Mal de ojo

—¡Sé lo del mal de ojo, putasquerosa!

Fragmento perteneciente a la novela titulada El solitario (pág. 94).

En el cementerio de Montjuïc

Los dos empleados mantuvieron sujeta, en todo momento, a la vieja prostituta, que desprendía espumarajos cada vez que abría la boca.

Fragmento perteneciente a la novela titulada El solitario (pág. 93).

Un difunto peculiar

Una mala bruja, en cómicConsiguió agarrarse a los pelos de la que fue amenazada compañera del difunto.
—¡¡¡ASQUEROSA!!!… ¡¡¡PUTASQUEROSA!!!

Fragmento perteneciente a la novela titulada El solitario (pág. 92).

Era verdad

Estoy convencida de que él, halagüeño y sádico, masoquista y dulce, es un vampiro que desea beberse mi gélida sangre.

Fragmento perteneciente al relato titulado
«Doce campanadas de cálido carmesí» , del libro Cuentos agrios (pág. 61).

Tema del vampiro

Yo intento patalear, golpear, escurrirme de aquella masa apisonadora. Y no me canso de repetirle, histérica, que me quiero marchar.

Fragmento perteneciente al relato titulado
«Doce campanadas de cálido carmesí» , del libro Cuentos agrios (pág. 59).

Viejos recuerdos

Los pocos que quedaban por la calle, a primera hora de la madrugada, evitaban la contemplación del hombre.

Fragmento perteneciente al relato titulado
«Entre dos fuegos» , del libro Cuentos agrios (pág. 16).

Llega la hora

La resbaladiza piel de la negrita Paragua

Fragmento perteneciente al relato titulado
«El indiano Zacarías» , del libro Relatos del fuego sanguinario y un candor (pág. 40).

Abrazados a la esperanza

mientras el plomo le silbaba por encima de su cara

Fragmento perteneciente al relato titulado
«El indiano Zacarías» , del libro Relatos del fuego sanguinario y un candor (pág. 39).

Angustiado precedente

Desde entonces a Zacarías lo llamaron el niño hampón.

Fragmento perteneciente al relato titulado
«El indiano Zacarías» , del libro Relatos del fuego sanguinario y un candor (pág. 38).

Con el síndrome de abstinencia

Una de las consecuencias de las drogas

Llora, patalea y parece que su ensañamiento nunca tendrá fin.

Texto perteneciente a la novela titulada EL PASEO DE LOS CARACOLES (pág. 56).

De lo peor (3)

Un subfusil

—¿Tomáis bien?
—Sí, perfecto.

Fragmento perteneciente al relato
titulado «El itinerario» , del libro TRENZADO DE HOMICIDAS (pág. 66).

La paciencia

Imagen que connota paciencia

El yanqui pillaba al vuelo algunas palabras que lo estremecían. El yanqui no era estúpido. El yanqui no era de piedra.

Fragmento perteneciente al relato
titulado «El itinerario» , del libro TRENZADO DE HOMICIDAS (pág. 62).