Frente al cementerio

El descampado del cementerio, tras una tormenta como la de hoy, disfruta de una mansedumbre ejemplar.

Texto perteneciente a la novela titulada EL PASEO DE LOS CARACOLES (pág. 154).

Tormenta de granizos

sale por pies, despavorida, ante la imprevista avalancha de granizos como piedras

Texto perteneciente a la novela titulada EL PASEO DE LOS CARACOLES (pág. 150).

Titulación de abuelos

con sus ya inamovibles cincuenta y cinco años, rolliza, tetona, tontiloca.

Texto perteneciente a la novela titulada EL PASEO DE LOS CARACOLES (pág. 149).

Desbordante trasiego

—¡Hijoputa —dice—, que te voy a partir la boca!

Texto perteneciente a la novela titulada EL PASEO DE LOS CARACOLES (pág. 148).

Un novio fallido

Tiene las marcas de su silla señaladas en el culo.

Texto perteneciente a la novela titulada EL PASEO DE LOS CARACOLES (pág. 147).

Un retrato de estudiante

El robusto caballo del Cid, mi platónico amor.

Texto perteneciente a la novela titulada EL PASEO DE LOS CARACOLES (pág. 143).

Deseos de tormenta

Usted desea morirse.

Texto perteneciente a la novela titulada EL PASEO DE LOS CARACOLES (pág. 142).

La ley de la tierra

Las burbujas de aquellas aguas provenían de las ramas de los cipreses.

Texto perteneciente a la novela titulada EL PASEO DE LOS CARACOLES (pág. 138).

A fondo en el más allá

Mi vecino se cuela por la ventana abierta de un tercer piso

Texto perteneciente a la novela titulada EL PASEO DE LOS CARACOLES (pág. 137).

Alma y cuerpo

Allá va el coche fúnebre, seguido de un tropel de automóviles.

Texto perteneciente a la novela titulada EL PASEO DE LOS CARACOLES (pág. 136).

Pensamientos románticos

esta noche buscará su lecho del cementerio

Texto perteneciente a la novela titulada EL PASEO DE LOS CARACOLES (pág. 133).

Tristeza condensada

¿Dónde estará mi madre?

Texto perteneciente a la novela titulada EL PASEO DE LOS CARACOLES (pág. 130).

Desde las alturas

Si la difunta abriera los ojos ahora y se aceptara como es,

Texto perteneciente a la novela titulada EL PASEO DE LOS CARACOLES (pág. 129).

El misterio de la existencia

Mirando los delicados ojos dormidos de la difunta Mercedes,

Texto perteneciente a la novela titulada EL PASEO DE LOS CARACOLES (pág. 128).

Un muerto errante

los chorros de luz violeta que despiden tus ojos.

Texto perteneciente a la novela titulada EL PASEO DE LOS CARACOLES (pág. 127).

Un veto inexplicable

El agonizante contempla el espectáculo con dificultad.

Texto perteneciente a la novela titulada EL PASEO DE LOS CARACOLES (pág. 117).

Nieve en verano

La madre del agonizante mira a la abuela, y después hacia los inmutables ojos de la muerte

Texto perteneciente a la novela titulada EL PASEO DE LOS CARACOLES (pág. 116).

Un retorno portentoso

El agonizante acepta la certeza de los hechos

Texto perteneciente a la novela titulada EL PASEO DE LOS CARACOLES (pág. 115).

Preocupante necesidad

Dos conejicos, un cochinillo, cinco gallinas y un gallo son los animales del corral que vuelven a la vida

Texto perteneciente a la novela titulada EL PASEO DE LOS CARACOLES (pág. 114).

Primerísimos recuerdos

La joven madre del agonizante, con sus veinte años, viste de luto.

Texto perteneciente a la novela titulada EL PASEO DE LOS CARACOLES (pág. 113).

Preciosa compañía

La ventana entreabierta del agonizante

Texto perteneciente a la novela titulada EL PASEO DE LOS CARACOLES (pág. 112).