Como piedras en la cara

Se le quedó la mente en blanco tras la primera decena de puños como piedras.

Fragmento perteneciente a la novela titulada El solitario (pág. 44).

Larga enfermedad

—Mírame los labios —dijo Magdalena—, los tengo cocidos, llagados.

Fragmento perteneciente a la novela titulada El solitario (pág. 43).

Noche triste

Las lágrimas, cuando cayó la noche, todavía fluían desde su senda agria.

Fragmento perteneciente al relato titulado
«Entre dos besos», del libro Cuentos agrios (pág. 128).

Hasta el final

Cosas del amor

—Que si me quieres.
—¡Que sí!

Fragmento perteneciente al relato titulado
«Entre dos besos», del libro Cuentos agrios (pág. 127).

Doña Urraca

Nota: Si pone el cursor en las fotografías, saldrá un globo con un pequeño comentario.

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Una mole de palacio

Nota: Si pone el cursor en las fotografías, saldrá un globo con un pequeño comentario.

Repentinamente me encuentro con la mole de un edificio del siglo XVI, el palacio de los Condes de Gomara, actual palacio de Justicia.

Fragmento perteneciente a
SORIA
y a
DIETARIO EN RED 2011-2012

Aguas del Manzanares

El río Manzanares a su paso por el puente de Segovia, en Madrid

“Nunca te quise y hoy no va a ser menos”.

Fragmento perteneciente al relato titulado
«La molondra de don Peliforte» , del libro Cuentos agrios (pág. 99).

Pisando el suelo

El conductor gritó desesperado. A la mujer le crujieron varias costillas tras el último esfuerzo de la exasperación.

Fragmento perteneciente al relato titulado
«El borracho» , del libro Cuentos agrios (pág. 86).

Filosofía y letras

Cantando en la ducha

Atrás dejaba el gimoteo de la última rata lapidada. Azul celeste era la ducha;

Fragmento perteneciente al relato titulado
«En los dientes de la noche» , del libro Cuentos agrios (pág. 51).

Singular diálogo

—No entiendo nada. Mi chica es un bombón en cuerpo y alma.

Fragmento perteneciente al relato titulado
«En los dientes de la noche» , del libro Cuentos agrios (pág. 50).

Decisión acertada

Sospechaba que sus dedos guardaban las huellas de unos labios golpeados.

Fragmento perteneciente al relato titulado
«Entre dos fuegos» , del libro Cuentos agrios (pág. 17).