Más pelo

La muchacha lo cubrió, le secó el pelo con ágiles y rápidas sacudidas. No dejó ni un minúsculo rincón de su piel sin sus manos desbordadas por los pliegues de la toalla.

—¿Serás? —preguntó Magdalena a medias.

Fragmento perteneciente a la novela titulada El solitario (pág. 74).

Con una coleta

Una coleta

Se recogió el pelo en una coleta. Se arremangó y dijo:
—Fuera pijama. Del todo. En pelotica.

Fragmento perteneciente a la novela titulada El solitario (pág. 73).

En la bañera

Cuando la muchacha entró y abrió el grifo de la minúscula bañera, ya la estaba esperando Salvador, sin su manta

Fragmento perteneciente a la novela titulada El solitario (pág. 72).

Una sonrisa de mujer

Una sonrisa de mujer

Como si supiera lo que acababa de ocurrir en ese momento, una taimada sonrisa de mujer floreció en el portal número 57 de la calle Escudellers.

Fragmento perteneciente a la novela titulada El solitario (pág. 71).

Palabras sinceras

—Pues claro, mi niño, porque me gustas.

Esas palabras sinceras tuvieron la contundencia de una pesada losa.

Fragmento perteneciente a la novela titulada El solitario (pág. 70).

Callos

Unos callos

Cogió un plato vacío del fregadero, lo secó con un paño que vio a mano y vertió los callos humeantes.

—A comer caliente

Fragmento perteneciente a la novela titulada El solitario (pág. 69).

De la Legión

Legionarios

—¡Pero si este carné es de los Caballeros de la Legión! ¡Venga ya!

Fragmento perteneciente a la novela titulada El solitario (pág. 63).

 

Carrillo, buen tipo, que las aguas del Cantábrico te sean leves.

Santiago Carrillo, con su típico cigarro

Extraña luz

La niña Valeria, con sus diez años, se sentía responsable y madraza al mismo tiempo.

Fragmento perteneciente a
UNA NIÑA PERDIDA EN EL MAR.
RELATOS DEL FUEGO SANGUINARIO Y UN CANDOR
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Rara hospitalidad

Camiseta con sangre

Me bajo la camiseta escandalosamente impregnada de sangre.

Fragmento perteneciente a
TRENZADO DE HOMICIDAS
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