Tiempo y arte

Aquí les muestro un objeto que va más allá de lo religioso. Tiene que ver con el paso del tiempo y el arte. Literalmente, está al alcance de la mano. Yo siempre lo toco al verlo, como si le estuviera dando unas palmaditas a un amigo. Es una pila de agua bendita. Se ubica en la catedral gótica que está a unos cien metros del Ayuntamiento de Barcelona, a un par de pasos del lado derecho de la entrada. Su valor es, a mi entender, incalculable. Y se encuentra sin custodia. Humildemente, como si ignorara quién es, cumple con la labor normal, cotidiana, de todas las pilas. Y se trata de una pila visigoda del siglo V. Si tienen oportunidad, les invito a pasarle la mano por toda su planicie erosionada. Notarán lo mismo que yo: que les devuelve la caricia la Alta Edad Media. Su planicie es tan suave que más que mármol parece alabastro.

Y ahora les dejo la cruz latina, ardiendo, de Notre Dame de París. Por favor, hagan el contraste entre el objeto que acabo de mostrarles arriba y todo lo que había, en llamas, anteayer, en la catedral parisina.

Suciedad y cerveza

Salvador, en busca de su portal, tropezó con una botella de cerveza, un envase vacío de litro que rodó un par de metros sin quebrarse.

Fragmento perteneciente a la novela titulada El solitario (pág. 25).

Muerte y libertad

Halló un tiro limpio en la frente.

Fragmento perteneciente al relato
titulado «Eduvigis Lindavista» , del libro Relatos del fuego sanguinario y un candor (pág. 19).

Alegría transversal

Un chupete

—Dale agua al niño.

Fragmento perteneciente al relato
titulado «Cosa de tres» , del libro TRENZADO DE HOMICIDAS (pág. 102).

¿Legítima defensa?

Pira humana

Pensó que el dedo de Colón la señalaba.

Fragmento perteneciente al relato
titulado «Cosa de tres» , del libro TRENZADO DE HOMICIDAS (pág. 101).