Triunfo político

Magdalena Huertas jamás conoció el porqué de su inmenso poder de convocatoria

Fragmento perteneciente al relato titulado
«Memoria de la ciudad sin paz» , del libro Relatos del fuego sanguinario y un candor (pág. 81).

El tiempo, el tiempo

La abuela Belisa vive mucho

Fragmento perteneciente al relato titulado
«Vuelos de deseo y grietas» , del libro Relatos del fuego sanguinario y un candor (pág. 64).

Valor

Escuchaba un pitido débil que lo animaba al bostezo

Fragmento perteneciente al relato titulado
«Vuelos de deseo y grietas» , del libro Relatos del fuego sanguinario y un candor (pág. 61).

Un día esperadísimo

Es que aquella mañana era la mañana del viernes.

Fragmento perteneciente al relato titulado
«Vuelos de deseo y grietas» , del libro Relatos del fuego sanguinario y un candor (pág. 55).

Mal por dentro y por fuera

Muy prontito mi corazón se debe de partir

Fragmento perteneciente al relato titulado
«En un rincón oscuro» , del libro Relatos del fuego sanguinario y un candor (pág. 47).

Larguísimo viaje

El agua llevó a sus dientes los granitos de la tierra templada

Fragmento perteneciente al relato titulado
«El indiano Zacarías» , del libro Relatos del fuego sanguinario y un candor (pág. 41).

Muy penosa búsqueda

Parecía triste. Sus ojos cerrados y sus cejas mantenían el arco de los tristes.

Fragmento perteneciente al relato titulado
«El día aquel del cementerio» , del libro Relatos del fuego sanguinario y un candor (pág. 28).

El poder de la valentía

Pero yo pasé la orilla y ella se hubo de quedar de pie sobre el agua, toda mojadita de espanto e impotencia.

Fragmento perteneciente al relato titulado
«El día aquel del cementerio» , del libro Relatos del fuego sanguinario y un candor (pág. 26).

Drástica decisión

La hermana me dijo que me mataron al novio.

«Fragmento perteneciente al relato titulado
«El día aquel del cementerio» , del libro Relatos del fuego sanguinario y un candor (pág. 25).

Muerte y libertad

Halló un tiro limpio en la frente.

Fragmento perteneciente al relato
titulado «Eduvigis Lindavista» , del libro Relatos del fuego sanguinario y un candor (pág. 19).

Un levantamiento

La tenía sobre sus rodillas, la arrullaba en su pecho marchito, la mojaba de lágrimas

Fragmento perteneciente al relato
titulado «Eduvigis Lindavista» , del libro Relatos del fuego sanguinario y un candor (pág. 18).

Cautiverio

La niña Eduvigis creció con mimo y amor, como corresponde a una santa.

Fragmento perteneciente al relato
titulado «Eduvigis Lindavista» , del libro Relatos del fuego sanguinario y un candor (pág. 17).

Mala sangre de la muerte

El agonizante no puede dar crédito a su suerte

Texto perteneciente a la novela titulada EL PASEO DE LOS CARACOLES (pág. 160).

Ellas

Supuesta forma de un fantasma

—La única pena que tenemos es que no nos hayas visto hasta hoy

Texto perteneciente a la novela titulada EL PASEO DE LOS CARACOLES (pág. 71).

Consciencia de la muerte

Una mujer dormida

Se ve hermosa,

Texto perteneciente a la novela titulada EL PASEO DE LOS CARACOLES (pág. 65).

Emociones

Un plato roto

Viéndose a sí misma, le asoman las primeras lágrimas.

Texto perteneciente a la novela titulada EL PASEO DE LOS CARACOLES (pág. 64).

El malaespina Antolín

Drogas

Este malaespina se está convirtiendo en un malaespina muy próspero.

Texto perteneciente a la novela titulada EL PASEO DE LOS CARACOLES (pág. 57).

Amor fallido

Triste amor

La garganta se le ha transformado en un armatoste de nudos.

Texto perteneciente a la novela titulada EL PASEO DE LOS CARACOLES (pág. 41).

La madre de la difunta Mercedes

Llanto

Cuántas lágrimas han brotado a lo largo de los tiempos.

Texto perteneciente a la novela titulada EL PASEO DE LOS CARACOLES (pág. 36).