Radio, radio…

El otro día, agrupando las entrevistas de radio que me han hecho,
para tenerlas a un solo clic, me encontré con tres destacables,
de esas que se merecen el titulillo de “la más más”.

Hasta la fecha, la más intensa me la hizo
Montse Hidalgo, en La Xarxa, en 2018,
con motivo de la novela titulada El solitario.
La tenemos a un clic (pulsa en la foto)

La entrevista que connota nostalgia, la más nostálgica, me la hizo
Eduardo Yáñez, en Onda Cero, en 1999, tras salir publicada
mi primera novela, titulada El Paseo de los Caracoles,
La tenemos a un clic (pulsa en la foto).

 La más académica me la hizo Alberto Martínez,
en El Ojo Crítico, de Radio Nacional de España, en 2019,
instado por la publicación de los relatos agrupados en
Milagros de Nuestra Señora, en cuaderna vía,
de Gonzalo de Berceo, un poeta del siglo XIII,
adaptados por mí al castellano actual.
La tenemos a un clic (pulsa en la foto, y luego vete al minuto. 39.25).

Reseña en Conversando entre Libros

Sucedió ayer.
Reseña de M. Carmen,
paisana de Cornellá de Llobregat,
sobre mi novela El Paseo de los Caracoles,
en Conversando entre Libros.
¡Todo un placer!
Muchas gracias.

Reseña sobre El Paseo de los Caracoles, por M. Carmen, en Conversando entre Libros*   *   *

No hay «tintes sobrenaturales». Toda la novela es «sobrenatural». Está en primera persona. Quien cuenta la historia, la voz narrativa, es un muerto, un fantasma. Y solo hay una persona, entre los vivos, que lo escucha, un abuelo ciego que anda relegado en su casa. (Interesantes los comentarios). Saludos.

* * *

M. Carmen Molero, ¿conversando, entre libros? Le has cortado la palabra a un escritor que lleva una década tras otra escribiendo. A la vista está. La ofensa existe, pero no es por mi parte, es por la tuya. A la vista está. El comentario mío, que aparece aquí en rojo, no salió. Porque borraste la página entera, reseña incluida. A la vista está. Al hacerme cargo de la realidad que yo en ese momento estaba viviendo, en un primer segundo sentí el peso de la incredulidad; en el siguiente, algo parecido a una decapitación; y en el tercero, la indiferencia que provocan muchos de mis recuerdos, entre los que formas parte. Pediste un ejemplar de la novela El Paseo de los Caracoles, y la editorial, sin ningún coste para ti, gratuitamente, amablemente te lo remitió a la dirección indicada. ¿Para esto? Hay que tener cuidado contigo. Repartes besotes. ¡Ojo con ellos!

En la librería Pompeya (Barcelona)

Nunca había imaginado que, en pleno centro de Barcelona, descubriría una librería a la antigua usanza, como las que había en mi pueblo, una librería exquisita, de las que quedan pocas. Y que además, en su escaparate, tendría dos novelas mías (El solitario y El Paseo de los Caracoles). Como no podía ser menos, el nombre de la librería está lleno de connotaciones, se llama Pompeya; y la librería misma está plagada de solera: pronto cumplirá cien años de vida. ¡Qué magnificencia! Está junto a la Rambla, a pocos metros del Liceo, en la calle Cardenal Casañas, 5 (Tel. 93 317 85 92). ¡¡¡Alegría!!!

Hoy, entrevistado en Resistencia Literaria

Resistencia Literaria publica hoy
una entrevista que me ha hecho.
¡Todo un placer!
Muchas gracias.

En lectura, El Paseo de los Caracoles

Con mucha curiosidad, espero la reseña,
sobre El Paseo de los Caracoles,
de Conversando entre libros.

Lecturas de El Paseo de los Caracoles (128)

Lectura de un fragmento de la novela El Paseo de los Caracoles (página 128)

En YouTube

La presentación

Página en Morfeo Editorial

Página en Amazon

Información general

En TodoLiteratura, El Paseo de los Caracoles

De actualidad, en TodoLiteratura, mi novela El Paseo de los Caracoles.

¡Gracias!

