Síntomas, en iBookstore

SÍNTOMAS, relato perteneciente a Trenzado de homicidas, disponible en iBookstore.

Ebook Síntomas, de Antonio Gálvez AlcaideSÍNTOMAS es la historia de un atormentado efecto rebote, la historia de un adulterio ajeno, narrado desde la sospecha hasta la evidencia, sobre la que el protagonista se siente tan identificado que le manda nota del asunto a su esposa e incluso a su posible amante. La ironía del destino no puede resultar más evidente, junto con la hipocresía de las personas tenidas como intachables, como normales, y que son el plato común de la rutina de todos los días. SÍNTOMAS es un relato que pertenece al libro de cuentos TRENZADO DE HOMICIDAS.

SÍNTOMAS
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Espíritus inmundos

Espíritus inmundos

¡Espíritus inmundos, que tenéis arterias de aguas fecales! ¡Hipócritas de mierda!

Fragmento perteneciente a la novela titulada El solitario (pág. 125).

Hipócritas de mierda

Salvador expandió su vista al aire que soplaba un metro por encima de las cabezas de aquella gente congregada. Y exclamó, con una cólera jamás frecuentada:

—¡Hipócritas de mierda, que ni vivís ni dejáis vivir! ¡Hipócritas de mierda, que hacéis un amigo y lo hundís dos veces más que vosotros! ¡Hipócritas de mierda, que pagáis cenas, que pagáis impuestos, que pagáis, que pagáis, que pagáis, que pagáis para que se os mire bien y no sois capaces de pagar buena fe! ¡Hipócritas de mierda, que decís te quiero a vuestras novias, a vuestros novios, a vuestros maridos, a vuestras mujeres, mil veces, dos mil veces, tres mil veces, cuatro mil veces, y luego los abandonáis sin compasión! ¡Hipócritas de mierda! ¡Pero qué hipócritas de mierda sois! ¡Que parecéis personas justas y por dentro estáis repletos de veneno! ¡Hipócritas de mierda! ¡Serpientes! ¡Raza de víboras!… De verdad —dijo algo más calmado—. De verdad, no sé cómo no os parte un rayo.

Fragmento perteneciente a la novela titulada El solitario (pág. 124).

Aguas del Manzanares

El río Manzanares a su paso por el puente de Segovia, en Madrid

“Nunca te quise y hoy no va a ser menos”.

Fragmento perteneciente al relato titulado
«La molondra de don Peliforte» , del libro Cuentos agrios (pág. 99).

Suenan doce campanadas

Recreación de una vampira

Él se sienta sobre mis piernas, pero gran parte de su cuerpo descansa en sus rodillas, que se clavan en los cojines. Él me deja las manos libres y con las suyas expande hacia atrás mi cabello.

Fragmento perteneciente al relato titulado
«Doce campanadas de cálido carmesí» , del libro Cuentos agrios (pág. 62).

Interrogantes

Nadie, por lo menos en este pueblo, se merece la vida.

Fragmento perteneciente al relato titulado
«La confesión» , del libro Cuentos agrios (pág. 32).

El encuentro

Tirabuzones

Todavía conservaba los tirabuzones que le hizo el otro en el pelo con los dedos.

Fragmento perteneciente al relato
titulado «Síntomas» , del libro TRENZADO DE HOMICIDAS (pág. 74).

Hipocresía

Se retira la semana laborable con una bonita expectativa. Por un lado, ya es humo —humo porcino— la jornada en que se me montó el primer gran pollo en 1º de ESO; por otro, me llegan los libros de las memorias resumidas de mi niña Paz, posiblemente el martes. (…)

Bien. Y la semana que viene, posiblemente el martes, con el libro de mi niña Paz en la calle. Ante la noticia, las personas implicadas en las memorias de mi niña están reaccionando de una manera exquisita. El escritor José María Albert de Paco me dio la sorpresa ayer. Me confesó que sus atenciones hacia la niña Paz llegaron muy lejos, que incluso hace un año le presentó a Silvia Querini, de la editorial Lumen, un proyecto editorial sobre mi personaje, una sinopsis excelente que tuvo la gentileza de remitirme y que incluyo a continuación en estas memorias prematuras (qué paradoja: uno creyéndose un infeliz hace un año –lo soy– mientras alguien, secretamente, miraba por uno). Aquí va la recensión de Albert de Paco:

