Tres locos

Locos

—Sólo son tres locos más de los que hay por ahí, con muchas ganas de armar cizaña —afirmó Salvador por suavizar el carraspeo de la situación creada.

Fragmento perteneciente a la novela titulada El solitario (pág. 142).

Perplejidad en el bar California

perplejidad

El bar California, entre desgastados comentarios de perplejidad, retomó el proceso imparable de la noche.

Fragmento perteneciente a la novela titulada El solitario (pág. 141).

Reventamos

reventar

—¡¡¡QUE REVENTAMOS!!! —dijo uno de ellos saltando hacia el otro lado del mostrador—. ¡¡¡QUE ESTOY A PUNTO DE REVENTAAAAR!!!

Fragmento perteneciente a la novela titulada El solitario (pág. 140).

Gigantones

gigantes

La pareja de retacos se echó a un lado. El pelaje de los tres gigantones era tan pintoresco que la escasa congregación no le quitaba ojo.

Fragmento perteneciente a la novela titulada El solitario (pág. 139).

Un medio muerto

agonia

—Oye —dijo Pepe a su novia al observar que disminuía su atención—. Atiende a lo que voy a decir: Salva, el que está a punto de cruzar esa puerta, hace un rato ha resucitado a un medio muerto en mi escalera.

Fragmento perteneciente a la novela titulada El solitario (pág. 138).

El bar California

bar_california

La paupérrima densidad nocturna del bar California parecía café aguado.

Fragmento perteneciente a la novela titulada El solitario (pág. 137).

Orines y vivienda

Hombre orinando en plena calle

De nuevo se enclaustró en su vivienda, sobrecogido, tembloroso, cada día más pálido y huidizo.

Fragmento perteneciente a la novela titulada El solitario (pág. 26).