Sola

Toda la casa se apretaba en el llanto,

Fragmento perteneciente al relato titulado
«Justinita la idolatrada» , del libro Relatos del fuego sanguinario y un candor (pág. 102).

Inmensa tristeza

El alba rasguñaba la puerta de la señora Justina y terminó cascándose, como huevo de chachalaca, sobre la madera de polilla.

Fragmento perteneciente al relato titulado
«Justinita la idolatrada» , del libro Relatos del fuego sanguinario y un candor (pág. 101).

Trabajo y contención

Recolecta como si fuese un tal superviviente Gonzalo de Pineda.

Fragmento perteneciente al relato titulado
«Noche de tropiezos y altivez» , del libro Relatos del fuego sanguinario y un candor (pág. 97).

Vivo y duro

Los despertares levantaban a las personas. Y las personas, las de verdad y las de mentira, caminaban por los caminos.

Fragmento perteneciente al relato titulado
«Noche de tropiezos y altivez» , del libro Relatos del fuego sanguinario y un candor (pág. 96).

Como a un monigote

—También soy Aquiles.

Fragmento perteneciente al relato titulado
«Noche de tropiezos y altivez» , del libro Relatos del fuego sanguinario y un candor (pág. 95).

A solas

—No den tan duro, que yo voy hasta la victoria siempre, que yo me quedo.

Fragmento perteneciente al relato titulado
«Noche de tropiezos y altivez» , del libro Relatos del fuego sanguinario y un candor (pág. 94).

Cólera juvenil

Más allá del Malecón sólo transitaba el agua marina, como a escondidas.

Fragmento perteneciente al relato titulado
«Noche de tropiezos y altivez» , del libro Relatos del fuego sanguinario y un candor (pág. 93).

Interior y exterior

Muchas de sus palabras eran temerarias. Cuando se le arriaba más el vértigo de su norte, los topetazos contra las personas de carne y hueso hasta sentaban mal.

Fragmento perteneciente al relato titulado
«Noche de tropiezos y altivez» , del libro Relatos del fuego sanguinario y un candor (pág. 92).

Ofreciéndose al turismo

Oswaldo, tan adolescente y gresca, se quedó pegadito a la calzada.

Fragmento perteneciente al relato titulado
«Noche de tropiezos y altivez» , del libro Relatos del fuego sanguinario y un candor (pág. 91).

Comienza la procesión

—¡Porque yo tengo la vida por delante! ¡Aunque parezca mentira, yo tengo la vida por delante!

Fragmento perteneciente al relato titulado
«Noche de tropiezos y altivez» , del libro Relatos del fuego sanguinario y un candor (pág. 90).

La ilusión del cine

El mulato Oswaldo, al salir del cine Habana, se rascaba el cuello graciosamente.

Fragmento perteneciente al relato titulado
«Noche de tropiezos y altivez» , del libro Relatos del fuego sanguinario y un candor (pág. 89).

Cara a cara con la muerte

El pensamiento era la única vida fresca dentro del moribundo.

Fragmento perteneciente al relato titulado
«Noche de tropiezos y altivez» , del libro Relatos del fuego sanguinario y un candor (pág. 88).

Capitán de la Armada española

El traidor Gonzalo de Pineda deliraba, abandonado por los suyos, en la espesura de una selva advenediza.

Fragmento perteneciente al relato titulado
«Noche de tropiezos y altivez» , del libro Relatos del fuego sanguinario y un candor (pág. 87).

Memoria histórica

La voz del pueblo vive como cantilena, de generación en generación

Fragmento perteneciente al relato titulado
«Memoria de la ciudad sin paz» , del libro Relatos del fuego sanguinario y un candor (pág. 84).

Muertos por todos lados

La trepidante ciudad continuó abastecida de violencia.

Fragmento perteneciente al relato titulado
«Memoria de la ciudad sin paz» , del libro Relatos del fuego sanguinario y un candor (pág. 83).

Atentado terrorista

La mujer sonreía radiantemente, porque ella misma era radiante

Fragmento perteneciente al relato titulado
«Memoria de la ciudad sin paz» , del libro Relatos del fuego sanguinario y un candor (pág. 82).