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EL PASEO DE LOS CARACOLES, una cita de cada página, en ABIERTO

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Otra carta abierta a Mihály Dés…(110)

Martes, 9 de Junio de 2009 Sin comentarios

boda

Me dice que Antonio, mi gran vaca Gálvez, es colaborador habitual de su revista. Lo último que he leído de él en su revista es el cuento titulado «Curva menguante». ¿Sabe si mi vaca Gálvez ha aborrecido eskribir novelas? Como es admirador del eskritor José Pla, y todos los admiradores de Pla piensan como éste, que son unos cretinos todos los escritores que eskriben novelas pasados los 40 años… Otra pregunta: ¿sabe si está casado?

Texto perteneciente a la novela titulada CALIENTE (pág. 116).

* * *

Nota del autor: Vuelvo a recordar que todos los mensajes y e-mails que recibió mi niña Paz fueron reales. Se trataba de los momentos estelares en que mi personaje saltaba de la ficción a la realidad.

¡Prosiguen sus vacas sagradas!…(17)

Viernes, 23 de Enero de 2009 Sin comentarios

Federico García Lorca

José Ángel Mañas

Antonio Gálvez Alcaide

Federico García Lorca. Cuidado, tenemos delante a Federico García Lorca. Mira que es guapo. ¡Qué bello por dentro y por fuera! Aunque este eskritor no fue ninguneado literariamente, como le ocurrió a Bukowski, sí que fue perseguido y asesinado. Nada más empezar la guerra civil española, lo pillan y lo matan. Fue uno de los primeros en caer. ¡Qué rabia! Cada vez que releo cualquier cosa suya, siento un nudo en la garganta.

Cuando cursaba primero de ESO, vi por la tele, a la hora del telediario, a Camilo José Cela. Era 1998 y se conmemoraban los cien años del nacimiento de Lorca. Un periodista le preguntó al Nobel si tenía algo en contra de los homosexuales, refiriéndose a Lorca, y Cela le contestó algo que nadie se esperaba: «No tengo nada en contra. Sólo me limito a que no me den por kulo». Estas palabras se me quedaron grabadas.

José Ángel Mañas. Qué guapete está aquí José Ángel Mañas. Yo lo he llegado a ver con unos ricitos tipo afro que le quedaban fatal. Ahora vive en Francia con una chica de allí, una piba que tiene todos mis respetos. Pero como yo soy de las que van con la cara por delante, declaro que como me encuentre a mi vaca Mañas por ahí, le tiro los trastos. Por lo menos intentaré komérsela. Las cosas claras y el chocolate espeso. Ya es bastante mayor. Sobrepasa los 30. Marcó mis nueve o diez años con sus Historias del Kronen.

Antonio Gálvez Alcaide. En la foto se le ve con cara de frío y entre los muertos. Este eskritor es ya una influencia muy significativa para mí. Me leí su primera novela, El Paseo de los Caracoles (trata de muertos), y me sentí tan alucinada que se ha convertido en mi principal vaca sagrada. Se da poco bombo y sospecho que es de lo que no hay, tanto en lo personal como en lo literario. En su obra aparece mucho la muerte y los muertos. Da la sensación de que eskribe mejor que nadie porque se comunica con los muertos. Da la sensación de que los muertos le aconsejan y le descubren sus experiencias humanas, alumbrándole nuevas sensibilidades y resquicios remotos. Me daría miedo conocerlo.

La literatura: el único objetivo claro que persigue mi rabiosa inteligencia.

Texto perteneciente a la novela titulada CALIENTE (pág. 24-25).

Con la literatura por delante…(1)

Jueves, 1 de Enero de 2009 Sin comentarios

Vladimir Nabokov

José Ángel Mañas

Charles Bukowski

Federico García Lorca

Antonio Gálvez Alcaide

Ahora que empiezo a entrever la pesada carga de la responsabilidad adulta, no dejo de recordar mis determinantes quince años, las lecturas frenétikas de aquella época y el nabo enorme de mi profe de Lengua, aquel profe loko y brillante del que no he vuelto a saber absolutamente nada.

