Nueva edición, en papel, de COMO LAS VÍBORAS

Continuando con la renovación de mi obra literaria,
en formato papel, ya está disponible
Como las víboras.
El volumen de esta edición, de 14 x 21,5 cm,
tiene 164 páginas.
(Hay que seguir agarrándose a la silla para su lectura).

La imagen de cubierta de COMO LAS VÍBORAS es la misma que en la versión digital

Cubierta de la novela COMO LAS VÍBORAS. La imagen, en detalle, es del pintor decimonónico William Bouguereau.

COMO LAS VÍBORAS hilvana la difícil andadura de unos personajes repletos de maldad. Es una crítica de la violencia extrema. La horrorosa criminalidad actual, que cada vez difunden más los medios, tiene su parte de representación en esta novela. Las situaciones de COMO LAS VÍBORAS no son el producto de una voz narrativa enfermiza, sencillamente son calcos de nuestra realidad más inmediata, de nuestra realidad pretérita, de nuestra tradición literaria, una tradición que camina entre Virgilio, el romancero viejo y las crónicas de Alfonso de Valdés.
Prácticamente toda la acción de la novela se desarrolla en Ávila, dentro y fuera de sus murallas medievales. El espíritu medieval y renacentista posee los albores del siglo XXI, con sus mayores virtudes y sus más deleznables taras. Las rutas teresianas, las huellas románico-góticas cambiarán de perspectiva tras la lectura de COMO LAS VÍBORAS. En este sentido, el público lector habrá de revisar también sus sentimientos, los motivos que le llevan a entristecerse o incluso simpatizar con el joven Frankie, el personaje protagonista, uno de los individuos más abominables de la literatura contemporánea.

Todas las versiones, aquí.

Como las víboras, en iBookstore

El ebook Como las víboras, disponible en iBookstore. La próxima publicación en esta plataforma de Apple, vía iTunes, será Cuentos agrios.

Ebook Como las víboras, de Antonio Gálvez Alcaide, en iBookstoreLa novela COMO LAS VÍBORAS hilvana la difícil andadura de unos personajes repletos de maldad. Es una crítica de la violencia extrema. La horrorosa criminalidad actual, que cada vez difunden más los medios, tiene su parte de representación en COMO LAS VÍBORAS. Las situaciones de COMO LAS VÍBORAS no son el producto de una voz narrativa enfermiza, sencillamente son calcos de nuestra realidad más inmediata, de nuestra realidad pretérita, de nuestra tradición literaria, una tradición que camina entre Virgilio, el romancero viejo y las crónicas de Alfonso de Valdés.

Prácticamente toda la acción de COMO LAS VÍBORAS se desarrolla en Ávila, dentro y fuera de sus murallas medievales. El espíritu medieval y renacentista posee los albores del siglo XXI, con sus mayores virtudes y sus más deleznables taras. Las rutas teresianas, las huellas románico-góticas cambiarán de perspectiva tras la lectura de COMO LAS VÍBORAS. En este sentido, el público lector habrá de revisar también sus sentimientos, los motivos que le llevan a entristecerse o incluso simpatizar con el joven Frankie, el personaje protagonista, uno de los individuos más abominables de la literatura contemporánea.

COMO LAS VÍBORAS
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Ávila

De todas las crónicas de viajes que he escrito, Ávila es la que más trabajo me ha costado. Su narración nunca se terminaba. Así un día, y otro, hasta tal extremo que tuve que tomar una decisión extrema, dadas las cercanías de mi vuelta a las clases. Y esa decisión no ha sido otra que la de enclaustrarme en casa y no salir a la calle para nada. Para nada, en el sentido literal de la palabra.

Así es, he estado encerrado en casa, durante una semana exacta, sin salir, siquiera, a comprar el pan (sabiendo cómo me las gasto, ya me avituallé con antelación).

Ávila es la crónica de viajes más extensa que me ha salido hasta la fecha. He de decir también que jamás he hecho tantos kilómetros a pie en una misma ciudad. Y que no me he dejado nada en el tintero.

De las murallas, el Teso del Carmen

Menuda se lio en esta parte de las murallas de Ávila, el Teso del Carmen, en el espacio de mi novela titulada COMO LAS VÍBORAS. En esa ocasión, también en mi anterior visita, estaba toda esta bajada nevada. Efectivamente, se me nota en la cara un buen grado de complacencia. Aquellos tiempos, aquellas imposturas.

La iglesia románica de San Pedro

Aquí, una de las fachadas laterales de la iglesia románica de San Pedro. Efectivamente, aquel edificio en cuyo interior se cometieron las impronunciables aberraciones con el joven Frankie, en mi novela de Ávila titulada COMO LAS VÍBORAS. Estre otros vestigios, este edificio tiene un interesante asunto en su rosetón.