El Paseo de los Caracoles, entre los destacados de MásLeer

Mi novela El Paseo de los Caracoles se encuentra esta semana entre las novelas destacadas de MásLeer.

¡Gracias!

Lecturas de El Paseo de los Caracoles (66)

Lectura de un fragmento de la novela El Paseo de los Caracoles (página 66)

En YouTube

La presentación

Página en Morfeo Editorial

Página en Amazon

Información general

Nota de prensa de Zoë Comunicación, sobre El Paseo de los Caracoles

Nota de Prensa de Zoë Comunicación, sobre la novela El Paseo de los Caracoles.

El enlace

El Paseo de los Caracoles: El mundo de los muertos en abierta convivencia con los vivos.

Página en Morfeo Editorial

Página en Amazon

Información general

Vídeo de El Paseo de los Caracoles

Vídeo de presentación sobre la novela El Paseo de los Caracoles (Alba Editorial, 1999 – Morfeo Editorial, 2019).

El Paseo de los Caracoles: El mundo de los muertos en abierta convivencia con los vivos.

Página en Morfeo Editorial: https://www.morfeoeditorial.com/tienda/el-paseo-de-los-caracoles/

Página en Amazon: https://www.amazon.es/Paseo-Caracoles-Antonio-Galvez-Alcaide/dp/1542666449

Información general: https://www.morfeoeditorial.com/infopaseo.htm

El Paseo de los Caracoles, veinte años después

Qué placer más grande anunciar la novela El Paseo de los Caracoles, veinte años después (Alba Editorial, 1999 – Morfeo Editorial, 2019). ¿Alquien duda de su solidez? Yo, por supuesto, no.

El Paseo de los Caracoles: El mundo de los muertos en abierta convivencia con los vivos.

Página en Morfeo Editorial: https://www.morfeoeditorial.com/tienda/el-paseo-de-los-caracoles/

Página en Amazon: https://www.amazon.es/Paseo-Caracoles-Antonio-Galvez-Alcaide/dp/1542666449

Información general: https://www.morfeoeditorial.com/infopaseo.htm

CRÍTICAS

Día de difuntos, de los muertos

Hoy, como suele decirse, es el día de los muertos. Las tradiciones se dejan notar.

OSCURIDAD

Día de los muertos en una cocina, dentro de la oscuridadLUZ

Día de los muertos en una cocina, dentro de la luzMi antigua novela, EL PASEO DE LOS CARACOLES, se ha estado publicitando estos días.

El Paseo de los Caracoles, de Antonio Gálvez Alcaide

Entrevista sobre EL PASEO DE LOS CARACOLES, en Onda Cero

Entrevista, de Eduardo Yañez, en Onda Cero.

Eduardo Yañez, el locutor que me hizo la entrevista en Onda Cero

Eduardo Yañez.

La entrevista, aquí.

P.D. De nuevo, Eduardo, muchas gracias. Ahora, dieciocho años después.

Entrevista sobre EL PASEO DE LOS CARACOLES, en Sants Montjuic Radio

Entrevista, de Cándido Querol, en Sants Montjuic Radio.

Cándido Querol, el locutor que me hizo la entrevista en Sants Montjuic Radio

Cándido Querol.

 Lectura de fragmentos escogidos por Cándido Querol,
intercalada con curiosas canciones: 1.

Lectura de fragmentos escogidos por Cándido Querol,
intercalada con curiosas canciones: 2.

Se inicia la entrevista: 3.

Termina la entrevista: 4.

P.D. De nuevo, Cándido, muchas gracias. Ahora, dieciocho años después.

Crítica a EL PASEO DE LOS CARACOLES, en El Cultural, de El Mundo

Crítica, excelente, de Care Santos, a la primera edición de la novela EL PASEO DE LOS CARACOLES. Salió en el suplemento El Cultural, del diario El Mundo, el día 27 de junio de 1999. Llama la atención cómo se parangona mi primera novela con obras cimeras de la literatura en lengua española, como La colmena, de Camilo José Cela, Cien años de soledad, de Gabriel García Márquez, o Pedro Páramo, de Juan Rulfo.

