Hipocresía

Se retira la semana laborable con una bonita expectativa. Por un lado, ya es humo —humo porcino— la jornada en que se me montó el primer gran pollo en 1º de ESO; por otro, me llegan los libros de las memorias resumidas de mi niña Paz, posiblemente el martes. (…)

Bien. Y la semana que viene, posiblemente el martes, con el libro de mi niña Paz en la calle. Ante la noticia, las personas implicadas en las memorias de mi niña están reaccionando de una manera exquisita. El escritor José María Albert de Paco me dio la sorpresa ayer. Me confesó que sus atenciones hacia la niña Paz llegaron muy lejos, que incluso hace un año le presentó a Silvia Querini, de la editorial Lumen, un proyecto editorial sobre mi personaje, una sinopsis excelente que tuvo la gentileza de remitirme y que incluyo a continuación en estas memorias prematuras (qué paradoja: uno creyéndose un infeliz hace un año –lo soy– mientras alguien, secretamente, miraba por uno). Aquí va la recensión de Albert de Paco:

La impostura de la adolescencia: el personaje de Paz Vega López.
El 30 de enero de 2004, Paz Vega López irrumpía en el blog de Arcadi Espada (sección Nickjournal). Se presentaba a sí misma como una joven madrileña de dieciocho años que estudiaba el primer curso de filología y ansiaba convertirse en escritora. Sus intervenciones en el blog solían ceñirse al “menú del día”. Paz, no obstante, no despreciaba la ocasión de dejar retazos de su rutilante y caótica vida. Día a día, fue volcando en esas páginas sus delirantes obsesiones de escritora en ciernes, sus filias y fobias literarias, sus progresos en el conocimiento de tal o cual autor. No todo lo que escribía tenía que ver con la literatura. Paz también dejaba anotaciones de su temprano despertar al sexo, de la animadversión que sentía por su padre, de sus amores frustrados. Su madre, según aseguraba Paz, ignoraba que ella participaba en el foro en el que descubría su intimidad a los internautas. Pocos participantes sospechamos, por entonces, que el personaje de Paz era una construcción literaria del escritor Antonio Gálvez, que incluso había arropado a su criatura con una página web desde la que impulsó debates sobre el flamante debut de Paz, la novela Loko y brillante. La comedia bufa de Gálvez llegó al punto de enviar el manuscrito de ese relato a editoriales como Anagrama, Poliedro, Anaya, o a la revista Lateral. Paz Vega aireó las respuestas de los editores en el blog de Espada: los “noes” diplomáticos de Horacio Vázquez-Rial, Paula Canal, Mihály Dés… La prosa de Paz pretendía ser mordaz, frenética, impertinente. Pretendía, en suma, asemejarse a la prosa que, supuestamente, emplearía cualquier escritor arribista que quisiera codearse con Lucía Etxebarría. El uso de la letra “k” en lugar de las letras “c” y “q” apuntalaba su carácter díscolo, juvenil, libérrimo.
Un año y medio después, el propio Gálvez se desprendió de la máscara en su propio blog. La impostura de Gálvez fue tan eficaz que mantuvo engañados a decenas de escritores, periodistas, profesores y demás intelectuales durante más de un año. Algunos de ellos cayeron en la tentación de flirtear con Paz con la muy literaria coartada de erigirse en pigmaliones. Evidentemente, todos fracasaron en el intento.
Creo que convendría estudiar la posibilidad de transformar la aventura literaria de Gálvez en un diario apócrifo, en una novela a lo Bridget Jones cuya protagonista fuera, en lugar de una mujer angustiada por la báscula, una joven ingenua y descarada dispuesta a saltar la banca del mundo literario.
Antonio Gálvez tiene publicadas en Alba las obras El paseo de los caracoles y Relatos del fuego sanguinario y un candor.
Materiales adjuntos:
Algunas de las intervenciones de Paz Vega López en el blog de Arcadi Espada.
Página web de Paz Vega López.
Blog de Antonio Gálvez: fragmento en que el autor se despoja del personaje de Paz Vega.

Entradilla fragmentada. Texto de DIETARIO EN RED 2004-2006

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Nota del 17 de julio de 2008.
José María Albert de Paco, editor y profesor, o la deriva hacia la hipocresía, hacia la impotencia. A su pandillita la tengo calada desde que dio el primer estornudo. La dio mirando tan para otro lado que apenas se notaba.

De su blog:

“20 de septiembre.
Recibo un mail de Antonio Gálvez, el escritor que se hizo pasar por una adolescente en el blog de Arcadi. Me cuenta que la próxima semana verán la luz los fragmentos que la niña Paz dejó en el Nickjournal. La niña Paz hablaba como sólo hablaría un hombre que fingiese ser mujer. Como esos adultos que pretenden aniñarse gritando chupiguai”.

Otra prueba de su hipocresía e inmadurez (hay más, evidentemente).

Sobre unos libros

Ahora que voy terminando el curso (sólo me queda corregir un puñado de exámenes de recuperación), arranco la lectura de dos libros de narrativa. Como tenía ganas de pillar con tranquilidad a un autor decimonónico, español, echo mano al grueso espacio de la estantería de los pendientes y elijo a Juan Valera, a su Pepita Jiménez, editado por Alianza Editorial.

Entradilla inicial. Texto de DIETARIO EN RED 2004-2006