En Manresa, Barcelona

Monstruo diabólico del interior de la catedral de Manresa

Monstruo diabólico, de más de un metro, flanqueando la capilla del Espíritu Santo. Siglo XIV. Catedral de Manresa.

En Manresa (Barcelona), en la búsqueda tranquila de emociones medievales. Me voy a visitar un puente del siglo XII. Se llama Puente Viejo. Y en el puente Viejo, disfrutando con el río Cardener, que me dice muchas cosas. Y estoy en el pico del puente. Y a ras del agua, que rompe y resuena dulcemente. Y como dirían en mi pueblo, me voy «parriba», a ver más. Y en la parte externa de la cueva de san Ignacio, un gato me mira fijamente a los ojos, con mucha cautela, sabiendo que soy yo quien lo puede hipnotizar a él. Ya en la parte interna de la cueva de san Ignacio, el gato, desde la otra parte de la roca, me sigue olfateando, y me agradece no haber recibido ningún daño tras haberlo hipnotizado unos segundos. Me voy a la otra parte del pueblo, a seguir bajando cuestas, y a subirlas. Camino de la Catedral, gótica, me encuentro con la plaza Mayor, donde se asienta el Ayuntamiento. Y en la Catedral, me llaman mucho la atención los glúteos de María Magdalena. Y también, el símbolo de un demonio en piedra. A la salida de la Catedral, desde la cúspide del pueblo, me inflo los pulmones del aire montuno que empujan una vistas magníficas, con el puente Viejo al acecho y el ferrocarril que muy pronto me asistirá. Ya en el tren (he bajado pitado), con las gafas de leer encajadas, y con el pelo todavía mojado, al haber puesto la cabeza debajo de un grifo, mando un wasap con una foto en la que, a través de la ventanilla, se distinguen las alturas que he caminado, con el edificio gótico con intenciones de prematuras nostalgias. Tren de las 13.24, con un retraso que me ha beneficiado. He caminado Manresa de arriba abajo y de izquierda a derecha, tanto a muy buen paso como a paso de tortuga. De vuelta a Barcelona. He pasado una mañana estupenda.

En el punto más elevado del Puente Viejo, en Manresa

En el pico del Puente Viejo. Siglo XII. Sobre el río Cardener. Manresa.

Puede ver el resto de fotografías
en Facebook
(hay doce más)
Emoticón GuiñoLas crónicas de mis viajes
ÁVILA, SORIA, TOLEDO, CÓRDOBA, RUTA DEL OESTE, otros.

 

En el museo Frederic Marès

El museo Frederic Marès está en pleno centro de Barcelona, en la calle estrecha que deja el lateral izquierdo de la Catedral, más exactamente en la plaza de Sant Iu, que permite ensanchar un poquito la callejuela.
Dejo aquí un pequeño resumen fotográfico de lo que me pareció más emotivo (en Facebook tienen siete fotografías más, no duden observarlas). Hago mención de este resumen fotográfico. Como por ejemplo, el rostro de un niño que exhibe una contundente cara severa de hombre; o de las decenas de crucificados del museo, los únicos ojos tensos y sequizos de la muerte; o la espada del soldado que se hunde en un bebé, mientras muy cerca, una lanza ensarta a otro bebé; o la bellísima tez de una mujer, cincelada en la piedra de su propio sepulcro; o la clásica caracterización de una María Magdalena con su impresionante melena y su generoso escote, que aquí está a punto de coger la mano de su gran amigo y maestro, recién asesinado; o la teta de una madre en el instante en que su hijo se dispone a mamar; o la presentación de una mujer en sociedad, espectacular, con esas redondas caderas y esos pechos sinuosos, a cargo de dos hombres que la secundan; o la mano amorosa de un niño de unos tres meses de edad, que vuelve, en una milésima de segundo, la mejilla de su madre (alguna madres saben qué se siente con la casualidad de un caso parecido); o la representación simbólica del bien pisoteando al mal (qué gustazo, aunque al bien le falte la lanza)… Y para cambiar de aires temporales, como colofón, la siniestra cara de una niña de porcelana en su carrito del siglo XIX.