Crítica de Care Santos a EL PASEO DE LOS CARACOLES

Crítica a EL PASEO DE LOS CARACOLES

Transcribo la crítica:

Entre Cornellá y Sant Joan Despí, dos poblaciones de la periferia de Barcelona, se extiende El Paseo de los Caracoles. Es un lugar poblado y vital, pero también perfumado por la fragancia a cipreses que llega de los dos cementerios que lo flanquean. Además, estamos en un largo y caluroso día de verano, y va a haber un eclipse. En estas coordenadas espacio-temporales se sitúa la primera novela de Antonio Gálvez Alcaide (Sant Joan Despí, 1963), quien ya contaba en su haber con un édito libro de cuentos, Relatos del fuego sanguinario y un candor, antes de llegar con esta historia a la recta final del último premio Alba-Prensa Canaria, razón por la cual Menchu Solís decidió publicarla.
Es interesante que el escenario escogido por el autor para su debut en los relatos de largo aliento haya sido su propia ciudad. Una ciudad, por ciento, de escasa o casi nula presencia literaria. He aquí el primer aliciente de esta novela. Pero –como siempre sucede– la descripción de un espacio geográfico implica otras consideraciones mucho más profundas.
Al elegir hablar de Sant Joan Despí y de Cornellá, Gálvez está eligiendo hablar de una determinada Cataluña: la de los emigrantes y su descendencia. Con el diccionario de la Academia en la mano podríamos decir que este es un verídico retrato de la Cataluña charnega, que sí ha conocido glorias literarias. Y valga una sola, como ejemplo: El amante bilingüe, de Juan Marsé.
Sin embargo, hay que ser muy ingenuo para no entender que el Paseo de los Caracoles es, más que el escenario de esta historia, el verdadero –tal vez el único– protagonista de la misma. El autor nos presenta a un numeroso ramillete de personajes, todos vecinos del paseo: Pepín, Pachurra, Gemma, Federico, Angelines, Fernandín, Mercedes, María…
Y nos habla de sus circunstancias: la drogadicción, el desengaño, la soledad, la muerte. Es una foto de familia plagada de personajes grises que nos transmiten sus grises experiencias. Sin embargo, uno de estos personajes empieza a imponerse misteriosamente: el narrador. Un narrador intervencionista que, cuando por fin se presenta, en el tercer capítulo, ya tiene al lector intrigadísimo.
Y no hay para menos, ya que el narrador –pronto lo sabremos– es un muerto. Y el Paseo de los Caracoles, que a ratos nos parecía La Colmena y a ratos –arrastrados por la interferencia de lo mágico– nos recordaba a Macondo, ya sólo nos evoca irresistiblemente a Comala, el pueblo imaginario que Juan Rulfo pobló de muertos. A medida que avanzamos en la narración, el autor nos demuestra que algo de eso había: los muertos tienen en esta historia muchísima más importancia que los vivos, y serán ellos los que al final del libro se impongan sobre el resto. “Los muertos que ululan por el Paseo son de todos los tamaños y edades. Unos arrojan alegría; otros, los más jóvenes, juegan a las carreras por las aceras vacías; otros hacen malabarismos mientras flotan en el aire; otros se cuentan sus vidas y sus muertes”, nos deja claro el autor en la página 185.
Por todo, el universo que nos presenta Gálvez es fascinante y sobrecogedor. Más aún porque el paisajista ha tenido buen gusto para escoger los colores de la paleta: la grisura de los protagonistas, la oscuridad del conjunto –con la muerte siempre em primer término– y los colorines de un narrador tan jovial como muy pocos vivos.

Crítica a EL PASEO DE LOS CARACOLES, en Babelia, de El País

Crítica a la primera edición de la novela EL PASEO DE LOS CARACOLES. Esta pertenece a Javier Calvo. Salió en el suplemento cultural Babelia, del diario El País, el 17 de julio de 1999. Resulta llamativo que se califique la novela como «original danse macabre» y que se indique que la novela hunde algunas de sus raíces en la novela de Camilo José Cela titulada La familia de Pascual Duarte.

