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RELATOS DEL FUEGO SANGUINARIO Y UN CANDOR, una cita de cada página, en ABIERTO

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Entradas Etiquetadas ‘cristo’

En la Basílica

Miércoles, 14 de julio de 2010 Sin comentarios

Ataúd público en una catedral

La niña Eduvigis Lindavista nació del pecado.

Fragmento perteneciente al relato
titulado «Eduvigis Lindavista» , del libro Relatos del fuego sanguinario y un candor (pág. 15).

Alarmada conversación

Martes, 20 de abril de 2010 Sin comentarios

Una representación de Dios

—¿Dios? —me extrañé

Texto perteneciente a la novela titulada EL PASEO DE LOS CARACOLES (pág. 104).

La abuela de Montilla

Jueves, 18 de febrero de 2010 Sin comentarios

Manos de la vejez

“Bendita la luz del día y el Señor que nos la envía con su caridad y amor que tan grande es”.

Texto perteneciente a la novela titulada EL PASEO DE LOS CARACOLES (pág. 50).

Un mártir de nuestro tiempo

Domingo, 3 de enero de 2010 Sin comentarios

Cristo crucificado, de san Juan de la Cruz (siglo XVI)Caricaturizó el dibujo de san Juan de la Cruz. Aquel en que aparece un Cristo crucificado con la cabeza gacha, mortecina, melenuda. Aquel del clavo enorme en la flamígera mano izquierda, que no se hunde en la carne hasta el cabezal, debido a su extrema longitud. Aquel Cristo crucificado con tres gotas gigantescas de sangre que salpican desde el antebrazo derecho. Aquel de carne nervuda y enteca, de piernas flexionadas sobre el madero, al que se le ciñe en la frente una cinta lisa más que una corona de espinas, por disminuir algo, a modo de piedad, el estremezón del ojo devoto. Caricaturizó el tristísimo dinamismo del cuerpo inerte del crucificado con el mismo acierto terrorífico de la estampa original, la del poeta místico del siglo XVI, del que todavía hoy se exponen, por diversas vitrinas de España, algunos de sus huesos mondos de santo, unos huesos amarillos como de pollo corredor. El caricaturista caricaturizó el logradísimo dibujo, y el periódico que le pagaba se lo publicó, con la abierta intención de la crítica mordaz hacia la oleada de acusaciones contra decenas de sacerdotes católicos del momento, unas acusaciones probadas de pederastia. Pocas semanas después, el caricaturista apareció en la redacción con la cara sembrada de cicatrices sequizas, algunas aún frescas, tantas cicatrices que parecía que le había estallado un barreno en la cabeza. Arrastraba el caricaturista un rostro tan desfigurado que gesticulaba y no se sabía que gesticulaba, que lograba reír y no se apreciaba que reía. Sí, el caricaturista pecaba de temperamento, de una rara vitalidad. Efectivamente, un fanático religioso, con la ayuda de una botella de vidrio quebrada, intentó arrancarle la piel a tiras al caricaturista, por haber dibujado en la entrepierna del Cristo doliente la nuca de un crío al que se le apreciaba claramente, en las cervicales, la figura de un hiperbólico glande humano, la violenta realidad de que al crío le atravesaba la garganta una demoledora barra de hierro como pene. Dijeron las estadísticas del propio diario que el 100 por 100 de los encuestados no había dado crédito a la veracidad de la noticia, dato que sirvió de alivio al conjunto de la población española que ya vivía la segunda década del siglo XXI.

Texto perteneciente al libro titulado ARTÍCULOS DOMINICALES

Palabras irreverentes

Domingo, 1 de noviembre de 2009 Sin comentarios

Códice Beato de Liébana (copia del siglo XIII) A ver quién se ha librado alguna vez del pretendido veneno de las palabras irreverentes. Nadie. Ni Dios desde su sagrada palabra indirecta en el Viejo Testamento, que tantos conocen. Ni Cristo desde su sagrada palabra indirecta en el Nuevo Testamento, que tantos conocen. Ni siquiera los santos, desde sus palabras volanderas, que por volanderas no tantos conocen. De ahí para abajo, la humanidad ha experimentado una especie de competición de irreverencias por ver quién la decía más gorda, sólo por comprobar quién la lanzaba más gorda que los santos, unos entes más cercanos y asequibles que Cristo y Dios. Acabo de indicar que ni siquiera los santos. Y que no tantos conocen las palabras volanderas, descarnadas, esputadas por los santos. Entonces recuerdo los puyazos que se lanzaron mutuamente san Beato de Liébana y san Elipando de Toledo, en el siglo VIII.