Ahora que tengo casi dieciocho años y soy universitaria, recuerdo aquella etapa de mi vida sin dejar de sentir cierto hielo en la boca del estómago, al mismo tiempo que surgen aquellas frases memorizadas para siempre. Qué tiempos. Un Nabokov que me ponía kachonda en algunos fragmentos de su Lolita, con aquella primera línea grabada a fuego: «Lolita, luz de mi vida, fuego de mis entrañas». Qué tiempos. Le daba vueltas y más vueltas a la novela Ciudad Rayada, de José Ángel Mañas, intentando reconocer los baretos y lugares de la obra de mi paisa, de aquella ciudad, Madrid, que era tan suya como mía. Y aquella línea: «Y le bajé las braguitas. Las palmadas en el culo le hicieron reír». Todavía creo sentirlas en mi propio kulo. Qué tiempos. Y aquellas lecturas histérikas de los cuentos de Bukowski. La vida hecha un escupitajo de alcohol. El crudo capitalismo puesto a cara descubierta: «Y luego vuelta a la fábrica conmigo, asesinando ocho o diez horas al día por una miseria, sin llegar a nada, esperando a Papá Muerte, metiendo tu inteligencia a patadas en el infierno y metiendo a patadas en el infierno tu espíritu». Qué tiempos. Y Lorca, Lorca y más Lorca. Y aquel viento que mordía de furia al ver que Preciosa se refugió y se quedaba sin picotearle su dulce cuerpo de mujer bandera: «Al verla se ha levantado / el viento, que nunca duerme. / Niña, deja que levante / tu vestido para verte. / Abre en mis dedos antiguos / la rosa azul de tu vientre». Y por último, un momento clave: la novela El Paseo de los Caracoles, de Antonio Gálvez Alcaide, un autor nuevo del que nadie en clase tenía puta idea, la lectura obligatoria del tercer trimestre que me valió un diez. Qué suspiros de niña enternecida. Qué descubrimiento. Todavía no he leído una fantasía tan hermosa y sensible como aquella; ni una imagen como la del alma de la difunta Mercedes que, tras contemplar cómo introducen sus restos en un ataúd, se desmaya, levita y queda suspendida en el vacío con los brazos en cruz: «La difunta Mercedes, tendida en el aire, parece una arboleda de pestañas negras». Qué recuerdos. Y qué lecturas. Una verdadera bomba atómica emocional en una niña de quince años.

Texto perteneciente a la novela titulada CALIENTE (pág. 9-10).

ABC, artículo 6

Miércoles, 9 de Abril de 2008 Sin comentarios

UN TEXTO PLAGADO DE KAS
Por Antonio Gálvez Alcaide.
Publicado en el diario ABC, el día 17 de julio de 1998.

A uno le van las letras, incluso en la sopa. Algunas veces me alimento con sopa de letras, aun sabiendo que pasado un tiempo he de evacuarla. La necesidad obliga (“miseria homini”). Letras y más letras. Letras en berrinche, letras en desbandada, letras delicadas, letras afiladas, letras ensopadas, letras papanatas, letras para dar y vender.

Acabo de leer una extensa diatriba sobre unos cuantos novelistas del país. Esto de los berrinches de las letras, de las discusiones literarias, es una trocha placentera cuando su forma y su fondo acaparan un apetitoso bocado de letras, cuando la calabazada alumbra un giro de sorprendente luz. Recordemos “Vuestros coplones, cordobés sonado”, de Quevedo contra Góngora, o “Anacreonte español, no hay quien os tope”, de Góngora contra Quevedo, o la más reciente “Pavana para un doncel tontuelo”, de Cela contra Muñoz Molina, que pudimos saborear en un ABC Literario de hace cuatro años. No hace falta insinuar que las letras literarias son inofensivas, muy al contrario de las de los decretos. A José Hierro, los berrinches de las letras le parecen muy bien siempre que obedezcan a la pasión y no a la vanidad. Las pasiones, qué gran ilusión de fortaleza contenida y grietas, de tripa dura y venas tensas.