Crítica de Javier Calvo a EL PASEO DE LOS CARACOLES

Crítica a EL PASEO DE LOS CARACOLES

Transcribo la crítica a continuación:

DANZA MACABRA EN UNA BARRIADA DE INMIGRANTES
La primera novela de Antonio Gálvez Alcaide (Barcelona, 1963) es una original danse macabre ambientada en una barriada de inmigrantes andaluces del extrarradio barcelonés. El narrador es un espectro que deambula por ese escenario –representado como ámbito tétrico y mortuorio–, donde la vida miserable de sus habitantes es asimilada con la muerte gracias a la perspectiva del fantasma que ve ambos mundos superpuestos. La fantasmagoría del relato actúa como sistema de metáforas dentro de un retablo donde lo grotesco, lo macabro y la degradación sexual son exagerados deliberadamente en una valiente apuesta por lo horrible más allá de toda sutileza, experimento que hunde algunas de sus raíces en el Pascual Duarte.

Crítica a EL PASEO DE LOS CARACOLES, en la revista Lateral

Crítica a la primera edición de la novela EL PASEO DE LOS CARACOLES. Pertenece a Eusebi Boyés. Salió en la revista Lateral, en el número 59, de noviembre de 1999. Este crítico, además de acercarme a Juan Rulfo y a Camilo José Cela, también me aproxima a Francisco Umbral y a Juan Marsé. Se destaca que proclame que la Cornellá de Antonio Gálvez Alcaide es la heredera de La Verneda de Juan Marsé. Paso escaneo.

Crítica de Eusebi Boyés a EL PASEO DE LOS CARACOLES

Crítica a EL PASEO DE LOS CARACOLES

Como no se ve muy clara la crítica, la transcribo a continuación:

Una colmena deudora de Cela y su variopinto catálogo de habitantes: ése es el marco de El Paseo de los Caracoles, opera prima de Antonio Gálvez Alcaide (Sant Joan Despí, Barcelona, 1963). El título remite a la rambla que separa dos municipios del extrarradio barcelonés: Cornellá y Sant Joan Despí. Una rambla conocida por sus bares de caracoles y por su peculiar ubicación, ya que separa los cementerios de ambas poblaciones. Es decir: conviven en ella la vida de las terrazas y la muerte de los nichos, los vivos y los muertos.
Dos son los principales aciertos de la novela. Por un lado, el confundir, como si de un relato de Juan Rulfo se tratara, espíritus y seres de carne y hueso, fantasmas repletos de vitalidad y gente muerta en vida. El propio narrador, como se irá descubriendo, es un espectro que tiene acceso a la existencia de decenas de personajes gracias a su invisibilidad. Por otro lado, utilizar para el retrato de ese microcosmos un lenguaje rico y sugerente, en la línea del esgrimido por Umbral o el mismo Cela. Su mayor defecto –justo es señalarlo– deriva de esa circunstancia. El autor no acaba de encontrar su estilo propio y la prosa suena a leída. Pero ésa no es razón para abandonar la lectura. Sobre todo si el lector es amante de la literaturización de la Barcelona periférica, la Barcelona de los emigrantes, los contrastes, los viejos pobres y los nuevos ricos. En ese sentido, no hay duda de que el Cornellá de Gálvez Alcaide es el heredero de La Verneda de Juan Marsé.

 

El Paseo de los Caracoles, regalado

Siempre satisface encontrarse con un bonito tipo de noticias.
En este caso me estoy refiriendo a mi novela El Paseo de los Caracoles.
MUCHAS GRACIAS

Fragmento perteneciente a DIETARIO EN RED 2009-2010

Inquietante declaración

Una imagen que simboliza el paso de la vida a la muerte

Reconozco que me estoy acojonando. Las palabras de esta chica contienen ciertas inclinaciones sobrecogedoras.

Fragmento perteneciente a
TRENZADO DE HOMICIDAS
.

Celos, Iván Tubau perdió la cabeza…(145)

Bonita imagen sobre los celos

Mi delicia me dice por teléfono que

Texto perteneciente a la novela titulada CALIENTE (pág. 151).

* * *

Nota del autor: Vuelvo a recordar que todos los mensajes y e-mails que recibió mi niña Paz fueron reales. Se trataba de los momentos estelares en que mi personaje saltaba de la ficción a la realidad.

Se revuelve el gallinero…(138)

trolls

Algunos comentarios de mi blog/diario son verdaderamente insoportables.

