Aquella que fue, en iBookstore

AQUELLA QUE FUE, relato perteneciente a Cuentos agrios, disponible en iBookstore.

Ebook Aquella que fue, de Antonio Gálvez AlcaideAQUELLA QUE FUE es una historia de drogadicción, prostitución y muerte. En AQUELLA QUE FUE los sentimientos de un drogadicto proxeneta afloran mientras espera a una de sus chicas, la galleguiña. AQUELLA QUE FUE es un relato que pertenece al libro CUENTOS AGRIOS.

AQUELLA QUE FUE
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Larga enfermedad

—Mírame los labios —dijo Magdalena—, los tengo cocidos, llagados.

Fragmento perteneciente a la novela titulada El solitario (pág. 43).

Sucio Madrid

Vómito

El sol se pone amargo y no me abraza bien.

Fragmento perteneciente al relato titulado
«Aquella que fue», del libro Cuentos agrios (pág. 122).

Última hora

Mirada de frente

—Galleguiña —le pregunto al oído, en la inevitable parsimonia de los flipes—, ¿la has cagao?

Fragmento perteneciente al relato titulado
«Aquella que fue», del libro Cuentos agrios (pág. 121).

Pinchazo de heroína

Inyección de heroína

Meto y saco, meto y saco, la jeringa sobre las venas y la heroína sobre la sangre.

Fragmento perteneciente al relato titulado
«Aquella que fue», del libro Cuentos agrios (pág. 120).

Sus mujeres

Periodontitis (piorrea)

—¡Galleguiña, tía!

Y viene la galleguiña.

Fragmento perteneciente al relato titulado
«Aquella que fue», del libro Cuentos agrios (pág. 119).

Sol, mar

Una gamba

Hay que ver, vaya solar más pisoteado de yonquis.

Fragmento perteneciente al relato titulado
«Aquella que fue», del libro Cuentos agrios (pág. 118).

Robos domésticos

Un monedero

Mi cabeza me pide que hable con mi cabeza, pero yo no sé muy bien si hoy me entiendo con ella. Qué, cabeza, ¿nos hallamos?

Fragmento perteneciente al relato titulado
«Aquella que fue» , del libro Cuentos agrios (pág. 117).

Golpe de desamor

los vecinos asalvajados de la difunta Mercedes

Texto perteneciente a la novela titulada EL PASEO DE LOS CARACOLES (pág. 124).

Una extraña medicina

Heroína en una cuchara

Este gilipollas, con la mano herida, soba y resoba los pechillos de su compañera.

Texto perteneciente a la novela titulada EL PASEO DE LOS CARACOLES (pág. 81).

Con el síndrome de abstinencia

Una de las consecuencias de las drogas

Llora, patalea y parece que su ensañamiento nunca tendrá fin.

Texto perteneciente a la novela titulada EL PASEO DE LOS CARACOLES (pág. 56).