La difunta Mercedes empieza a caminar

Como una persona solitaria en la niebla

Que tú hace dos días estabas viva, y ahora muerta.

Texto perteneciente a la novela titulada EL PASEO DE LOS CARACOLES (pág. 62).

El abrigo de los cipreses

Cipreses en un cementerio

Otra vez digo que los olores traen recuerdos.

Texto perteneciente a la novela titulada EL PASEO DE LOS CARACOLES (pág. 61).

La abuela de Montilla

Manos de la vejez

«Bendita la luz del día y el Señor que nos la envía con su caridad y amor que tan grande es».

Texto perteneciente a la novela titulada EL PASEO DE LOS CARACOLES (pág. 50).

En Allepuz, Teruel

Mujer orinando

«O eres una mala sombra o me estoy volviendo loco».

Texto perteneciente a la novela titulada EL PASEO DE LOS CARACOLES (pág. 49).

María del Pilar

Presumible imagen de un fantasma

Como la mayoría de los moribundos, no está solo.

Texto perteneciente a la novela titulada EL PASEO DE LOS CARACOLES (pág. 48).

Amor fallido

Triste amor

La garganta se le ha transformado en un armatoste de nudos.

Texto perteneciente a la novela titulada EL PASEO DE LOS CARACOLES (pág. 41).

La hermanita de Fernandín de Rodríguez

Moléculas

El alma de la difunta Mercedes ha traspasado todas las fibras del hermano.

Texto perteneciente a la novela titulada EL PASEO DE LOS CARACOLES (pág. 39).

La realidad

Una abstracción

Fernandín es consciente de que lo capta todo.

Texto perteneciente a la novela titulada EL PASEO DE LOS CARACOLES (pág. 27).

Sobre una familia

Imagen de una familia

Llega al tercer piso, se sienta en el petate, delante de su puerta, y coge las llaves.

Texto perteneciente a la novela titulada EL PASEO DE LOS CARACOLES (pág. 26).

Tortuoso camino

Una lágrima

A Marta, una lágrima se le escapa para reposar en una manga de su vestido de luto.

Texto perteneciente a la novela titulada EL PASEO DE LOS CARACOLES (pág. 18).

La difunta Mercedes

Luces

Se distinguen, entre sus escasas corrientes, lucecitas milimétricas, unas lucecitas gallardas y encantadoras que forman el espíritu recién liberado de una joven mujer.

Texto perteneciente a la novela titulada EL PASEO DE LOS CARACOLES (pág. 17).

El poder de las sectas

Una imagen simbólica de las almas

El camillero hubo de ayudarla a levantarse.

Fragmento perteneciente al relato
titulado «El acoso» , del libro TRENZADO DE HOMICIDAS (pág. 117).