Texto perteneciente a la novela titulada CALIENTE (pág. 144).

Reportaje fotográfico…(137)

El Paseo de los Caracoles. Reportaje fotográfico.

20 de julio de 2004. Segunda visita a Cornellá. En esta ocasión, sola. Todo el día con Antonio, y parte de la noche. Y de regreso a Castelldefels, con su Ibiza Sport. Jornada de ensueño. Inolvidable. De las que marcan una vida. Sin exagerar.

Bar Los Cazadores. En la novela aparece como

Texto perteneciente a la novela titulada CALIENTE (pág. 143).

 

Alabanzas y «peguilla» de Iván Tubau…(130)

Robert Mitchum

No sé si sabes que Gálvez es mi más preciada vaca sagrada. No, no, no, lo mío es sólo un peso minimosca para lo que representa la novela.

Texto perteneciente a la novela titulada CALIENTE (pág. 136).

* * *

Nota del autor: Vuelvo a recordar que todos los mensajes y e-mails que recibió mi niña Paz fueron reales. Se trataba de los momentos estelares en que mi personaje saltaba de la ficción a la realidad.

Camino del segundo cementerio…(128)

parque

—Pues hay que pisar el césped y seguir bajando.
—Mira, hay jardineros —dice mi prima—. A ver si nos van a echar.
—Pues quédate tú aquí. A mí no me detiene nadie.

Texto perteneciente a la novela titulada CALIENTE (pág. 134).

Como un rosal marchito…(127)

Rosal marchito

El Paseo de los Caracoles desprende el aroma de un rosal marchito.

Texto perteneciente a la novela titulada CALIENTE (pág. 133).

Ángel que luego fue portada…(126)

Ángel perteneciente al cementerio de Cornellá, y portada de la última edición de El Paseo de los Caracoles

Estamos en la calle del cementerio de Cornellá. Apunto su nombre: carrer Josep Fiter i Inglés. A medida que andamos, la figura blanca concreta su fisonomía. Se trata de un ángel de mármol, con sus correspondientes alas de algodón.

Texto perteneciente a la novela titulada CALIENTE (pág. 132).

«Un paisaje literario del extrarradio de Barcelona»…(125)

De excursion

Miércoles, 7 de julio de 2004. Mi prima y yo salimos de excursión. Nos disponemos a presenciar, muy expectantes, un paisaje de novela, la que se refleja en el Paseo de los Caracoles, la rambla que da título con su nombre popular a la novela de mi vaca Gálvez, una rambla situada entre los cementerios de Cornellá de Llobregat y San Juan Despí.

Texto perteneciente a la novela titulada CALIENTE (pág. 131).

Mangas verdes

Manuel M. Almeida

Acabo de descubrir un blog que impresiona: Mangas verdes. Su autor se llama Manuel M. Almeida. Aparte de ser periodista, es un experto en Internet, asunto que salta a la vista rápido. También acabo de descubrir que Manuel y yo tenemos algo en común sobre el tema literario: nuestras primeras novelas fueron publicadas por Alba Editorial. La suya, en 1998; la mía, en 1999. La suya se titula Tres en raya; la mía, El Paseo de los Caracoles. Ambas novelas descatalogadas en Alba Editorial. Y aunque la mía sigue viva en Morfeo Editorial; la suya sigue viva en pdf, como descarga gratuita, en la propia web del autor.

Cargado de reflexiones, abandono esta entradilla.

En la casa de mis padres

La casa de mis padres, en el pasado

Frente a la casa de mis padres

Estoy frente a la casa donde vivieron mis padres, la casa de mi abuela mama Antonia. Está situada en la calle Federico García Lorca, bonito nombre, en el número 6, que se desvía en perpendicular, pues corresponde a lo que queda de la desaparecida calle El Pardito.

Fragmento perteneciente a
CÓRDOBA
.
DIETARIO EN RED 2009-2010.

La Virgen de la Torre

Torre de don Lucas, más conocida como La Virgen de la Torre (La Victoria, Córdoba)

Virgen de la Torre (La Victoria, Córdoba)

Tras tomar un café con leche en un bar de la plaza del Potro, me monto en un taxi que me lleva a La Victoria, el pueblo de mis padres, que se ubica a unos treinta kilómetros. La Victoria, uno de los espacios de mi novela El Paseo de los Caracoles. Ternura. Desarraigo.

