Viernes, 30 de septiembre de 2011
Sí, ya está Cosa de tres por libre, en solitario, como ebook. Recuerdo aquella etapa de la escritura de este relato como una etapa rebosante de nervio narrativo. Tenía algo entre manos en el barrio barcelonés de Ciutat Vella, muy cerca de la plaza del Pedró, que sale como uno de los espacios en esta historia, así como la calle Escudellers, del barrio de la Ribera, no demasiado lejos de esta plaza mencionada, y que luego -no mucho después-, sirvió de espacio principal en la novela El solitario. Tenía algo entre manos, como digo, y el relato Cosa de tres fue una desembocadura, con la novela El solitario, como ancho mar. El antiguo barrio chino barcelonés, qué tiempos, y la prostitución de los aledaños del Camp Nou, la que conocí en mi lejana época de obrero, cuando salía del turno de noche y me iba a rodar el coche con unos compañeros de curro, todos como observadores, en aquellas noches invernales de las seis de la madrugada. Aquellos descampados… y Cosa de tres.

Sábado, 28 de noviembre de 2009

—Dale agua al niño.
Fragmento perteneciente al relato
titulado «Cosa de tres» , del libro TRENZADO DE HOMICIDAS (pág. 102).
Jueves, 26 de noviembre de 2009

Pensó que el dedo de Colón la señalaba.
Fragmento perteneciente al relato
titulado «Cosa de tres» , del libro TRENZADO DE HOMICIDAS (pág. 101).
Miércoles, 25 de noviembre de 2009

—¡Un poco de respeto a tu hermana! ¿Oyes? ¡Que hago la calle por ti, para que vayas a la escuela!
Fragmento perteneciente al relato
titulado «Cosa de tres» , del libro TRENZADO DE HOMICIDAS (pág. 100).
Martes, 24 de noviembre de 2009

Sólo confiaba en sus ahorros, que la convertirían en mujer y le concederían un cambio radical a su vida.
Fragmento perteneciente al relato
titulado «Cosa de tres» , del libro TRENZADO DE HOMICIDAS (pág. 99).
Lunes, 23 de noviembre de 2009

—¡Ha dicho que se va a follar a su madre!
Fragmento perteneciente al relato
titulado «Cosa de tres» , del libro TRENZADO DE HOMICIDAS (pág. 98).
Sábado, 21 de noviembre de 2009

Abatido, fijó su visión en unas cuantas baldosas.
Fragmento perteneciente al relato
titulado «Cosa de tres» , del libro TRENZADO DE HOMICIDAS (pág. 97).
Viernes, 20 de noviembre de 2009

A veces deslizaba los brazos y las piernas, como si pretendiera incorporarse.
Fragmento perteneciente al relato
titulado «Cosa de tres» , del libro TRENZADO DE HOMICIDAS (pág. 96).
Jueves, 19 de noviembre de 2009

El bar y la calle combinaban una constante agitación de voces, de pasos sedientos.
Fragmento perteneciente al relato
titulado «Cosa de tres» , del libro TRENZADO DE HOMICIDAS (pág. 95).
Miércoles, 18 de noviembre de 2009

—¡Soy la reina de la tierra, la reina de los mares!
Fragmento perteneciente al relato
titulado «Cosa de tres» , del libro TRENZADO DE HOMICIDAS (pág. 94).
Martes, 17 de noviembre de 2009

Otros volcaban su admiración sobre el conjunto de su lencería,
Fragmento perteneciente al relato
titulado «Cosa de tres» , del libro TRENZADO DE HOMICIDAS (pág. 93).
Lunes, 16 de noviembre de 2009

Se restableció el silencio de los chavales. El estrépito de la tele había cambiado.
Fragmento perteneciente al relato
titulado «Cosa de tres» , del libro TRENZADO DE HOMICIDAS (pág. 92).
Sábado, 14 de noviembre de 2009

Los tres se reían de todo. Sin prisas, sin renunciar a la carcajada, ya con dolor de tripa,
Fragmento perteneciente al relato
titulado «Cosa de tres» , del libro TRENZADO DE HOMICIDAS (pág. 91).
Viernes, 13 de noviembre de 2009

Empezó a adorarlo como si se tratase de un tótem. Sus sueños se hacían realidad.
Fragmento perteneciente al relato
titulado «Cosa de tres» , del libro TRENZADO DE HOMICIDAS (pág. 90).
Jueves, 12 de noviembre de 2009

—Yo estoy para que me den, mi vida, no para dar.
Fragmento perteneciente al relato
titulado «Cosa de tres» , del libro TRENZADO DE HOMICIDAS (pág. 89).
Miércoles, 11 de noviembre de 2009

—¿Por una mamada, amor?
—Sí.
Fragmento perteneciente al relato
titulado «Cosa de tres» , del libro TRENZADO DE HOMICIDAS (pág. 88).
Martes, 10 de noviembre de 2009
CATÁLOGO

Flor besó su cruz, como hacía siempre después de espolvorear palabras indecentes.
Fragmento perteneciente al relato
titulado «Cosa de tres» , del libro TRENZADO DE HOMICIDAS (pág. 87).
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