E-mail de Horacio Vázquez-Rial (editorial Poliedro)…(149)

Bonita imagen sobre el triunfo

(…) Pero resulta que también soy editor. Y me gustaría mucho leer esa novela que has hecho circular por ahí, esté como esté: sinopsis, sinopsis y (…).

Texto perteneciente a la novela titulada CALIENTE (pág. 155).

* * *

Nota del autor: Vuelvo a recordar que todos los mensajes y e-mails que recibió mi niña Paz fueron reales. Se trataba de los momentos estelares en que mi personaje saltaba de la ficción a la realidad.

Otra carta abierta a Mihály Dés…(110)

boda

Me dice que Antonio, mi gran vaca Gálvez, es colaborador habitual de su revista. Lo último que he leído de él en su revista es el cuento titulado «Curva menguante». ¿Sabe si mi vaca Gálvez ha aborrecido eskribir novelas? Como es admirador del eskritor José Pla, y todos los admiradores de Pla piensan como éste, que son unos cretinos todos los escritores que eskriben novelas pasados los 40 años… Otra pregunta: ¿sabe si está casado?

Texto perteneciente a la novela titulada CALIENTE (pág. 116).

* * *

Nota del autor: Vuelvo a recordar que todos los mensajes y e-mails que recibió mi niña Paz fueron reales. Se trataba de los momentos estelares en que mi personaje saltaba de la ficción a la realidad.

Una primera respuesta…(70)

Día loko, a ti me dirijo:
Esta mañana me has dejado asustadita perdida cuando, en la bibli de la fácul, he abierto mi correo y he comprobado que tenía uno de la revista Lateral. Con la mano temblorosa, he clicado sobre el remitente y ¡pum!, ¡la hostia!, una carta auténtica de la revista para mí solita.

Texto perteneciente a la novela titulada CALIENTE (pág. 76).

*   *   *

Nota del autor:
Les recuerdo que este e-mail, como todos, fue real
.

Figura retórica: imprecación…(56)

furia

Oye, Inkisidor, ni siquiera respetas a tu madre fallecida. ¡No juegues con mis pastillas de Valium! ¡No juegues con mi suicidio, pedazo kabrón! ¡Se nota que tú no has estado con psikopedagogos deficientes! ¡Cuántas mujeres se habrán kagado en tu madre! ¡O te habrán mandado al koño de tu madre!

(…)

Texto perteneciente a la novela titulada CALIENTE (pág. 63).

Nota del autor:
Vuelvo a recordar que todos los mensajes de la novela dirigidos a personas, tanto con seudónimos como con nombres propios, se reprodujeron en el ámbito de la realidad. Se dirigieron a personas de carne y hueso. Muchas conocidas; otras, en la máscara de un seudónimo. Vuelvo a recordar que buena parte de esta novela se asienta en lo que más o menos se denomina “interacción multimedia on-line”.

Almas en un limbo…(55)

cielo

Elevaba hoy la vista al cielo y empecé a ponerme nerviosa. Entre sus frías costras me imaginé las almas mutiladas de 201 personas que vagaban por esas alturas sin saber todavía que estaban muertas. 201 personas residentes en Madrid, de todas las edades, asesinadas, con lágrimas.

(…)

Texto perteneciente a la novela titulada CALIENTE (pág. 62).

¿Al Qaeda?…(52)

al_qaeda

Aunque la gente de la fácul se comporta ya como si no hubiera ocurrido nada extraño en Madrid, yo no dejo de pensar en la tabla de multiplicar. Cada muerto en el atentado puede tener, tal vez, unos cinco o seis familiares directos.

(…)

Texto perteneciente a la novela titulada CALIENTE (pág. 60).

Consecuencias psicológicas…(51)

Atentado del 11 de marzo en Madrid

Se me han saltado las lágrimas. Han pasado por la tele, una a una, las fotos de muchas de las personas asesinadas el día 11. Ahora un hombre de mediana edad, ahora una mujer de aspecto hispanoamericano, ahora una chica de mi edad, ahora un chico de mi edad…

(…)

Texto perteneciente a la novela titulada CALIENTE (pág. 59).

Depresión…(50)

Depresión

Mal. Aunque nadie de los que conozco se ha visto afectado, sigo mal. Yo creía que el atentado carnicero del jueves sólo iba a influirme en poseer un susto provisional, una tristeza esporádica por los muertos, un denso alivio de estar viva. Pero no. Cuando el viernes por la noche me llamaron los kolegas para salir por ahí, les dije que no. Ayer, sábado, estuve todo el día en pijama, con mi prima, aquí en casa.

(…)

Texto perteneciente a la novela titulada CALIENTE (pág. 58).