mínima importancia a las palabras que acababa de murmurar, unas palabras que tan sólo significaban un disparate más de los muchos que barajaba su mente.

Fragmento perteneciente a la novela titulada El solitario (pág. 48).

Quedarse atónito

El día clave de mi vida lo afrontaba con una inenarrable calma y una lucidez sin precedentes.

Fragmento perteneciente al relato titulado
«Mataperros» , del libro Cuentos agrios (pág. 77).

Singular diálogo

—No entiendo nada. Mi chica es un bombón en cuerpo y alma.

Fragmento perteneciente al relato titulado
«En los dientes de la noche» , del libro Cuentos agrios (pág. 50).

Los alimentos

—Ya no nos queda comida. Ahora nos moriremos de hambre. Procuremos no asustar al niño con nuestro miedo.

Fragmento perteneciente a
UNA NIÑA PERDIDA EN EL MAR.
RELATOS DEL FUEGO SANGUINARIO Y UN CANDOR
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