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Sobre la narrativa actual

Domingo, 25 de Octubre de 2009 4 comentarios

Literatura¿Que opine sobre la narrativa actual? La respuesta es sencillísima. La narrativa actual es una mierda. La asepsia es el garabato dominante. Nada de infecciones. Todo edulcorado. Ninguna palabra por encima de otra. Todos los narradores iguales, como estúpidos calcos. Algunos de ellos con la potra de contar con una descaradísima operación de mercadotecnia. Todos dominados por el gran jefe, el gran matador, la gran criba, el gran manipulador cultural: las empresas editoriales, valga la redundancia.

Las empresas editoriales actuales tienen como consigna, para la narrativa, la desaparición del registro literario. Saben que la literatura se sustenta en un lenguaje connotado, que desprecian, por lo malsano de su presumible rentabilidad económica. Como creen que el lenguaje connotado va en contra de sus intereses, se lo han cargado. Lástima de los ilusos que tengan la esperanza de que cualquier empresa editorial saque hoy día, como novedad, a un Quevedo, a un Valle-Inclán, a un Juan Rulfo, a un Cela en sus primeros decenios. ¿Tan gruesa es la venda de estos ilusos que no les permite distinguir que la narrativa novedosa que ofrecen las empresas editoriales, desde hace unos cuarenta años, se inserta dentro del registro informativo de la lengua (el de los periódicos, el de los libros de texto), no dentro del registro literario? Las empresas editoriales actuales creen de antemano que los lectores, los compradores de sus productos, son gilipollas. Creen de antemano que los lectores actuales no pueden comprender, valorar y sensibilizarse con una novedad narrativa cercana a la altura de un Quevedo, de un Valle-Inclán, de un Juan Rulfo, de un Cela antes de caer en la chochez. Para eso ya están los libros de bolsillo de esos mismos escritores, ¿no? Pues a tomar por culo la evolución literaria de un país. Por lo menos en España, llevamos ya entre cuarenta o cincuenta años sin evolución literaria. Las empresas editoriales, con sus tabúes —posiblemente espejo de la mayoría de los tabúes de la sociedad a la que se dirigen—, tienen la culpa. Ninguna palabra por encima de otra en los narradores actuales. Todo en un registro informativo que no se despeina. Así que parece mentira que los narradores actuales conozcan empíricamente el dolor de una patada en la boca o en los huevos, o que sepa que el vecino de al lado ha hecho literalmente picadillo a su bebé, o que quepa la opción de cualquier cosa que necesite de una descripción meticulosa, literaria, que produzca sensualidad, sonrojo, alarma, pánico, asco en el lector. Todo aséptico. Nada connotado. Retraso literario de casi cincuenta años.

Pero toda opresión termina por encontrar su salida, como el agua. Cayó el nazismo. Cayó el comunismo. Y en términos literarios, la principal herramienta que sacará de la pobreza literaria a cualquier país se llama Internet, una herramienta que ha llegado, vaya casualidad, con el siglo XXI, una herramienta que utilizarán, exclusivamente, los principales talentos literarios de cualquier país, unas personas absolutamente liberadas de las empresas editoriales, siempre dictadoras de parámetros, porque ellos mismos serán persona y empresa, letras digitalizadas rabiosamente individuales, unos escritores con la constante de expandir a los cuatro vientos, a los miles de plumíferos, el valor de la individualidad literaria, el mensaje de que cada barco aguante su vela. Como ocurre en cada siglo, los narradores que perdurarán se cuantificarán como con cuentagotas. Pero saldrán, que es lo importante. Saldrán.

Texto perteneciente al libro titulado ARTÍCULOS DOMINICALES

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CARTA A LOS JÓVENES ESCRITORES

La hemeroteca virtual de ABC

Domingo, 27 de Septiembre de 2009 Sin comentarios

"Después del sueño", en el semanario dominical Blanco y Negro, del diario ABC

Ayer me enteré de la inauguración de una nueva página web, se llama hemeroteca.abc.es. Pues bien, o parece que han rehecho los ejemplares de ABC al libre albedrío de algún maniático, o parece que, por la cara, se han quitado de encima a infinidad de articulistas. Porque tanto yo, como otros muchos, muchísimos, no aparecemos. Diez artículos míos tiene el diario ABC. Y ninguno sale a relucir. Diez artículos en diez ejemplares de periódicos que guardo en el baúl de los recuerdos. De cuando me vi en la necesidad de colaborar con la prensa, como único medio de promoción literaria. Tenía dos libros publicados por aquel entonces. Qué tiempos. Menos mal que la promoción literaria de los escritores del siglo XXI ya no depende, en exclusividad, de las editoriales y de la prensa. Los escritores del siglo XXI dependen de sí mismos, exclusivamente de sí mismos en la mayor parte del porcentaje que existe. Internet como fuente de liberación. Ya he hablado de eso en Dietario en Red.

Vaya, vaya, menudo lío se ha hecho la hemeroteca de ABC para Internet. Sus ejemplares no son reales. Sus ejemplares están equivocados. No sé si con aviesa intención. En cambio, mis cuentos del semanario Blanco y Negro sí aparecen. Tanto «Después del sueño» (123) como «Anhelos y luces» (123) pueden leerse en la versión que les mandé. Como se sabe, ambas historias pertenecen al libro Cuentos agrios.

La hemeroteca de ABC para Internet. A través de ella, el lector curioso que me sigue podrá leer la primera edición de estos dos cuentos míos. Cosa que recomiendo, como es natural.

