La boa, el 12 de diciembre

Ya hay fecha de publicación para mi relato BOA PELO CRESPO. Será la primera vez en que una obra mía de ficción salga antes en formato digital que en papel (signo de los nuevos tiempos).

El acontecimiento BOA PELO CRESPO rodará a partir del día 12 de diciembre de 2011.

Doce campanadas de cálido carmesí

Doce campanadas de cálido carmesí es un relato de juventud. Recuerdo que, durante su escritura, mediaba mi veintena de años, estrenaba mi primera novia “oficial”, o “formal”, como diría mi anterior generación, y poco tiempo después el Ayuntamiento de Cornellá de Llobregat le otorgó a la narración el premio Sant Jordi. Quise tensión para Doce campanadas de cálido carmesí, y estilo: todo junto. Y me salió una historia que ahora sale por separado y en e-book, con portada de un modernísimo Ernst Stöhr, en una ilustración del año 1899.

El ebook Cosa de tres

Sí, ya está Cosa de tres por libre, en solitario, como ebook. Recuerdo aquella etapa de la escritura de este relato como una etapa rebosante de nervio narrativo. Tenía algo entre manos en el barrio barcelonés de Ciutat Vella, muy cerca de la plaza del Pedró, que sale como uno de los espacios en esta historia, así como la calle Escudellers, del barrio de la Ribera, no demasiado lejos de esta plaza mencionada, y que luego -no mucho después-, sirvió de espacio principal en la novela El solitario. Tenía algo entre manos, como digo, y el relato Cosa de tres fue una desembocadura, con la novela El solitario, como ancho mar. El antiguo barrio chino barcelonés, qué tiempos, y la prostitución de los aledaños del Camp Nou, la que conocí en mi lejana época de obrero, cuando salía del turno de noche y me iba a rodar el coche con unos compañeros de curro, todos como observadores, en aquellas noches invernales de las seis de la madrugada. Aquellos descampados… y Cosa de tres.

Mataperros

Cuando me acuerdo del relato Mataperros, inmediatamente llega a mi memoria una alusión popular sobre las personas que nacen con estrella, para a continuación trasladarme a mi remota edad de diecinueve años, allá en Santa Cruz de Tenerife, cuando mi etapa de soldado. Un compañero, de Cartagena, me dijo lo que sigue:

—Tú, Gálvez, has nacido con estrella.

A pesar de los años que iban transcurriendo, no se me olvidaba aquello, ni siquiera cuando las estrellas parecían sublevadas contra mí, dejándome algún que otro morado.

Síntomas

Estos síntomas se refieren al adulterio. En el relato Síntomas todo es sintomático, efectivamente, hasta que llega la evidencia, cosa que parece que duele. A través de la noticia pormenorizada de un cornudo, uno se encuentra con que lo que es de otro también parece suyo. Qué ironía. Hay que tener en cuenta, y es muy importante tenerlo en cuenta en nuestras vidas, que para Quevedo e incluso para Lazarillo, el adulterio suponía dos cosas muy importantes: tener teta y sopa. Así que no nos hagamos muy mala sangre con unos cuernos sobrepuestos y empezar a asimilar que un trío también puede ser excitante y enriquecedor (no me hagan mucho caso).

El fragor de la sangre

El protagonista de El fragor de la sangre es un profesor de instituto con una personalidad muy dada a la sensibilidad. Dadas las circunstancias, es curioso señalar que este relato lo escribí mucho antes de que yo, también, fuese profesor de instituto. Así que es un relato anterior a enero de 2002.

Sobre los escombros

¿Hasta dónde puede llegar la paciencia de una persona pacífica? Di respuesta a esta pregunta en Sobre los escombros, ahora en ebook. Fue una respuesta radical, a la altura de las circunstancias. Creo que no había otro remedio.

En un rincón oscuro

Recuerdo que escribí, desde la emoción, En un rincón oscuro. Una situación nada aconsejable, sobre todo por la cantidad de correcciones posteriores, con la mente ya fría.

Temblor de invierno

En Temblor de invierno, ahora en ebook, un cuento casi tan viejo como Eduvigis Lindavista, aparecen recuerdos infantiles personales de clase, con aquel “en silence s’il vous plaît“…

Eduvigis Lindavista

Pese a la enorme cantidad de años de su creación -la niña Eduvigis me pilló con veinticinco años de edad-, hay un dato curioso: no ha disminuido nada la ternura que todavía hoy me inspira este personaje.

Ahora tenemos por separado, y en ebook, la santidad de la niña Eduvigis Lindavista.

Soria en ebook

Ahora que tengo Soria en ebook, y que se produce un mes exacto del fin de mi viaje allí, todavía me llama mucho la atención la omnipresencia de un poeta en plena ciudad: Antonio Machado. No sé si habrá alguna población en el mundo que tenga tan reconocida la figura de algún literato.

Dos nuevos cortos

A bote pronto, de Una niña perdida en el mar, lo primero que me viene a la cabeza es la excelente publicación que le hizo la Universidad de Granada;

y de Calafell Playa, las risotadas que pegábamos los colegas implicados en el relato, cuando le daba lectura, en voz alta, a nuestras correrías, entre traguito y traguito de whisky.

Curva menguante

Y ahora, la ficción, Curva menguante, que trata la penosa historia de un anciano luchador. No se trata de un inédito en papel: la obra salió publicada en 2002, en la revista Lateral, que debería volver a editarse (se dice pronto), aunque fuese únicamente en formato electrónico.

Este relato pertenece al libro titulado Cuentos de malditos.

Toledo

Recuerdo perfectamente que el laberinto de calles de Toledo, se transformó, a los dos días de  pisar la ciudad a todas horas, en un croquis de lo más transparente. ¡Magnífico viaje!

Galicia, Castilla, Navarra

Estas tres regiones constituyen el espacio de Ruta del oeste. Y ha de hacerse en tren. Sin transbordos. Sin perderse ningún detalle del trayecto. Yo, como se sabe, narro todo lo que veo. Y todo lo que dicen las piedras labradas, y las pinturas, e incluso las personas que hablan sin hablar. Si han leído algunos de mis viajes, ya me entienden. Y pronto, Soria.

La Victoria, Aguilar, Córdoba

Efectivamente, fue un viaje sentimental. La portada recoge la fachada de la casa que perteneció a mis bisabuelos, en Aguilar de la Frontera. También aparece la Virgen de la Torre, que mira desde su torre del siglo VIII, en La Victoria, el pueblo de mis padres. Lo que son las cosas, vibré más en el museo de Julio Romero de Torres que en la Mezquita, allá, en aquella Córdoba tan perfumada.


¡Qúe poco falta ya para mi próximo viaje: SORIA!