El Paseo de los Caracoles en formato papel

Desde el pasado 21 de enero,
tenemos una nueva edición, en formato papel, de
El Paseo de los Caracoles.
Su volumen es de 14 x 21,5 cm.
Tiene 178 páginas.

El Paseo de los Caracoles, de Antonio Gálvez Alcaide

Portada de la reedición de EL PASEO DE LOS CARACOLES

EL PASEO DE LOS CARACOLES es el nombre popular de una rambla ubicada entre los municipios barceloneses de Cornellá de Llobregat y San Juan Despí. Curiosamente, sus extremos limitan con los cementerios de ambas poblaciones. A lo largo de la rambla, la gente, soslayando la proximidad de la muerte, se encuentra a la caída de la tarde estival para disfrutar de las tapas de caracoles. Antonio Gálvez Alcaide sitúa su novela en el extrarradio de Barcelona, un escenario poco frecuentado por la literatura; sin embargo, el espacio real y palpaple de esta obra se dirige, de forma literal, más allá, hacia esos extremos del paseo. La voz del narrador, cuya identidad vamos descubriendo a medida que sus palabras avanzan y nos conmueven, expresa un mundo paralelo, el mundo de los muertos, en abierta convivencia con los vivos. EL PASEO DE LOS CARACOLES parece un retablo medieval en el que se suceden distintas secuencias pictóricas sabiamente engarzadas y unitarias que configuran un vivaz fresco actual de aquella densa oleada migratoria, en su mayoría andaluza, que se produjo a principios de los años sesenta del siglo XX para instalarse, principalmente, en el cinturón industrial de Barcelona. Sus páginas evocan una tristeza desgarradora y, aunque en ellas se demuestra, en un mismo nivel, la impotencia de la vida y de la muerte, con sus gozos y sus lágrimas, la novela es un canto a la vida.

Entrevista en Onda Cero, aquí.

Entrevista en Sants Montjuïc Radio (haga clic en los siguientes números):  1234

Crítica, excelente, de Care Santos, aquí. El Cultural, 27 de junio de 1999. Llama la atención cómo se parangona la primera novela del autor con obras cimeras de la literatura en castellano, como La colmena, de Camilo José Cela, Cien años de soledad, de Gabriel García Márquez, o Pedro Páramo, de Juan Rulfo.

Reseña de J.C. en Babelia, aquí. El País, 17 de julio de 1999. Resulta llamativo que se califique la novela como “original danse macabre” y que hunda sus raíces en otra novela de Camilo José Cela: La familia de Pascual Duarte.

Crítica de Eusebi Boyés, aquí. Lateral, nº 59, noviembre de 1999. Este crítico, además de acercar al autor a Juan Rulfo y a Camilo José Cela, también lo aproxima a Francisco Umbral y a Juan Marsé. Se destaca que proclame que la Cornellá de Antonio Gálvez Alcaide es la heredera de La Verneda de Juan Marsé.

 

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El ebook Agonía y torpe renacer, el inicio de la novela El Paseo de los Caracoles, disponible en iBookstore.

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Trenzado de homicidas, nº 1

Tema Amazon. Muchas veces reconforta el sentido deportivo de la vida. Me complace comunicaros que mi libro de relatos titulado TRENZADO DE HOMICIDAS es, en este momento, número 1 en ventas en Japón, en la categoría de libros de cuentos.

Muchas gracias.

Lo misterioso

El matrimonio asentía. No se atrevía a sacar a relucir el misterioso suceso de la Rambla que acababa de escuchar.

Fragmento perteneciente a la novela titulada El solitario (pág. 111).

Respeto

El señor Julián le estrechó la mano con un respeto renovado.

Fragmento perteneciente a la novela titulada El solitario (pág. 110).

Estar loco

Escuchó unas frases sueltas, alejadas del auricular: «Que dice que ya lo sabe, que vio al chiquillo en Barcelona». «¡Cuelga ya!». «¡Ése sigue estando loco!».

Fragmento perteneciente a la novela titulada El solitario (pág. 109).

Una vieja de la calle Escudellers

—Qué valiente. Menuda lección me dio la vieja —se dijo mientras subía las escaleras de su edificio—. La vida, la gente que encaja en la vida. Y los que se mueren. Hoy jueves, la muerte sigue mis pasos.

Fragmento perteneciente a la novela titulada El solitario (pág. 91).

La muerte

Después le dio la espalda a los acontecimientos, escuchó la estrepitosa sirena de la ambulancia que se perdía, y pensó que la muerte, aquella tarde, le seguía los pasos.

Fragmento perteneciente a la novela titulada El solitario (pág. 90).

En la Rambla de Barcelona

Rambla de Barcelona

Se volvieron. Comenzaron a alejarse. Poco a poco se confundieron entre la gente que deambulaba Rambla arriba.

Fragmento perteneciente a la novela titulada El solitario (pág. 89).

Su esposa

Un espectro

Al otro lado de la Rambla, justo enfrente, a unos quince metros, descubrió a su esposa fallecida, muy cerca del bordillo donde encontró la muerte.

Fragmento perteneciente a la novela titulada El solitario (pág. 88).

Entre luces y sombras

Allí se hizo la soledad.

Fragmento perteneciente a
UNA NIÑA PERDIDA EN EL MAR.
RELATOS DEL FUEGO SANGUINARIO Y UN CANDOR
.

Así lo hicieron

Desde sus alforjas se rizaba un humo violeta

Fragmento perteneciente a
UNA NIÑA PERDIDA EN EL MAR.
RELATOS DEL FUEGO SANGUINARIO Y UN CANDOR
.

La primera nostalgia

—Niño hombrón, ¿en qué piensa?

Fragmento perteneciente al relato titulado
«Primerizo en brasas» , del libro Relatos del fuego sanguinario y un candor (pág. 76).

Un pura sangre

—Pero abandonarle, chico, es cagarse encima de una mina repleta.

Fragmento perteneciente al relato titulado
«Primerizo en brasas» , del libro Relatos del fuego sanguinario y un candor (pág. 75).

Sentimiento de soledad

La tarde, como de costumbre, masacraba las corduras

Fragmento perteneciente al relato titulado
«Primerizo en brasas» , del libro Relatos del fuego sanguinario y un candor (pág. 72).

Dos mundos en uno

—Una hormiguita para mí, y un chinito también —dijo sin saber muy bien por qué.

Fragmento perteneciente al relato titulado
«Primerizo en brasas» , del libro Relatos del fuego sanguinario y un candor (pág. 70).

Unas noticias

Su mujer, abuelo…

Texto perteneciente a la novela titulada EL PASEO DE LOS CARACOLES (pág. 169).

Una extravagancia iracunda

Los relámpagos del aire, por un instante, conceden la claridad del día a todo lo que se ciñe en el Paseo y alrededores.

Texto perteneciente a la novela titulada EL PASEO DE LOS CARACOLES (pág. 168).

Inimaginable quién era

Pepín, el camarero trasnochado

Texto perteneciente a la novela titulada EL PASEO DE LOS CARACOLES (pág. 167).

Aparece un muerto errante

—Déjeme espacio, que no me deja pasar.

Texto perteneciente a la novela titulada EL PASEO DE LOS CARACOLES (pág. 166).