"Anhelos y luces", en el semanario dominical Blanco y Negro, del diario ABC

Fragmento perteneciente a DIETARIO EN RED 2009-2010

Prólogo de Relatos del fuego sanguinario y un candor (2ª edición)

Martes, 1 de Septiembre de 2009 Sin comentarios

En Madrid, durante la entrega de premios al cuento Justinita la Idolatrada, que pertenece a Relatos del fuego sanguinario y un candor

PRÓLOGO

Cuando escribí mi primer cuento hispanoamericano, «Eduvigis Lindavista», hace exactamente veinte años, en agosto de 1989, no sabía que mi niña Eduvigis daría pie a todo un libro de contenido y forma, de paisajes y espíritu hispanoamericanos. Por aquel entonces, lejos quedaba la lengua española de América; muy remota, la vivísima respiración del paisaje hispano; completamente ajeno, aquel conjunto de países transoceánicos, con el brutal y miserable establecimiento de muchos de sus gobiernos, tanto del pasado como del presente. Lo único que me resultaba consustancial sobre aquel mundo era la capacidad de conexión con las almas de los personajes hispanos de mi propia inventiva, unas almas encerradas en unos marcos paralelos, reconocibles, de ciertas realidades hispanoamericanas. Así que a través de mis propios personajes, fui consciente de una sensibilidad muy profunda hacia lo que es y significa Hispanoamérica. Desde entonces me interesó su pasado, su presente, su futuro, casi tanto como la realidad de mi propio país. Ciertamente hay un lazo de unión entre Hispanoamérica y España.

Como digo, no pude sustraerme a la fuerza dramática de aquellas gentes, a la mole bestial de sus paisajes. Parecía que mi primer personaje hispano, la niña Eduvigis, una niña de siete años muerta «en olor de santidad», una niña santa, tiraba de mi mano con su poderosísima energía, que avivaba mi intuición narrativa, que transformaba mi tonalidad lingüística de español en tonalidad lingüística de americano, para la que no desdeñé muchos usos y registros andaluces. En aquel torrente de imaginación narrativa que cayó sobre mí, y que duró seis años, entre periodos de duermevela y agitación entusiasta, no estuve solo. La tradición literaria, con su impresionante fuerza, tiró de mí casi tanto como la niña Eduvigis. Hay tres nombres: Juan Rulfo, Gabriel García Márquez y Ramón María del Valle-Inclán. Aquí están los tres autores que me empujaron, que representaron por aquella época todo un sano y escalofriante pique de escritor. Para qué ocultarlo. Mi intención era igualar o superar la imponente obra literaria de los tres grandes maestros citados. No hay que reírse de mi atrevimiento. Uno era joven y tenía la potra siempre tiesa. Así que mi osadía hay que englobarla en ese contexto, en el de la inocencia que acarrea la juventud. Qué tres grandes escritores. Dentro del registro hispano, el más grande, y con mucha diferencia, es Juan Rulfo, que tuvo la forma, el fondo, la poesía, el coraje narrativo en la masa de la sangre.

Portada de Relatos del fuego sanguinario y un candor

Esta edición de Relatos del fuego sanguinario y un candor es la segunda. Se trata de una edición revisada, corregida y ampliada, como dirían los tratadistas. De sus diez historias, sólo dos fueron galardonadas con premios literarios. Y eso fue así porque con la ingenuidad de la juventud, los escritores mandan a concursar sus obras, por comprobar con cierto morbo qué hacen con ellas. Fueron premiados los relatos «Eduvigis Lindavista», con el I Premio Teruel de Relatos, en octubre de 1989, apenas dos meses después de su punto final, y «Justinita la Idolatrada», que fue Hucha de Plata en 1993, en el XXVIII Concurso de Cuentos Hucha de Oro. Relatos del fuego sanguinario y un candor. Ya está aquí su segunda edición. Cuántos años sin bucear, de nuevo, en aquellos ambientes de mi creación. He de confesar que cuando comencé a leer la primera de sus historias, para las galeradas, se me puso la piel de gallina con la descripción del nacimiento de la niña Eduvigis. Hay que ver lo que los escritores son capaces de escribir guiados por la ufana batuta de su juventud, por el sano veneno que te permite intentar emular los grandes logros de los mejores maestros.

Aquí estampo la segunda edición, veinte años justos después de finalizado su primer cuento, diez años después de que otro de mis personajes, Salvador Hurtado, el protagonista de la novela El solitario, viera en sueños a la niña santa, un asunto que me hizo pensar sobre si la niña Eduvigis, más que un cuento y el protagonismo esporádico en la saga de sus historias, podía merecer su propia novela. Todo un asunto que me abrumó, por el colosalismo de la ingente dificultad que conlleva. Bien es cierto que nunca se sabe lo que un escritor puede dar de sí. Pero a día de hoy, uno conoce perfectamente lo que la disponibilidad del tiempo concede, un tiempo que quema sus minutos, que los encrespa, un tiempo que me hace comprender la imposibilidad de superar, sobre la niña santa, lo que ya tengo escrito.

El Padró, Las Planas, 8 de agosto de 2009

Nuevo libro

Lunes, 31 de Agosto de 2009 Sin comentarios

Ya se encuentra toda mi obra literaria, hasta la fecha, en Morfeo.
Sobre este libro, incluso compartiendo cartel.
También disponible en e-Book.

Portada de Relatos del fuego sanguinario y un candor

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