La impostura de la adolescencia: el personaje de Paz Vega López.
El 30 de enero de 2004, Paz Vega López irrumpía en el blog de Arcadi Espada (sección Nickjournal). Se presentaba a sí misma como una joven madrileña de dieciocho años que estudiaba el primer curso de filología y ansiaba convertirse en escritora. Sus intervenciones en el blog solían ceñirse al “menú del día”. Paz, no obstante, no despreciaba la ocasión de dejar retazos de su rutilante y caótica vida. Día a día, fue volcando en esas páginas sus delirantes obsesiones de escritora en ciernes, sus filias y fobias literarias, sus progresos en el conocimiento de tal o cual autor. No todo lo que escribía tenía que ver con la literatura. Paz también dejaba anotaciones de su temprano despertar al sexo, de la animadversión que sentía por su padre, de sus amores frustrados. Su madre, según aseguraba Paz, ignoraba que ella participaba en el foro en el que descubría su intimidad a los internautas. Pocos participantes sospechamos, por entonces, que el personaje de Paz era una construcción literaria del escritor Antonio Gálvez, que incluso había arropado a su criatura con una página web desde la que impulsó debates sobre el flamante debut de Paz, la novela Loko y brillante. La comedia bufa de Gálvez llegó al punto de enviar el manuscrito de ese relato a editoriales como Anagrama, Poliedro, Anaya, o a la revista Lateral. Paz Vega aireó las respuestas de los editores en el blog de Espada: los “noes” diplomáticos de Horacio Vázquez-Rial, Paula Canal, Mihály Dés… La prosa de Paz pretendía ser mordaz, frenética, impertinente. Pretendía, en suma, asemejarse a la prosa que, supuestamente, emplearía cualquier escritor arribista que quisiera codearse con Lucía Etxebarría. El uso de la letra “k” en lugar de las letras “c” y “q” apuntalaba su carácter díscolo, juvenil, libérrimo.
Un año y medio después, el propio Gálvez se desprendió de la máscara en su propio blog. La impostura de Gálvez fue tan eficaz que mantuvo engañados a decenas de escritores, periodistas, profesores y demás intelectuales durante más de un año. Algunos de ellos cayeron en la tentación de flirtear con Paz con la muy literaria coartada de erigirse en pigmaliones. Evidentemente, todos fracasaron en el intento.
Creo que convendría estudiar la posibilidad de transformar la aventura literaria de Gálvez en un diario apócrifo, en una novela a lo Bridget Jones cuya protagonista fuera, en lugar de una mujer angustiada por la báscula, una joven ingenua y descarada dispuesta a saltar la banca del mundo literario.
Antonio Gálvez tiene publicadas en Alba las obras El paseo de los caracoles y Relatos del fuego sanguinario y un candor.
Materiales adjuntos:
Algunas de las intervenciones de Paz Vega López en el blog de Arcadi Espada.
Página web de Paz Vega López.
Blog de Antonio Gálvez: fragmento en que el autor se despoja del personaje de Paz Vega.

Entradilla fragmentada. Texto de DIETARIO EN RED 2004-2006

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Nota del 17 de julio de 2008.
José María Albert de Paco, editor y profesor, o la deriva hacia la hipocresía, hacia la impotencia. A su pandillita la tengo calada desde que dio el primer estornudo. La dio mirando tan para otro lado que apenas se notaba.

De su blog:

“20 de septiembre.
Recibo un mail de Antonio Gálvez, el escritor que se hizo pasar por una adolescente en el blog de Arcadi. Me cuenta que la próxima semana verán la luz los fragmentos que la niña Paz dejó en el Nickjournal. La niña Paz hablaba como sólo hablaría un hombre que fingiese ser mujer. Como esos adultos que pretenden aniñarse gritando chupiguai”.

Otra prueba de su hipocresía e inmadurez (hay más, evidentemente).

Unas mujeres

Por la mañana. Mi día libre. Cae un papel y leo: “Mujeres en una librería de Madrid”.

Entradilla inicial. Texto de DIETARIO EN RED 2004-2006