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EL PASEO DE LOS CARACOLES, una cita de cada página, en ABIERTO

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Entradas Etiquetadas ‘francisco umbral’

“Dolor de huevos”…(146)

Martes, 7 de Julio de 2009 Sin comentarios

Metáfora de la traición

Aclaraciones: Yo no soy pareja de mi vaca.

Texto perteneciente a la novela titulada CALIENTE (pág. 152).

* * *

Nota del autor: Vuelvo a recordar que todos los mensajes y e-mails que recibió mi niña Paz fueron reales. Se trataba de los momentos estelares en que mi personaje saltaba de la ficción a la realidad.

Francisco Umbral…(54)

Martes, 17 de Marzo de 2009 Sin comentarios

Francisco Umbral

Aunque no suelo contestar a los comentaristas, de acuerdo, Fugazi, te respondo. A mí Francisco Umbral me gusta. Se parece a Cela, pero con obras que dejan mucho que desear. Su nivel literario no ha sido constante, cosa que no está a la altura de un genio.

(…)

Texto perteneciente a la novela titulada CALIENTE (pág. 61).

La primera llamada de Madrid

Lunes, 6 de Octubre de 2008 3 comentarios

Palacio de Fernán-Núñez, Madrid, en 1991. En ese instante, tenía a mis espaldas, en el graderío, a Francisco Umbral; y a tres o cuatro metros, en el centro de la mesa a que me dirigía, a Camilo José Cela, que disfrutaba de la reciente concesión del Premio Nobel.

Recogía mi galardón en el XXV Premio de Narraciones Breves Antonio Machado, por el relato titulado La molondra de don Peliforte. Está publicado en el recopilatorio Curación milagrosa, por la Fundación de los Ferrocarriles Españoles, editorial radicada en Madrid. Tiene dos ediciones. La primera, de 1992; la segunda, de 1998. Veamos el Prólogo de esta segunda edición:

“Un acontecimiento importante, la inauguración por los Reyes de España de la sede de la Fundación Camilo José Cela en Iria Flavia, propició que la concesión del XV Premio de Narraciones Breves “Antonio Machado” volviese a tener como marco –al igual que el año anterior, en que la Fundación de los Ferrocarriles Españoles entregó la vieja locomotora Sar, más conocida por “Sarita” desde tiempos inmemoriales por todos los habitantes de la comarca- la noble tierra gallega de Padrón.
En la mañana del 11 de junio de 1991, bajo un sol de justicia y entre numerosísimos invitados, Don Juan Carlos y Doña Sofía presidieron el solemne acto en la Casa de los Canónigos y, por la tarde, el Jurado del decimoquinto “Antonio Machado” se reunió en un restaurante cercano, que inauguró a su vez una sala noble que lleva el nombre del escritor padronés. El Jurado, presidido por Camilo José Cela, estuvo formado en esta ocasión por Joaquín Calvo Sotelo, Salvador Clotas, Mercè Sala, Mariano Tudela, Francisco Umbral –ganador de la anterior edición con su cuento “Tatuaje”- Darío Villanueva y Luis Vélez Riesco, que actuó como secretario.
Entre las diez narraciones seleccionadas -de las más de dos mil recibidas- la calidad literaria se mostraba a excelente altura, lo que dio lugar a que las deliberaciones de los miembros del Jurado se extendiesen por bastante tiempo”.

La tercera edición de La molondra de don Peliforte pertenece a Cuentos agrios. Ver fragmento inicial.

ABC, artículo 6

Miércoles, 9 de Abril de 2008 Sin comentarios

UN TEXTO PLAGADO DE KAS
Por Antonio Gálvez Alcaide.
Publicado en el diario ABC, el día 17 de julio de 1998.

A uno le van las letras, incluso en la sopa. Algunas veces me alimento con sopa de letras, aun sabiendo que pasado un tiempo he de evacuarla. La necesidad obliga (“miseria homini”). Letras y más letras. Letras en berrinche, letras en desbandada, letras delicadas, letras afiladas, letras ensopadas, letras papanatas, letras para dar y vender.

