Como ositos de peluche

Ositos de peluche

Las risas y los juegos giraron por toda la vivienda como ositos de peluche ensalzados, apretados.

Fragmento perteneciente a la novela titulada El solitario (pág. 104).

Un arañazo

—Menudo arañazo tienes en la cara. Ten, desinféctatelo.

Fragmento perteneciente a la novela titulada El solitario (pág. 98).

El muerto

—¿Quién se ha muerto? —preguntó con una pintoresca sensación de olla vacía.

Fragmento perteneciente a la novela titulada El solitario (pág. 97).

Cavando una fosa

La madre comenzó a escuchar el rumor del arroyo, y una descarga de amarga complacencia se le consumió, al escapársele de los pies.

Fragmento perteneciente al relato titulado
«Justinita la idolatrada» , del libro Relatos del fuego sanguinario y un candor (pág. 105).

La hora de un entierro

La madre de la difunta camina como ciega.

Texto perteneciente a la novela titulada EL PASEO DE LOS CARACOLES (pág. 135).