Y se cumplió la ley natural

Yo no pienso nada, él no piensa nada. Yo no digo nada, él no dice nada.

Fragmento perteneciente al relato titulado
«Doce campanadas de cálido carmesí» , del libro Cuentos agrios (pág. 63).

Súbito tormento

La muchacha pensaba que su corazón lloraba lágrimas de fuego

Fragmento perteneciente al relato titulado
«Después del sueño» , del libro Cuentos agrios (pág. 24).