Sant Jordi, en Morfeo

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Fiesta de Sant Jordi en Morfeo Editorial: del 2 al 23 de abril

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Una niña perdida en el mar, en iBookstore

UNA NIÑA PERDIDA EN EL MAR, cuento perteneciente a Relatos del fuego sanguinario y un candor, disponible en iBookstore.

Ebook Una niña perdida en el mar, de Antonio Gálvez AlcaideUNA NIÑA PERDIDA EN EL MAR es la historia de una supervivencia milagrosa en una costa del Caribe. Valeria, de diez años de edad, se ve obligada a hacerse cargo del cuidado de dos niños menores que ella, sin saber que quien apareció como un náufrago, es Eduvigis Lindavista, una niña que había fallecido en olor de santidad hacía muchos años, una niña que, tras su muerte, aparece por primera vez en el mundo de los vivos, en cuerpo y alma, en la consecución de esta historia. Y lo hace de la forma más sencilla, como un huésped más en el triste alojamiento de las pasiones terrenales. UNA NIÑA PERDIDA EN EL MAR es un relato que pertenece al libro de cuentos titulado RELATOS DEL FUEGO SANGUINARIO Y UN CANDOR.

UNA NIÑA PERDIDA EN EL MAR
también se puede adquirir en
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Eduvigis Lindavista, en iBookstore

EDUVIGIS LINDAVISTA, cuento perteneciente a Relatos del fuego sanguinario y un candor, disponible en iBookstore.

Ebook Eduvigis Lindavista, cuento perteneciente a Relatos del fuego sanguinario y un candor, en iBookstoreEDUVIGIS LINDAVISTA es un relato, la historia sobre cuyo personaje principal gira todo un libro de cuentos: RELATOS DEL FUEGO SANGUINARIO Y UN CANDOR. En EDUVIGIS LINDAVISTA se desarrollan los primeros años de vida de una niña santa que nació del pecado, la niña Eduvigis. Dejemos en palabras de su autor lo que representa este personaje en su trayectoria narrativa: «Parecía que mi primer personaje hispano, la niña Eduvigis, una niña de siete años muerta ‘en olor de santidad’, una niña santa, tiraba de mi mano con su poderosísima energía, que avivaba mi intuición narrativa, que transformaba mi tonalidad lingüística de español en tonalidad lingüística de americano, para la que no desdeñé muchos usos y registros andaluces».

EDUVIGIS LINDAVISTA
también se puede adquirir en
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Eduvigis Lindavista

Pese a la enorme cantidad de años de su creación -la niña Eduvigis me pilló con veinticinco años de edad-, hay un dato curioso: no ha disminuido nada la ternura que todavía hoy me inspira este personaje.

Ahora tenemos por separado, y en ebook, la santidad de la niña Eduvigis Lindavista.

Entre luces y sombras

Allí se hizo la soledad.

Fragmento perteneciente a
UNA NIÑA PERDIDA EN EL MAR.
RELATOS DEL FUEGO SANGUINARIO Y UN CANDOR
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Las vueltas de la vida

Diez años después, la joven Valeria fue conducida por primera vez, por las vueltas que da la vida, a la afamada Basílica de la gran ciudad.

Fragmento perteneciente a
UNA NIÑA PERDIDA EN EL MAR.
RELATOS DEL FUEGO SANGUINARIO Y UN CANDOR
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Triste despedida

A las dos niñas la playa les refrescaba los tobillos.

Fragmento perteneciente a
UNA NIÑA PERDIDA EN EL MAR.
RELATOS DEL FUEGO SANGUINARIO Y UN CANDOR
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Morir de pena

Llegaron a tener el cerebro tan caliente que incluso sin el corazón en su pecho, consiguieron recordar la sonrisa de un ataúd de cristal.

Fragmento perteneciente a
UNA NIÑA PERDIDA EN EL MAR.
RELATOS DEL FUEGO SANGUINARIO Y UN CANDOR
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Persecución a muerte

El mismísimo hijoputa aquel que fue acribillado, descuartizado y quemado en la plaza pública

Fragmento perteneciente a
UNA NIÑA PERDIDA EN EL MAR.
RELATOS DEL FUEGO SANGUINARIO Y UN CANDOR
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Los alimentos

—Ya no nos queda comida. Ahora nos moriremos de hambre. Procuremos no asustar al niño con nuestro miedo.

Fragmento perteneciente a
UNA NIÑA PERDIDA EN EL MAR.
RELATOS DEL FUEGO SANGUINARIO Y UN CANDOR
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Hospitalidad

Como los habitantes del chamizo eran niños, los minutos transcurrían inquietos de chiquillerías.

Fragmento perteneciente a
UNA NIÑA PERDIDA EN EL MAR.
RELATOS DEL FUEGO SANGUINARIO Y UN CANDOR
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Extraña luz

La niña Valeria, con sus diez años, se sentía responsable y madraza al mismo tiempo.

Fragmento perteneciente a
UNA NIÑA PERDIDA EN EL MAR.
RELATOS DEL FUEGO SANGUINARIO Y UN CANDOR
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Una responsabilidad añadida

Una niña se deslizaba en las aguas del mar emulando la destreza de los peces.

Fragmento perteneciente a
UNA NIÑA PERDIDA EN EL MAR.
RELATOS DEL FUEGO SANGUINARIO Y UN CANDOR
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El aire

La niña Valeria protegió a su hermanito con las mantillas y su regazo, y se encaminó hacia la orilla del mar agradeciéndole al sol sus templadas caricias.

Fragmento perteneciente a
UNA NIÑA PERDIDA EN EL MAR.
RELATOS DEL FUEGO SANGUINARIO Y UN CANDOR
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Un prodigio de amor

En la noche de la Basílica lejana, unos cirios humeaban su agonía

Fragmento perteneciente al relato titulado
«Justinita la idolatrada» , del libro Relatos del fuego sanguinario y un candor (pág. 106).

Mortaja

—Yo vi una vez a la niña Eduvigis muertita, en su caja transparente de la Basílica, y era una prenda como tú, rete linda.

Fragmento perteneciente al relato titulado
«Justinita la idolatrada» , del libro Relatos del fuego sanguinario y un candor (pág. 103).

Inmensa tristeza

El alba rasguñaba la puerta de la señora Justina y terminó cascándose, como huevo de chachalaca, sobre la madera de polilla.

Fragmento perteneciente al relato titulado
«Justinita la idolatrada» , del libro Relatos del fuego sanguinario y un candor (pág. 101).

Muertos por todos lados

La trepidante ciudad continuó abastecida de violencia.

Fragmento perteneciente al relato titulado
«Memoria de la ciudad sin paz» , del libro Relatos del fuego sanguinario y un candor (pág. 83).

Pasión discursiva

Desde que se rumoreó que Magdalena Huertas era descendiente de una niña santa, muertita y adorada en un país recóndito, los electores la escuchaban consternados y deslumbrados, como si presenciaran la propia imagen de Dios

Fragmento perteneciente al relato titulado
«Memoria de la ciudad sin paz» , del libro Relatos del fuego sanguinario y un candor (pág. 79).

La niña, objeto de peregrinación

se separa de sus remordimientos, del tormento de sus carnes enfermas.

Fragmento perteneciente al relato
titulado «Eduvigis Lindavista» , del libro Relatos del fuego sanguinario y un candor (pág. 21).