Dorita

Ojos verdes de Dorita

Miró el nimbo de Dorita, sus cabellos de amarillo taxi barcelonés, la preciosidad que le otorgaban sus ojos de verde paloma.

Fragmento perteneciente a la novela titulada El solitario (pág. 130).

Desnuda en plena calle

Mujer desnuda en una calle de Barcelona (foto de Daniel Bauer)

Quedó absolutamente desnuda. No tenía reloj, ni pulseras, ni oros ni platas pendiendo de su cuello.

Fragmento perteneciente a la novela titulada El solitario (pág. 129).

Un difunto peculiar

Una mala bruja, en cómicConsiguió agarrarse a los pelos de la que fue amenazada compañera del difunto.
—¡¡¡ASQUEROSA!!!… ¡¡¡PUTASQUEROSA!!!

Fragmento perteneciente a la novela titulada El solitario (pág. 92).

Escarcha

Junto a la paulatina recuperación de su conciencia, notó cómo se acrecentaba el grosor de la escarcha que se le había adherido en la piel.

Fragmento perteneciente a la novela titulada El solitario (pág. 46).

Siempre con su manta

A Salvador, liado en su manta, sólo se le veía la cabeza, que parecía un rastrojo de barba y pelambrera.

Fragmento perteneciente a la novela titulada El solitario (pág. 28).

Soledad y tiempo

Llevaba un mes sin afeitarse. Le crecieron pelos de loco, unos pelos tiesos y desorientados, escarolados y enredados. Una mañana se percató de que no temblaba de miedo, sino de frío, y sospechó que había perdido la noción del tiempo.

Fragmento perteneciente a la novela titulada El solitario (pág. 27).

Carámbanos

Carámbanos

La noche se endurecía entre los adornos de sus carámbanos. El niño observaba cómo se cuajaban los charcos.

Fragmento perteneciente al relato titulado
«Temblor de invierno» , del libro Cuentos agrios (pág. 113).

Noche y monte

Frío

Los antiguos amigos, después de la larga cacería del mochuelo, se olvidaron de lo que dejaban atrás, al borde del cementerio. Los carámbanos del cielo tiraron de ellos hacia lo calentico de sus casas.

Fragmento perteneciente al relato titulado
«Temblor de invierno» , del libro Cuentos agrios (pág. 112).

Crueldad infantil

Imagen de maltrato infantil

Más que nunca deseaba la soledad de su monte. Los niños se relamían en la picante y gustosa crueldad.

Fragmento perteneciente al relato titulado
«Temblor de invierno» , del libro Cuentos agrios (pág. 111).

Atrapado cerca del cementerio

Al niño endeble lo obligaron a caminar hasta las inmediaciones del cementerio.

Fragmento perteneciente al relato titulado
«Temblor de invierno» , del libro Cuentos agrios (pág. 110).

Deambulando

Su pelo mojado se rizaba en las modulaciones del agua

Fragmento perteneciente al relato titulado
«Entre dos fuegos» , del libro Cuentos agrios (pág. 13).

Viéndosela venir

Cualquiera lo diría, siempre encuerada en mi casa

Fragmento perteneciente al relato titulado
«En un rincón oscuro» , del libro Relatos del fuego sanguinario y un candor (pág. 49).

El pasado

Parece que la esté viendo allá encimita de la loma

Fragmento perteneciente al relato titulado
«En un rincón oscuro» , del libro Relatos del fuego sanguinario y un candor (pág. 46).

Esperando el amanecer

Acá me muero con mis pensamientos, y con este frío de los hielos del carajo.

Fragmento perteneciente al relato titulado
«En un rincón oscuro» , del libro Relatos del fuego sanguinario y un candor (pág. 45).

Un paseo tenso

Embarazada

Todo era muy helado y oscuro. No se adivinaba ni la arena que pisaban.

Fragmento perteneciente al relato
titulado «El itinerario» , del libro TRENZADO DE HOMICIDAS (pág. 52).

En una plaza nocturna de Barcelona

Plaza nocturna

El sueño llama a la puerta. El cine, el banco y la poca luz son unas compañías muy gratas.

Fragmento perteneciente al relato
titulado «Sobre los escombros» , del libro TRENZADO DE HOMICIDAS (pág. 42).

Convenciones sociales

Convenciones sociales

Escucho una frase. Cuando levanto los ojos, la muchedumbre de siempre camina con la misma cara de siempre, evitando mis ojos.

Fragmento perteneciente al relato
titulado «Sobre los escombros» , del libro TRENZADO DE HOMICIDAS (pág. 39).