Fragmento perteneciente a
CÓRDOBA
.
DIETARIO EN RED 2009-2010.

Últimos pasos en Aguilar

Plaza de San José, Aguilar de la Frontera

Poco antes de emprender la salida, respiro hondo sin saber por qué. Camino de la salida, agradezco a los que trajinan su conmiseración. Cierro la puerta de la iglesia. Repentina lluvia de calor. Ensancho la vista hacia el adiós de Aguilar.

P.D. De Aguilar es María, conocida como la Virgen, uno de los personajes de la novela El Paseo de los Caracoles.

Pasos de la Virgen

Pasos de Cristo

Fragmento perteneciente a
CÓRDOBA
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DIETARIO EN RED 2009-2010.

¡Prosiguen sus vacas sagradas!…(17)

Federico García Lorca

José Ángel Mañas

Antonio Gálvez Alcaide

Antonio Gálvez Alcaide. En la foto se le ve con cara de frío y entre los muertos. Este eskritor es ya una influencia muy significativa para mí. Me leí su primera novela, El Paseo de los Caracoles (trata de muertos), y me sentí tan alucinada que se ha convertido en mi principal vaca sagrada. Se da poco bombo y sospecho que es de lo que no hay, tanto en lo personal como en lo literario. En su obra aparece mucho la muerte y los muertos. Da la sensación de que eskribe mejor que nadie porque se comunica con los muertos. Da la sensación de que los muertos le aconsejan y le descubren sus experiencias humanas, alumbrándole nuevas sensibilidades y resquicios remotos. Me daría miedo conocerlo.

La literatura: el único objetivo claro que persigue mi rabiosa inteligencia.

Texto perteneciente a la novela titulada CALIENTE (pág. 24-25).

 

El grito…(2)

grito

k

El profe salió al pasillo; y detrás de mí, el Granudo dijo entre dientes: «¡Mierda, no, mi madre!».

Texto perteneciente a la novela titulada CALIENTE (pág 10).

Con la literatura por delante…(1)

Vladimir Nabokov

José Ángel Mañas

Charles Bukowski

Federico García Lorca

Antonio Gálvez Alcaide

Ahora que empiezo a entrever la pesada carga de la responsabilidad adulta, no dejo de recordar mis determinantes quince años, las lecturas frenétikas de aquella época y el nabo enorme de mi profe de Lengua, aquel profe loko y brillante del que no he vuelto a saber absolutamente nada.

Ahora que tengo casi dieciocho años y soy universitaria, recuerdo aquella etapa de mi vida sin dejar de sentir cierto hielo en la boca del estómago, al mismo tiempo que surgen aquellas frases memorizadas para siempre. Qué tiempos. Un Nabokov que me ponía kachonda en algunos fragmentos de su Lolita, con aquella primera línea grabada a fuego: «Lolita, luz de mi vida, fuego de mis entrañas». Qué tiempos. Le daba vueltas y más vueltas a la novela Ciudad Rayada, de José Ángel Mañas, intentando reconocer los baretos y lugares de la obra de mi paisa, de aquella ciudad, Madrid, que era tan suya como mía. Y aquella línea: «Y le bajé las braguitas. Las palmadas en el culo le hicieron reír». Todavía creo sentirlas en mi propio kulo. Qué tiempos. Y aquellas lecturas histérikas de los cuentos de Bukowski. La vida hecha un escupitajo de alcohol. El crudo capitalismo puesto a cara descubierta: «Y luego vuelta a la fábrica conmigo, asesinando ocho o diez horas al día por una miseria, sin llegar a nada, esperando a Papá Muerte, metiendo tu inteligencia a patadas en el infierno y metiendo a patadas en el infierno tu espíritu». Qué tiempos. Y Lorca, Lorca y más Lorca. Y aquel viento que mordía de furia al ver que Preciosa se refugió y se quedaba sin picotearle su dulce cuerpo de mujer bandera: «Al verla se ha levantado / el viento, que nunca duerme. / Niña, deja que levante / tu vestido para verte. / Abre en mis dedos antiguos / la rosa azul de tu vientre». Y por último, un momento clave: la novela El Paseo de los Caracoles, de Antonio Gálvez Alcaide, un autor nuevo del que nadie en clase tenía puta idea, la lectura obligatoria del tercer trimestre que me valió un diez. Qué suspiros de niña enternecida. Qué descubrimiento. Todavía no he leído una fantasía tan hermosa y sensible como aquella; ni una imagen como la del alma de la difunta Mercedes que, tras contemplar cómo introducen sus restos en un ataúd, se desmaya, levita y queda suspendida en el vacío con los brazos en cruz: «La difunta Mercedes, tendida en el aire, parece una arboleda de pestañas negras». Qué recuerdos. Y qué lecturas. Una verdadera bomba atómica emocional en una niña de quince años.