Resulta que se discutía sobre teología casi hasta llegar a las manos en el I Concilio de Toledo. Y que se cortaban con la mirada Elipando y Beato, que, indiscutiblemente, llevaban una vida ejemplar, una vida de futura santidad oficial. En unas de esas idas y venidas de carraspeos y de gargajo verde, el monje Beato, sudándosela que Elipando fuese arzobispo de Toledo, le dijo a Elipando que era el mismísimo «cojón del Anticristo». A lo que Elipando replicó con que Beato era un «borracho» y un «farsante». Según la óptica de nuestros días, seguro que ambos santos escupieron su violencia verbal por alguna chorradilla ya superada. Sin conocer la chispa que provocó tal intercambio de lengua ardiente, seguro que tuvo razón san Beato, el monje recoleto al que le sobraban los títulos. Y no sólo por la simpatía a que inclina su vida retirada y austera, sino porque su imagen visionaria «cojón del Anticristo» supera con creces a los tópicos términos de «borracho» y «farsante». No en vano, san Beato de Liébana conocía el registro literario de la lengua, se encerró a solas con los demonios de una pluma, le dio caña a ensartar palabras y escribió Comentario al Apocalipsis de San Juan, su famoso códice en el que a lo mejor no deja títere con cabeza, del que ya diré algo cuando lo lea, puesto que lo tengo entre mis lecturas escogidas.

Las palabras de contenido irreverente. Ellas. Cada vez menos impactantes en los receptores de hoy por casi tratarse de un lugar común, por escupirse casi desde la cuna. Pero siguen cumpliendo con su poder de destrucción psicológica, sobre todo si las pronuncia alguien que no suele, de tal modo que producen el efecto de que las palabras hacen más bulto que la persona.

Charles Bukowski tocándole el coño a su esposa, Linda Lee BeighleEn este momento de chupitos de whisky y de escritura corta, como me acuerdo a menudo de que están removiendo los huesos de Federico García Lorca, en su triste fosa de fusilado, por el asunto de las irreverencias llegan a mi memoria unos versos de Charles Bukowski, escritor yanqui, maldito y genial, en los que menciona a Lorca, el mayor poeta de la literatura española. Dicen así: «Villon fue un ladrón. / Lorca chupaba pollas. / T.S. Elliot trabajaba de cajero en una ventanilla, / la mayoría de los poetas son cisnes, / son garzas.».

¿Acabamos de percibir una irreverencia de contenido sexual? ¿O hemos de aferrarnos a la lógica con naturalidad, por la condición de homosexual del poeta granadino? Es sabido que la mayoría de los términos irreverentes se relacionan con el sexo. Aunque algunos, paradójicamente, quizá pueden favorecerte. Cuando en 2004 levanté el seudónimo de mi niña Paz, con Caliente, tras el tinglado que montó con su novela experimental en Internet, alguien dijo, muy desilusionado, que quien se escondía en el personaje de Paz Vega López resultó ser un tío pajero cuarentón con veinte centímetros de polla.

Las irreverencias que se muerden la cola.

Texto perteneciente al libro titulado ARTÍCULOS DOMINICALES

Sepultura de El Greco

Viernes, 24 de julio de 2009 Sin comentarios

Entrada del convento de Santo Domingo el Antiguo, donde se sitúa la cripta de El Greco

Por la tarde, en el convento de Santo Domingo el Antiguo. Porque aquí está la sepultura de El Greco. Entro. Veo a una chica extranjera.

Fragmento perteneciente a DIETARIO EN RED 2009-2010

Obra de El Greco

Miércoles, 22 de julio de 2009 Sin comentarios

En el convento de Santa Fe

En su mano izquierda, la cadena que atrapa por el cuello al diablillo renegrido de ojos redondos y orejas afiladas, el demonio que el santo liberó de la hija del rey de Armenia.

Fragmento perteneciente a DIETARIO EN RED 2009-2010

El agua de Cristo

El cristianismo…(107)

Viernes, 5 de junio de 2009 Sin comentarios

cristianismo

Jesucristo fue un filósofo que sólo hacía el bien sin mirar a quién. Sus conceptos estrella de la vida: la humildad, tener alma de cordero, el amor. Aspectos que todos alabamos y que ninguno sigue. Jesucristo fue un hombre y, como tal, es posible que

Texto perteneciente a la novela titulada CALIENTE (pág. 113).

Últimos pasos en Aguilar

Lunes, 6 de abril de 2009 4 comentarios

Plaza de San José, Aguilar de la Frontera

Poco antes de emprender la salida, respiro hondo sin saber por qué. Camino de la salida, agradezco a los que trajinan su conmiseración. Cierro la puerta de la iglesia. Repentina lluvia de calor. Ensancho la vista hacia el adiós de Aguilar.

P.D. De Aguilar es María, conocida como la Virgen, uno de los personajes de la novela El Paseo de los Caracoles.