Acabo de leer una extensa diatriba sobre unos cuantos novelistas del país. Esto de los berrinches de las letras, de las discusiones literarias, es una trocha placentera cuando su forma y su fondo acaparan un apetitoso bocado de letras, cuando la calabazada alumbra un giro de sorprendente luz. Recordemos “Vuestros coplones, cordobés sonado”, de Quevedo contra Góngora, o “Anacreonte español, no hay quien os tope”, de Góngora contra Quevedo, o la más reciente “Pavana para un doncel tontuelo”, de Cela contra Muñoz Molina, que pudimos saborear en un ABC Literario de hace cuatro años. No hace falta insinuar que las letras literarias son inofensivas, muy al contrario de las de los decretos. A José Hierro, los berrinches de las letras le parecen muy bien siempre que obedezcan a la pasión y no a la vanidad. Las pasiones, qué gran ilusión de fortaleza contenida y grietas, de tripa dura y venas tensas.

Metiéndonos en honduras, he de aclarar que la diatriba que he mencionado al principio la firma José Ángel Mañas, mozo bravo para muchos. Se trata de un largo artículo plagado de kas y con una gran mayoría de bes. Sobre estas dos letras, de forma azarosa, y como diría Julio Camba, muda esto, lo otro y lo de más allá. Pero nada. No advertimos dificultades. Los escritores escriben para ser comprendidos. La fonética es la misma, y la sintaxis, reglamentaria, de lo contrario no habría cultura ni contracultura que fuese capaz de entenderlo. El chasis de estas letras es un claro ejemplo de colorete o escaparate, cosa bastante lícita.

Claro es que yo no le voy a dar palmaditas en el hombro al nene aparentemente asilvestrado, ni tampoco lo contrario, que esas trifulcas no son mías, tan sólo me limito a confesar, con mucho gusto, independientemente de las filias y fobias literarias del aludido, que no es tan fresco el pienso como reluce y que innumerables veces los pregoneros no se creen lo que pregonan. Veamos.

En su declaración de principios se manifiesta, básicamente, en contra de la técnica, de lo literario, del estilo oficialesco (?), y a favor de la contracultura y la anarquía. Todo queda muy chillón. Pero suena a paradoja. El artículo muestra una pulcra y nítida estructura, ni siquiera le falta un cuadro de notas con académicas citas y abreviaturas latinas. Debido a su técnica, así como en sus dos primeras novelas (son las que conozco), consigue un ritmo vertiginoso que es de agradecer. Se ve, se veía, que los tabiques de su cráneo no alojan viento huracanado, sino una elaborada inteligencia, sin anarquías. ¿Anárquico? Será de palabra. O sea, un ridículo anárquico que ha pasado por la piedra de los cánones de la licenciatura en Historia, esclavizado a unos horarios y al acojono de los exámenes. ¿Contracultural? Riámonos juntos, kolega. Los verdaderos contracultura siempre han vivido en el subsuelo, y no pasarán de ahí mientras mantengan un mínimo resuello. A los verdaderos contracultura no los apoyan las grandes empresas empapeladas de billetes, que apuestan sobre seguro con sus inmensos aparatos de publicidad, con sus presentaciones por todo lo grande. Los verdaderos contracultura son literalmente marginales y hambrientos. El plato diario de habichuelas se les convierte en pesadilla. Se puede expresar que nuestro muchacho, apoyado por una maquinaria poderosa de productos de consumo, como ha triunfado muy joven, no ha mordido, de cabeza, la fértil tierra.

A la altura de estas líneas, lo que me daba mucho gusto reseñar ya ha sido comentado. Sólo una última evidencia, aunque sea reiterativa. Una clara muestra de la ladina inteligencia del nene aparentemente asilvestrado se atisba cuando, lejos del gargajo con verdina de nombres que denuesta, aparecen respetados tres gigantes: Cela, Umbral y Baroja, al que adora. Este muchacho, si no la casca antes, tiene tiempo para dar juego y sorprender, con sus presuntas bizarrías, a los impresionables.

