Persecución a muerte

El mismísimo hijoputa aquel que fue acribillado, descuartizado y quemado en la plaza pública

Fragmento perteneciente a
UNA NIÑA PERDIDA EN EL MAR.
RELATOS DEL FUEGO SANGUINARIO Y UN CANDOR
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El aire

La niña Valeria protegió a su hermanito con las mantillas y su regazo, y se encaminó hacia la orilla del mar agradeciéndole al sol sus templadas caricias.

Fragmento perteneciente a
UNA NIÑA PERDIDA EN EL MAR.
RELATOS DEL FUEGO SANGUINARIO Y UN CANDOR
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Incluso desafiando a la muerte

¡Que no nos fiemos, pueblo, y menos de ese soldado de gafas negras y sin ojos!

Fragmento perteneciente al relato titulado
«Memoria de la ciudad sin paz» , del libro Relatos del fuego sanguinario y un candor (pág. 80).

Pasión discursiva

Desde que se rumoreó que Magdalena Huertas era descendiente de una niña santa, muertita y adorada en un país recóndito, los electores la escuchaban consternados y deslumbrados, como si presenciaran la propia imagen de Dios

Fragmento perteneciente al relato titulado
«Memoria de la ciudad sin paz» , del libro Relatos del fuego sanguinario y un candor (pág. 79).