Como las víboras

La novela COMO LAS VÍBORAS antes (y después, para el libro en papel);
y después (y ahora, para el libro en digital).
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Portada de Como las víboras, como libro en papel

Portada de Como las víboras, como libro en papel

Portada de Como las víboras, como libro en digital

Portada de Como las víboras, como libro en digital

Esta novela hilvana la difícil andadura de unos personajes repletos de maldad. Es una crítica de la violencia extrema. La horrorosa criminalidad actual, que cada vez difunden más los medios, tiene su parte de representación en la novela. Las situaciones no son el producto de una voz narrativa enfermiza, sencillamente son calcos de nuestra realidad más inmediata, de nuestra realidad pretérita, de nuestra tradición literaria, una tradición que camina entre Virgilio, el romancero viejo y las crónicas de Alfonso de Valdés.

Prácticamente toda la acción de COMO LAS VÍBORAS se desarrolla en Ávila, dentro y fuera de sus murallas medievales. El espíritu medieval y renacentista posee los albores del siglo XXI, con sus mayores virtudes y sus más deleznables taras. Las rutas teresianas, las huellas románico-góticas cambiarán de perspectiva tras la lectura de COMO LAS VÍBORAS. En este sentido, el público lector habrá de revisar también sus sentimientos, los motivos que le llevan a entristecerse o incluso simpatizar con el joven Frankie, el personaje protagonista, uno de los individuos más abominables de la literatura contemporánea.

Cita de la página 13:

Instantáneamente cortó el aire la hoja de una navaja automática. Los ecos de la catedral, que fue también fortaleza hasta el siglo XVI, conocían muy bien la expresión de los aceros cortantes, de los golpes homicidas, de la muerte ensangrentada. Los demonios de la penumbra reptaban como culebras.

Un recuento. El Lazarillo

Portada del Lazarillo, edición de Medina del Campo

Ahora que se extingue el verano, ahora que se aproxima el ruido de las aulas, ese carrusel imprevisible, echo la vista atrás. Se evapora el verano, como una sonrisa acartonada, como una sonrisa de bella frescura que hechiza, como cualquier cosa que se apaga. Se retira del tapete el verano, el mayor periodo vacacional de los profesores. Y yo no he dejado de trabajar. Desde un punto de vista técnico, yo no he hecho vacaciones. Dicen que sarna con gusto no pica. Este es mi caso. Salvo unos días, durante la primera semana de julio, en que me dediqué a rascarme la barriga, no he dejado de escribir, de corregir, de escribir, de corregir, de escribir, de corregir, sin perdonar un solo día, como una máquina literaria. Sarna con gusto no pica.

Antes de concluir el examen de la segunda edición de Relatos del fuego sanguinario y un candor, me fui a Toledo. A escribir. Toledo. Allí siempre con mi libreta y mi bolígrafo, escribiendo en cualquier recoveco. Sobre un escalón. Sobre una piedra. Sobre unos hierbajos. Sobre mis pies, tieso como un palo. Sobre alguna nube de mullida inspiración. Jamás me detuve. Jamás me detengo. Mientras la gente pasa como si no existiera yo, como si no existiera ella misma. Hasta que se deja notar, con sus clavos, las menos de las veces. O con sus dedos de tulipán, las menos de las veces. Siempre escribiendo. Siempre corrigiendo. Sarna con gusto no pica.

Terminé la corrección de los relatos hispanoamericanos. Pero lejos quedó la interrupción del respiro. Pocos días antes ya me había adentrado, de cabeza, en la magistral joya del Lazarillo. Y me afané en trasladar su arcaico y engorroso texto al español actual. Toda una doma sintáctica. Toda una investigación sobre el sintagma inexistente hoy. Y ese léxico en desuso, o que hoy significa lo contrario. Menudo lío. Menudo desafío. Y qué inmenso placer. Tocar palabra a palabra, sin prisas, y hasta con cariño, la gran obra de Alfonso de Valdés, el autor del Lazarillo, oculto en el anonimato casi medio milenio, un autor cuyo rastro, en mi obra, aparece explícitamente en Como las víboras.

Sí, en efecto, voy a publicar una lectura adaptada del Lazarillo a los modos actuales del castellano. Para que los ojos hagan una lectura continua, sin que tengan que frenarse en las notas de a pie de página, si es que las hay. Para que se lea un texto tal como el gran Alfonso de Valdés lo hubiera escrito hoy. Sin que queden dudas. Cada folio del texto lo voy solucionando en una hora y media, más bien larga, con un resultado sorprendente. Qué gusto. Y sin escatimar consultas. Muchas. Muchas veces, en el meollo de los rigores de la larga canícula que hemos soportado, con el revés de la mano he tenido que enjugarme las pestañas, literalmente empapaditas de sudor. Sarna con gusto no pica. Qué gusto. El Lazarillo, átomo a átomo, cristalizado en mi maquinaria literaria.

—Bien está, Antonio. Gracias.
—Gracias a ti, Alfonso. Todo un honor, erasmista.

Prosigo. Voy por el folio 43. Ya quedan menos. El sol hoy no se cuece tan enojado. Las excavadoras de la calle descansan. Sarna con gusto no pica.

En la plaza de San Román

La casa toledana en que vivió santa Teresa de Jesús

Estoy delante de la casa toledana en que vivió mi queridísima Santa Teresa de Jesús, cierta chispa que prendió en mi novela Como las víboras.