Texto perteneciente a la novela titulada CALIENTE (pág. 9-10).

Sorpresa matinal

Dos ediciones de El Paseo de los Caracoles

Muy de mañana. Y enfrascado con el archivo fotográfico que dejó mi niña Paz en la Red. Qué recuerdos. Volveré a colgar muchas de estas fotografías. En medio de la rutina del copiar y pegar, acaba de saltar la sorpresa. Me he reencontrado con un comentario, que creía perdido para siempre, sobre mi novela El Paseo de los Caracoles. La firmó un tal Caliban. Aunque no aparece la fecha en mi documento de Word, sé que data de 2004, y que es seguro que pertenece a César, un compañero de instituto, profesor de inglés, que tuve en Esplugas. Gracias, amigo. Tu análisis pasa ya, con tinta fresca, a los anales de mi memoria.

Caliban:
EL OLOR DE LOS CIPRESES

Otro libro en mis manos. Un fin de semana para disfrutarlo. Qué más se puede pedir, con lo que necesito últimamente del negro sobre blanco para apaciguar desazones. El libro en cuestión es de un joven escritor barcelonés, Antonio Gálvez Alcaide. Se titula El paseo de los caracoles, y en mi opinión es un hermoso ejercicio narrativo, poco frecuente en los tiempos que corren, que embelesa al lector, lo guía por casi todos los recovecos vitales —y mortales— del barrio de les Planes, entre Cornellà y Sant Joan Despí, y al remate lo deja con la impresión de que, para nuestro alivio y mayor esperanza de los letra heridos, aún hay gente que escribe con la pasión y la devoción que sólo pueden emanar de un amor verdadero, profundo, casi exclusivo, por la literatura.

Cómo se nota que Gálvez está prendado de la escritura. Su libro me ha asombrado. Una corriente de tinta fluye, suave y sin arrugas como una seda, a lo largo de unas páginas que me costará olvidar. Sorprende la reciedad de una lengua sin tapujos, de expresión justa y parca, pero a la vez exquisitamente sensible y profunda. Esto resulta en una lectura que te duele y te emociona a la vez, como lo hace la vida cotidiana, todo lo que vemos, oímos y palpamos, los avatares de nuestras existencias.

Personalmente, El paseo de los caracoles me ha marcado, no sólo por la calidad literaria que rezuma en abundancia por sus páginas, sino tal vez también por el momento en que lo he recibido. Cosas vividas que había olvidado, eso creía yo, como un antiguo amor que se me cae a los pies, tropiezo en él y me doy el gran morrazo. Y poco antes, ha planeado sobre mí la amenazadora sombra del buitre de un dolor de mal nombrar y peor sufrir. La tortura de la mente me flagela el cuerpo. Sí, será eso. He pensado mucho estos días, le he dado vueltas a la cabeza sobre lo que significa la muerte y quiero explicar la impresión que me ha causado esta lectura, y lo que me ha enseñado. Porque desde pequeñito tengo la sana costumbre de aprender algo nuevo todos los días, antes de acostarme.