Metiéndonos en honduras, he de aclarar que la diatriba que he mencionado al principio la firma José Ángel Mañas, mozo bravo para muchos. Se trata de un largo artículo plagado de kas y con una gran mayoría de bes. Sobre estas dos letras, de forma azarosa, y como diría Julio Camba, muda esto, lo otro y lo de más allá. Pero nada. No advertimos dificultades. Los escritores escriben para ser comprendidos. La fonética es la misma, y la sintaxis, reglamentaria, de lo contrario no habría cultura ni contracultura que fuese capaz de entenderlo. El chasis de estas letras es un claro ejemplo de colorete o escaparate, cosa bastante lícita.

Claro es que yo no le voy a dar palmaditas en el hombro al nene aparentemente asilvestrado, ni tampoco lo contrario, que esas trifulcas no son mías, tan sólo me limito a confesar, con mucho gusto, independientemente de las filias y fobias literarias del aludido, que no es tan fresco el pienso como reluce y que innumerables veces los pregoneros no se creen lo que pregonan. Veamos.

En su declaración de principios se manifiesta, básicamente, en contra de la técnica, de lo literario, del estilo oficialesco (?), y a favor de la contracultura y la anarquía. Todo queda muy chillón. Pero suena a paradoja. El artículo muestra una pulcra y nítida estructura, ni siquiera le falta un cuadro de notas con académicas citas y abreviaturas latinas. Debido a su técnica, así como en sus dos primeras novelas (son las que conozco), consigue un ritmo vertiginoso que es de agradecer. Se ve, se veía, que los tabiques de su cráneo no alojan viento huracanado, sino una elaborada inteligencia, sin anarquías. ¿Anárquico? Será de palabra. O sea, un ridículo anárquico que ha pasado por la piedra de los cánones de la licenciatura en Historia, esclavizado a unos horarios y al acojono de los exámenes. ¿Contracultural? Riámonos juntos, kolega. Los verdaderos contracultura siempre han vivido en el subsuelo, y no pasarán de ahí mientras mantengan un mínimo resuello. A los verdaderos contracultura no los apoyan las grandes empresas empapeladas de billetes, que apuestan sobre seguro con sus inmensos aparatos de publicidad, con sus presentaciones por todo lo grande. Los verdaderos contracultura son literalmente marginales y hambrientos. El plato diario de habichuelas se les convierte en pesadilla. Se puede expresar que nuestro muchacho, apoyado por una maquinaria poderosa de productos de consumo, como ha triunfado muy joven, no ha mordido, de cabeza, la fértil tierra.

A la altura de estas líneas, lo que me daba mucho gusto reseñar ya ha sido comentado. Sólo una última evidencia, aunque sea reiterativa. Una clara muestra de la ladina inteligencia del nene aparentemente asilvestrado se atisba cuando, lejos del gargajo con verdina de nombres que denuesta, aparecen respetados tres gigantes: Cela, Umbral y Baroja, al que adora. Este muchacho, si no la casca antes, tiene tiempo para dar juego y sorprender, con sus presuntas bizarrías, a los impresionables.

Un contacto generoso

Martes, 16 de Enero de 2007 1 comentario

A través de José Ángel Mañas, consigo ponerme en contacto con Roger Wolfe, del que pretendo incluir una cita larga, magnífica, en el próximo libro que editará Morfeo. Wolfe se siente “¡encantado!”. Así da gusto.

Fragmento perteneciente a DIETARIO EN RED 2007-2008.

Pío Baroja, y un atentado islamista

Jueves, 7 de Julio de 2005 Sin comentarios

Arranco una caminata por la parte vieja de Barcelona, con la intención de adquirir el último tomo de las memorias de Pío Baroja: La guerra civil en la frontera, que debiera haberse distribuido ya.

Entradilla inicial. Texto de DIETARIO EN RED 2004-2006

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