¡Cuántas emociones! Disfruten.

Crucificado en el museo Frederic Marès (Barcelona)Lucha contra los demonios en el museo Frederic Marès (Barcelona)Las crónicas de mis viajes
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Advertencia

Sí, una advertencia.
Detente.
Mira alrededor.
Ahora clava la vista en tus pies.
Piénsalo.
Ya estás pagando la factura de tu maldad.
Y en este mundo.
Del otro mundo no hablemos.
Ni de ninguna religión habida o por haber.
No teatralices más mentiras.
Tu alma es putrefacta;
y tu futuro, olor de cloaca.

Advertencia: representación, en piedra, de un demonio

Representación, en piedra, de un demonio

Reseña de Ysabel M., sobre El solitario

Acabo de leer una reseña
sobre la novela El solitario
en la plataforma literaria ‘Anika entre libros’.
Una puntualización: Magdalena no está casada.
Una contradicción: “Me ha dejado un poco indiferente” / “La relación que tienen ambos es bonita y muy emocionante”.

¡¡¡Muchas gracias!!!

Reseña de Ysabel M., sobre El solitario, en Anika entre libros

Una luz hacia el cielo

Una luz al cielo

La venganza del escritor solitario, de Matías Néspolo, en El Mundo

“La venganza del escritor solitario” es un artículo de Matías Néspolo. Salió ayer en el diario El Mundo. En este artículo Matías habla un poco de mi trayectoria literaria, de mi novela El solitario y de Morfeo Editorial. Fue una publicación relámpago. Se puso en contacto telefónico conmigo este miércoles, por la tarde, y pocas horas después, ayer jueves, su artículo ya estaba en la calle, en la edición en papel de El Mundo. Todo un relampagueo periodístico, un ejemplo de buenos reflejos. Magnífico.

La venganza del escritor solitario, de Matías Néspolo, en El MundoVER IMAGEN AMPLIADA

Vídeo de presentación de la novela El solitario

Enlace del vídeo en la página de You Tube

Vídeo de las primeras páginas de la novela El solitario

Página web en la editorial
Páginas de muestra, aquí.

Sinopsis de la novela

En el número 57 de la calle Escudellers, de Barcelona, vive Salvador, un hombre enfermo y huidizo que arrastra una tragedia personal. De forma inexplicable, su vida empieza a tener paralelismos con la vida de Jesucristo. Rompiendo su terrible soledad aparece Magdalena, una mujer que vive en el famoso barrio chino barcelonés y trabaja como dependienta en el mercado de la Boquería. Entre ellos se produce un amor tan profundo que la miseria de sus vidas se transforma en algo parecido a una constante cucharada de miel. El entorno de Salvador es muy limitado, el mismo que les corresponde a las personas solitarias. Su única relación, más allá de las puertas de su casa y de la irrupción de Magdalena, es la que mantiene con los vecinos de su rellano, que no pueden ocultar el portento que viven en cierta ocasión. Más allá del amor sin cortapisas, del choque entre el bien y el mal, de la denominada violencia de género, de la vida nocturna en la parte vieja de Barcelona, la gran quimera cristiana se convierte en algo tangible, demasiado hermosa para que sea perdurable. Y ante todo, Salvador y Magdalena; Magdalena y Salvador, una pareja inolvidable.

Contraportada de la novela El solitario

Estoy seguro de que les suenan las ubicaciones barcelonesas que aparecen en esta sinopsis, que pertenece a la contraportada de la novela titulada El solitario. Tenemos el mercado de la Boquería, la calle Escudellers, su portal número 57, junto a la Rambla. ¡Quién me iba a decir que yo terminaría viviendo en el mismo barrio donde se desarrollan los hechos de esta novela! Qué gozada.

Página web de la novela, aquí.

Contraportada de la novela El solitario, de Antonio Gálvez Alcaide

El solitario en formato papel

Dada la imparable reedición de mi obra
de hace una década, en formato papel,
ahora aparece El solitario
Volumen: 14 x 21,5 cm.
Tiene 194 páginas.