Pasos de la Virgen

Pasos de Cristo

Fragmento perteneciente a DIETARIO EN RED 2009-2010

Aguilar de la Frontera

Lunes, 6 de abril de 2009 Sin comentarios

CATÁLOGO

Iglesia del Carmen, en Aguilar de la Frontera, donde se casaron mis abuelos

Nada más poner pie en Aguilar, llamo a mi madre, que vivió aquí tres años. Mi madre estuvo aquí de chiquilla, de los diez a los trece años. Se trasladó a la casa de sus abuelos, en la calle Calvario, 56, con sus hermanos y sus padres. Aquí vivió mi madre los tres años de la Guerra Civil.

Fragmento perteneciente a DIETARIO EN RED 2009-2010

Las Huelgas Reales y la Catedral de Burgos

Domingo, 13 de julio de 2008 Sin comentarios

Junto a la tumba del Cid, Catedral de Burgos

Las visitas son guiadas, siempre a determinadas horas. Entramos en el templo la primera hornada turística. Exhaustivo control. Un guardia de seguridad, que entra también, que habla por radio, cierra la puerta. El convento de su interior sigue habitado. Larguísimas columnas de capitel vegetal. Malestar. Uno ha de darse prisa. Uno ha de seguir al rebaño. Mis anotaciones no se extienden.

Fragmento perteneciente a DIETARIO EN RED 2007-2008.

Catedral de Segovia

Viernes, 11 de julio de 2008 Sin comentarios

En la capilla de San Antón, Catedral de Segovia

La mejor pintura del museo es “La duda de Santo Tomás”, de Sánchez Coello. Santo Tomás le introduce a Cristo, por la enorme herida del costillar, los dedos índice y corazón. Es tan enorme el cuadro, es tan grande la llaga de Cristo, es tan curiosa y vigorosa la mano del santo, que se distinguen claramente las yemas de los dedos dentro de la violenta herida.

Fragmento perteneciente a DIETARIO EN RED 2007-2008.

Segovia

Jueves, 10 de julio de 2008 Sin comentarios

Frente a la pensión de Antonio Machado, en Segovia

Ya estoy en Segovia. Buen viaje. En una hora y cuarto desde Palencia. La velocidad punta de la máquina ha sido de 201 kilómetros hora. El tren deja a los viajeros a las afueras de la ciudad. Es la estación del AVE. Veinte minutos en llegar a la ciudad en autobús. Y otros veinte, a pie, en tocar la Plaza Mayor. En una de sus esquinas se ubica mi alojamiento. Durante el trayecto, desde el autobús de la estación, muchos alemanes a mi vera, muchos alemanes apretujados. Aquí se ve otro tipo de turismo.

Fragmento perteneciente a DIETARIO EN RED 2007-2008.

Tarde palentina

Miércoles, 9 de julio de 2008 Sin comentarios

En la cripta de la Catedral de Palencia

Desciendo por la llamada Cripta de San Antolín, un estupendo espacio de altura semicircular, pedregoso, robusto, con la solera intacta de la Alta Edad Media. El descenso de la temperatura, aquí, es más brusco que el que ofrece la sombra de la calle. El descenso de la temperatura, aquí, carece de aire libre, de corrientes. La temperatura, aquí, es una lengua de humedad, una lengua fría que casi moja la piel. Al fondo se estrecha, aún más, el espacio.

Fragmento perteneciente a DIETARIO EN RED 2007-2008.

Catedral de León

Martes, 8 de julio de 2008 Sin comentarios

En la Catedral de Léon

Se oye el llanto de un niño desconsolado. Su padre se lo lleva abajo. Pero no llora por la violenta belleza artística que disfrutamos los adultos que le rodean, sino porque se trata de un bebé que tal vez empiece a tener hambre, esa crueldad.

Fragmento perteneciente a DIETARIO EN RED 2007-2008.

León

Lunes, 7 de julio de 2008 Sin comentarios

Hermosísima fachada de la Catedral de León

Cuánta violencia se distingue en la iconografía medieval… La civilizada época que nos acoge terminará cegando, con una amplio telamen, esa iconografía asesina. La ley de la corrección política venidera sólo permitirá el visionado de esa iconografía pública y asesina a partir de los nenes mayores de dieciocho años.

Fragmento perteneciente a DIETARIO EN RED 2007-2008.

Oscar Wilde

Domingo, 5 de junio de 2005 Sin comentarios

Decepción. Hace 33 años, cuando cursaba tercero de Primaria, leí en clase un cuento que pertenecía a nuestro libro de texto. Era “El gigante egoísta”, de Oscar Wilde.

Entradilla inicial. Texto de DIETARIO EN RED 2004-2006

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