Doce campanadas de cálido carmesí

Doce campanadas de cálido carmesí es un relato de juventud. Recuerdo que, durante su escritura, mediaba mi veintena de años, estrenaba mi primera novia «oficial», o «formal», como diría mi anterior generación, y poco tiempo después el Ayuntamiento de Cornellá de Llobregat le otorgó a la narración el premio Sant Jordi. Quise tensión para Doce campanadas de cálido carmesí, y estilo: todo junto. Y me salió una historia que ahora sale por separado y en e-book, con portada de un modernísimo Ernst Stöhr, en una ilustración del año 1899.

Y se cumplió la ley natural

Yo no pienso nada, él no piensa nada. Yo no digo nada, él no dice nada.

Fragmento perteneciente al relato titulado
«Doce campanadas de cálido carmesí» , del libro Cuentos agrios (pág. 63).

Suenan doce campanadas

Recreación de una vampira

Él se sienta sobre mis piernas, pero gran parte de su cuerpo descansa en sus rodillas, que se clavan en los cojines. Él me deja las manos libres y con las suyas expande hacia atrás mi cabello.

Fragmento perteneciente al relato titulado
«Doce campanadas de cálido carmesí» , del libro Cuentos agrios (pág. 62).

Era verdad

Estoy convencida de que él, halagüeño y sádico, masoquista y dulce, es un vampiro que desea beberse mi gélida sangre.

Fragmento perteneciente al relato titulado
«Doce campanadas de cálido carmesí» , del libro Cuentos agrios (pág. 61).

Como en un juego perverso

Lóbulo de una oreja

Ahora todo el salón es de color negro, él es de color negro y las seis amenazas son de color negro.

Fragmento perteneciente al relato titulado
«Doce campanadas de cálido carmesí» , del libro Cuentos agrios (pág. 60).

Tema del vampiro

Yo intento patalear, golpear, escurrirme de aquella masa apisonadora. Y no me canso de repetirle, histérica, que me quiero marchar.

Fragmento perteneciente al relato titulado
«Doce campanadas de cálido carmesí» , del libro Cuentos agrios (pág. 59).

Sobre el sofá

Y él me dice, sonriendo como sólo los ángeles saben sonreír, con una voz afable y sosegada, que es que no es de este mundo.

Fragmento perteneciente al relato titulado
«Doce campanadas de cálido carmesí» , del libro Cuentos agrios (pág. 58).

Contra la pared

Este cuento obtuvo el premio Sant Jordi de Narrativa en 1989, otorgado por el Ayuntamiento de Cornellá de Llobregat, Barcelona.

El aliento de mi compañero huele a whisky barato. Mis labios aprisionan pequeñas porciones de la tensa piel de su cuello.

Fragmento perteneciente al relato titulado
«Doce campanadas de cálido carmesí» , del libro Cuentos agrios (pág. 57).