La cubierta de la reedición de EL SOLITARIO es distinta de la primera edición en papel

Portada de la novela EL SOLITARIO.

En el número 57 de la calle Escudellers, de Barcelona, vive Salvador, un hombre enfermo y huidizo que arrastra una tragedia personal. De forma inexplicable, su vida empieza a tener paralelismos con la vida de Jesucristo. Rompiendo su terrible soledad aparece Magdalena, una mujer que vive en el famoso barrio chino barcelonés y trabaja como dependienta en el mercado de la Boquería. Entre ellos se produce un amor tan profundo que la miseria de sus vidas se transforma en algo parecido a una constante cucharada de miel. El entorno de Salvador es muy limitado, el mismo que les corresponde a las personas solitarias. Su única relación, más allá de las puertas de su casa y de la irrupción de Magdalena, es la que mantiene con los vecinos de su rellano, que no pueden ocultar el portento que viven en cierta ocasión. Más allá del amor sin cortapisas, del choque entre el bien y el mal, de la denominada violencia de género, de la vida nocturna en la parte vieja de Barcelona, la gran quimera cristiana se convierte en algo tangible, demasiado hermosa para que sea perdurable. Y ante todo, Salvador y Magdalena; Magdalena y Salvador, una pareja inolvidable.

Más información, aquí.

El tiempo

Tiempo

La espina de la añoranza retrocede en el tiempo.

Fragmento perteneciente a la novela titulada El solitario (y pág. 182).

 

Vidas

Vidas

Innumerables pisadas dejaron grabadas, en las baldosas, la historia de sus vidas.

Fragmento perteneciente a la novela titulada El solitario (pág. 172).

 

Estampa enmarcada de Jesucristo

Jesucristo

Se trataba de una enorme estampa enmarcada con la imagen de Jesucristo.

Fragmento perteneciente a la novela titulada El solitario (pág. 162).

 

Súbita calma

Súbita calma

Imagen de la calma

—Podéis dormir en paz.

Fragmento perteneciente a la novela titulada El solitario (pág. 152).

Tres locos

Locos

—Sólo son tres locos más de los que hay por ahí, con muchas ganas de armar cizaña —afirmó Salvador por suavizar el carraspeo de la situación creada.

Fragmento perteneciente a la novela titulada El solitario (pág. 142).

Perplejidad en el bar California

perplejidad

El bar California, entre desgastados comentarios de perplejidad, retomó el proceso imparable de la noche.

Fragmento perteneciente a la novela titulada El solitario (pág. 141).

Reventamos

reventar

—¡¡¡QUE REVENTAMOS!!! —dijo uno de ellos saltando hacia el otro lado del mostrador—. ¡¡¡QUE ESTOY A PUNTO DE REVENTAAAAR!!!

Fragmento perteneciente a la novela titulada El solitario (pág. 140).

Desnuda en plena calle

Mujer desnuda en una calle de Barcelona (foto de Daniel Bauer)

Quedó absolutamente desnuda. No tenía reloj, ni pulseras, ni oros ni platas pendiendo de su cuello.

Fragmento perteneciente a la novela titulada El solitario (pág. 129).

La boa, ya en e-book

Puede decirse que el relato BOA PELO CRESPO ha sido escrito con las tripas.

Personalidad tipo

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Qué asquito dan. Y qué pronto les vi el plumero. El hombre es irascible, un hombre incapaz de sonreír, con un torbellino de oscuridad oculta. Es, con todo el contenido de su acritud, una mala sombra.  La mujer es picajosa, una mujer de mirada severa, que responde a la amabilidad con púas, una mujer de huesos eléctricos y pelo pintado. Ambos repercuten en mi vida como la mierda fugaz que, aplastada, siempre despreciada, se cruza en nuestro camino. Qué gran delicia es saber lo que son: una descomunal eventualidad, una mísera gota en el inmenso río de una vida.

León

Hermosísima fachada de la Catedral de León

Cuánta violencia se distingue en la iconografía medieval…

Fragmento perteneciente a
RUTA DEL OESTE
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DIETARIO EN RED 2007-2008.