Fragmento perteneciente a
TOLEDO
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DIETARIO EN RED 2009-2010.

Junto al monumento a Garcilaso de la Vega

Burgos

Puente de Santa María, Burgos

El río Arlanzón es muy estrechillo, muy nervioso y cristalino. Cubre, como mucho, hasta las rodillas. Gusta presenciar sus cantos rodados, la velocidad postinera de sus aguas.

Un inciso. Ya que he traído aquí una de las espadas del Cid, la Tizona, recuerdo que me retraté con su réplica en un momento de ajetreo con buen humor. Y este fue su resultado:

También recuerdo cómo sonó el tinnnn de su hoja en el vídeo en que presento la fiera novela Como las víboras (presten atención a su tintineo, no se hizo adrede).

Fragmento perteneciente a
RUTA DEL OESTE
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DIETARIO EN RED 2007-2008.

Hostal Ávila, de Palencia

En el hostal Ávila, de Palencia

El hostal Ávila, un buen alojamiento, con un nombre de resonancias muy queridas. Ávila, la ciudad de Ávila, grandes recuerdos y notas de novela.

Fragmento perteneciente a
RUTA DEL OESTE
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DIETARIO EN RED 2007-2008.

León: Colegiata de San Isidoro de Sevilla

Pintura de la Colegiata de San Isidoro de Sevilla, en León

El sepulcro se agrupa en la tipología de ataúdes reducidos, unos ataúdes demasiado pequeños para acoger el cuerpo entero de una persona adulta. Ocurre lo mismo con el sepulcro que esconde los troceados restos de santa Teresa de Jesús, en Alba de Tormes. Su descripción minuciosa la tengo hecha en la novela Como las víboras.

Fragmento perteneciente a
RUTA DEL OESTE
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DIETARIO EN RED 2007-2008.

Partiendo de Lam Luong

Foto: AP. Los niños asesinados, junto a la madre, un día antes de su muerte

(…)

Hace unos meses leí la noticia de un hombre, español, que mató a su mujer a martillazos, algo similar a lo que hizo un personaje mío en El informe del roedor, una novela que sacará la editorial Morfeo en marzo. Su personaje, Pascual Pérez Pérez, albañil, le dio a su mujer con una maceta, un determinado tipo de martillo. Recuerdo que cuando describí estos hechos ficticios, antes de 1993, no se había dado ningún caso parecido en el ámbito de la realidad, o no había llegado a mi conocimiento.

Fragmento perteneciente a DIETARIO EN RED 2007-2008.

Trenzado de homicidas

Trenzado de homicidas, Morfeo Editorial, diciembre de 2007

Por la tarde. Y con la mente en algunas burbujas que fluctúan graciosamente por las risueñas reverencias del whisky, “agua de vida”. No es mal momento para dejar constancia de la salida de un nuevo libro mío: Trenzado de homicidas. O sea, la violencia que tanto me rondó en los años 90.

Fragmento perteneciente a DIETARIO EN RED 2007-2008.

Balance

Ya tengo finiquitado el curso escolar 2006-2007. Ocurrió anteayer, con la convocatoria de la última reunión. Ya estoy en condiciones de mirar hacia atrás, de hacer balance.

Fragmento perteneciente a DIETARIO EN RED 2007-2008.

Ricardo Senabre

La fuerza del morbo. Qué inmenso placer experimentarían mis ojos al tropezarse alguna vez con que la firma del crítico literario Ricardo Senabre se corresponde con una obra mía, por ejemplo con la última, la novela Como las víboras. Reconozco que me quedaría boquiabierto, sin leer la primera línea, con los cinco sentidos aguzados, con los colmillos largos, con la mano rozando instintivamente la faca que siempre guardo en un bolsillo (mi padre guardaba una navajilla, costumbre de viejos de los pueblos sureños).

Fragmento perteneciente a DIETARIO EN RED 2007-2008.

Nochevieja

Me levanto muy temprano, como de costumbre. Todavía la noche cuajada. Salgo al balcón. Poco frío. Ni una brizna de relumbre en el cielo.

Entradilla inicial. Texto de DIETARIO EN RED 2004-2006

Elecciones catalanas

Las nueve menos cuarto. Y levantado desde las seis de la madrugada, corrigiendo unas escrituras interrumpidas por el paréntesis de la mesa electoral. Me ha tocado ser segundo suplente de Presidente.

Entradilla inicial. Texto de DIETARIO EN RED 2004-2006

Caliente y El Cultural

Hoy, en El Cultural. A buenas horas me entero de lo nuestro, querida Juan Palomo, cuando prácticamente se me junta el día con la noche, cuando acabo de abrirle el ojo a lo que queda de luz en la calle, cuando todavía estoy en calzoncillos y las sábanas de la cama mantienen aún lo calentico de mis carnes, cuando los kioscos de este arrabal barcelonés, festivo y vespertino, mantienen con candados dobles la cerrazón de sus puertas, con lo bonito que hubiera sido descubrirte sobre la majestad del papel impreso.

Entradilla inicial. Texto de DIETARIO EN RED 2004-2006