Algo de concupiscencia

Viernes, 14 de Marzo de 2008 Sin comentarios

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El cuaderno gris. La entradilla de hoy. Josep Pla, uno de esos días que vislumbro su espectro con especial nitidez, por cualquier lado, más bien cerca. Querido amigo, ya empezamos con la onomástica literata, ya está usted poniéndose con la barbilla larga, la pupila afilada, la sonrisilla caliente. Pues claro que sí, la prosa de Eugeni d’Ors es una prosa violinista, de violinista con tortícolis.

Fragmento perteneciente a DIETARIO EN RED 2007-2008.

Cambio climático

Jueves, 24 de Enero de 2008 1 comentario

Estampa invernal

Días de enero primaverales. El cambio climático. Qué lejanos quedan aquellos días de los años 80 en que fui obrero de una fábrica de Cornellá, con aquel primer contrato, de seis meses, que me sirvió para aprender los rudimentos del albañil, del mozo de almacén. Los endiablados camiones que debíamos cargar. La juventud.

Fragmento perteneciente a DIETARIO EN RED 2007-2008.

Fallecimiento de Francisco Umbral

Martes, 28 de Agosto de 2007 Sin comentarios

Ha muerto Francisco Umbral esta misma madrugada. Tenía 72 años. En Dietario en Red 2004-2006 lo califiqué, en largo análisis, como “paje de la literatura española”.

Fragmento perteneciente a DIETARIO EN RED 2007-2008.

Sobre unos libros

Domingo, 26 de Junio de 2005 Sin comentarios

Ahora que voy terminando el curso (sólo me queda corregir un puñado de exámenes de recuperación), arranco la lectura de dos libros de narrativa. Como tenía ganas de pillar con tranquilidad a un autor decimonónico, español, echo mano al grueso espacio de la estantería de los pendientes y elijo a Juan Valera, a su Pepita Jiménez, editado por Alianza Editorial.

Entradilla inicial. Texto de DIETARIO EN RED 2004-2006

Elogio de la paja masculina

Martes, 10 de Mayo de 2005 Sin comentarios

Elogio de la paja masculina. Espoleado por el genial seudónimo Fornicata, y por la cita de su error reconocido (“Eran demasiado evidentemente fantasías de pajero cuarentón”), me dispongo a incluir una entradilla que, por su lógica, puede sonar a contenido consabido.

Entradilla inicial. Texto de DIETARIO EN RED 2004-2006.

Pareja desnuda y complacida

Análisis de la obra de Francisco Umbral

Sábado, 25 de Diciembre de 2004 Sin comentarios

Tarde tediosa de Navidad, lluviosa, de centrifugado. Una calma chicha por las calles. Algo de fresco. Se dice que esta noche llega una ola de frío polar. Estoy sentado en el sillón, con la potente luz de mi flexo proyectada sobre un libro. Al escribir “la potente luz de mi flexo”, recuerdo que el flexo se lo señalé con la mano a una antigua novia, que acababa de entrar en el comedor, al mismo tiempo que le definí su potentísima luz redonda con una imagen metafórica:

—Mi pequeño sol.

Recuerdo que la antigua novia se rió y que ese fue mi objetivo, levantarle una sonrisa.

Hojeo un libro de Francisco Umbral. A este hombre lo he leído bastante. Tengo todos estos libros suyos en mi biblioteca, leídos y anotados: El Giocondo, Retrato de un joven malvado, Mortal y rosa, Las ninfas, Amar en Madrid, Teoría de Lola, La noche que llegué al Café Gijón, Trilogía de Madrid, Leyenda del César Visionario, Madrid 1940, Las Señoritas de Aviñón, Las palabras de la tribu, Diccionario de literatura: 1941-1995, Madrid 650, Pío XII, la escolta mora y un general sin ojo, El día en que violé a Alma Mahler, Cela: un cadáver exquisito.

Si a Umbral se le lee a saco, se le descubre la aguja de un disco rayado. (…).

Fragmento inicial de DIETARIO EN RED 2004-2006

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