La muerte nunca me había mirado a la cara. Sólo la veía reflejada en los rostros de seres queridos, y me aterrorizaba. Ahora ese pánico se ha vuelto aceptación, y en cierto modo, curiosidad. No tengo gana alguna de morirme, pero ya no me da miedo. La muerte es la vida y ambas son inseparables compañeras. Gálvez en su Paseo nos la hace ver con otros ojos. Y de ese modo no me importaría disolverme en ese otro mundo, y flotar en la buena compaña de sus habitantes. Tomarme unos finos en el bar “Los Cordobeses” con el Olivotranco, y hablar de su pueblo y de los míos, siguiéndole el rastro con la vista a la rata Susana. Me moriría aunque sólo fuera por beberme las lágrimas de las negras pestañas de Mercedes, hermosa en ambas vidas. Leería poemas con Fernandín de Rodríguez, flotando detrás suyo, por encima de su hombro. Y a mí, como al buenazo de Pepín, también me encantaría palparle bien el culo a la morenaza Gemma.

Curiosamente, cerca de mi barrio, que es periférico, inmigrante y barcelonés, también hay un cementerio, y desde que me aventuré por las páginas de este libro, siento de vez en cuando el impulso de visitar el camposanto, a pensar en los vivos y en los muertos, a impregnar mi cuerpo y henchir mi olfato del dulce olor de los cipreses, que me sirva de incienso en una ceremonia de reconciliación conmigo mismo. Hace poco, una tarde soleada de las pocas que hemos tenido esta primavera, me quedé absorto en la observación de uno de esos árboles, que apuntaba al cielo como una espada verde. Al poco rato me pareció que me enroscaba a su alrededor, que lo envolvía y me aferraba a él como algo que se ama y se necesita a la vez. Poco después flotaba por los aires y contemplaba desde lo alto el barrio donde nací y me crié, otro barrio obrero que dio nombre y carta de existencia a los altres catalans. ¿Será que he traspasado los lindares de ese “otro mundo”? No lo sé a ciencia cierta, lo que sí sé es que hacía tiempo que no me sentía tan a gusto. Es como una nueva dimensión.

Gálvez, gracias por este libro, y que vengan más.

Texto perteneciente a DIETARIO EN RED 2007-2008.

¿Un cuento infantil?

ANHELOS Y LUCES
Por Antonio Gálvez Alcaide.
Ilustraciones: Walter Canevaro.

Este cuento apareció en el semanario Blanco y Negro del diario ABC, el día 2 de abril de 2000. Anhelos y luces, junto con Después del sueño, que próximamente colgaré, forma parte del ensayo titulado Los cuentos publicados en Blanco y Negro: 1989-2000, de la doctora Pilar Vega Rodríguez, del Dpto. de Filología Española III de la Universidad Complutense de Madrid. El ensayo puede consultarse en el nº 16 de la revista Espéculo (UCM).

Introducción de la revista Blanco y Negro a Anhelos y luces:

«Como mecida por los ecos de unos versos escolares, una niña juega, sueña y se asoma a los misteriosos territorios de la muerte».

Colofón de la revista Blanco y Negro a Anhelos y luces:

«Antonio Gálvez Alcaide (San Juan Despí, Barcelona, 1963), autor cuya escritura está signada por un estilo caracterizado por su lirismo de corte introspectivo y sensible, ha publicado el libro de cuentos Relatos del fuego sanguinario y un candor y la novela El Paseo de los Caracoles«.

Anhelos y luces pertenece al libro Cuentos agrios.

P.D. Esta entradilla fue publicada inicialmente, en mi antiguo Blog, el 9 de mayo de 2005. Estoy rescatando todo lo rescatable del antiguo blog. Algunos de los comentarios de esta entradilla se refieren a Caliente, la novela cibernética que acababa de presentar, íntegramente por la Red, a todos los que la habían vivido, y que estaba preparando por aquellas fechas para publicarla en libro.

Estrella Morente

La noche hambrón y yo. Es que todavía soy soltero; es decir, solterón. La soledad de los solteros. No se puede escribir sin una gran soledad. Qué ironía. Qué gran hostión. Vaya, en mi desvío de la mirada me tropiezo con la cubierta de la segunda edición de El Paseo de los Caracoles. Recibí la novela ayer. Está recién salida del horno. Y dice la gitanilla Estrella: “Tú el pecador y yo el penitente”.

Fragmento perteneciente a DIETARIO EN RED 2007-2008.