Siempre con su manta

A Salvador, liado en su manta, sólo se le veía la cabeza, que parecía un rastrojo de barba y pelambrera.

Fragmento perteneciente a la novela titulada El solitario (pág. 28).

Personalidad tipo

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Qué asquito dan. Y qué pronto les vi el plumero. El hombre es irascible, un hombre incapaz de sonreír, con un torbellino de oscuridad oculta. Es, con todo el contenido de su acritud, una mala sombra.  La mujer es picajosa, una mujer de mirada severa, que responde a la amabilidad con púas, una mujer de huesos eléctricos y pelo pintado. Ambos repercuten en mi vida como la mierda fugaz que, aplastada, siempre despreciada, se cruza en nuestro camino. Qué gran delicia es saber lo que son: una descomunal eventualidad, una mísera gota en el inmenso río de una vida.

Deambulando

Su pelo mojado se rizaba en las modulaciones del agua

Fragmento perteneciente al relato titulado
«Entre dos fuegos» , del libro Cuentos agrios (pág. 13).

Pronto amanecerá

incluso orita cuidadosa de magullarme

Fragmento perteneciente al relato titulado
«En un rincón oscuro» , del libro Relatos del fuego sanguinario y un candor (pág. 51).

Muy mal encuentro

Y añadió: ya veo que no se te da nada meterte en un pudridero.

Fragmento perteneciente al relato titulado
«El día aquel del cementerio» , del libro Relatos del fuego sanguinario y un candor (pág. 29).

Desconcierto

Persona desconcertada

Estoy muy desconcertado. A lo mejor pido asistencia psicológica.

Fragmento perteneciente al relato
titulado «Síntomas» , del libro TRENZADO DE HOMICIDAS (pág. 81).

Sexo retorcido

Postración

El gabán del calefactor acariciaba, con sus paños calientes, la piel expuesta.

Fragmento perteneciente al relato
titulado «El itinerario» , del libro TRENZADO DE HOMICIDAS (pág. 58).