Foto viral erótica

Es una foto viral tan erótica
que ha llegado hasta aquí.
Yo la he visto siempre en foros
relacionados con la literatura.

Feliz lectura festiva

Mi literatura festiva, aquí; y también, aquí.

Foto del erotismo

Foto viral erótica

Suerte, tienda de Morfeo

¡Suerte, tienda de Morfeo!
Y que ese dios de los sueños
te proporcione sueños bonitos.

La tienda de Morfeo

Una captura de la tienda de Morfeo

Un recuento. El Lazarillo

Portada del Lazarillo, edición de Medina del Campo

Ahora que se extingue el verano, ahora que se aproxima el ruido de las aulas, ese carrusel imprevisible, echo la vista atrás. Se evapora el verano, como una sonrisa acartonada, como una sonrisa de bella frescura que hechiza, como cualquier cosa que se apaga. Se retira del tapete el verano, el mayor periodo vacacional de los profesores. Y yo no he dejado de trabajar. Desde un punto de vista técnico, yo no he hecho vacaciones. Dicen que sarna con gusto no pica. Este es mi caso. Salvo unos días, durante la primera semana de julio, en que me dediqué a rascarme la barriga, no he dejado de escribir, de corregir, de escribir, de corregir, de escribir, de corregir, sin perdonar un solo día, como una máquina literaria. Sarna con gusto no pica.

Antes de concluir el examen de la segunda edición de Relatos del fuego sanguinario y un candor, me fui a Toledo. A escribir. Toledo. Allí siempre con mi libreta y mi bolígrafo, escribiendo en cualquier recoveco. Sobre un escalón. Sobre una piedra. Sobre unos hierbajos. Sobre mis pies, tieso como un palo. Sobre alguna nube de mullida inspiración. Jamás me detuve. Jamás me detengo. Mientras la gente pasa como si no existiera yo, como si no existiera ella misma. Hasta que se deja notar, con sus clavos, las menos de las veces. O con sus dedos de tulipán, las menos de las veces. Siempre escribiendo. Siempre corrigiendo. Sarna con gusto no pica.

Terminé la corrección de los relatos hispanoamericanos. Pero lejos quedó la interrupción del respiro. Pocos días antes ya me había adentrado, de cabeza, en la magistral joya del Lazarillo. Y me afané en trasladar su arcaico y engorroso texto al español actual. Toda una doma sintáctica. Toda una investigación sobre el sintagma inexistente hoy. Y ese léxico en desuso, o que hoy significa lo contrario. Menudo lío. Menudo desafío. Y qué inmenso placer. Tocar palabra a palabra, sin prisas, y hasta con cariño, la gran obra de Alfonso de Valdés, el autor del Lazarillo, oculto en el anonimato casi medio milenio, un autor cuyo rastro, en mi obra, aparece explícitamente en Como las víboras.

Sí, en efecto, voy a publicar una lectura adaptada del Lazarillo a los modos actuales del castellano. Para que los ojos hagan una lectura continua, sin que tengan que frenarse en las notas de a pie de página, si es que las hay. Para que se lea un texto tal como el gran Alfonso de Valdés lo hubiera escrito hoy. Sin que queden dudas. Cada folio del texto lo voy solucionando en una hora y media, más bien larga, con un resultado sorprendente. Qué gusto. Y sin escatimar consultas. Muchas. Muchas veces, en el meollo de los rigores de la larga canícula que hemos soportado, con el revés de la mano he tenido que enjugarme las pestañas, literalmente empapaditas de sudor. Sarna con gusto no pica. Qué gusto. El Lazarillo, átomo a átomo, cristalizado en mi maquinaria literaria.

—Bien está, Antonio. Gracias.
—Gracias a ti, Alfonso. Todo un honor, erasmista.

Prosigo. Voy por el folio 43. Ya quedan menos. El sol hoy no se cuece tan enojado. Las excavadoras de la calle descansan. Sarna con gusto no pica.

Prólogo de Relatos del fuego sanguinario y un candor (2ª edición)

En Madrid, durante la entrega de premios al cuento Justinita la Idolatrada, que pertenece a Relatos del fuego sanguinario y un candor

PRÓLOGO

Cuando escribí mi primer cuento hispanoamericano, «Eduvigis Lindavista», hace exactamente veinte años, en agosto de 1989, no sabía que mi niña Eduvigis daría pie a todo un libro de contenido y forma, de paisajes y espíritu hispanoamericanos. Por aquel entonces, lejos quedaba la lengua española de América; muy remota, la vivísima respiración del paisaje hispano; completamente ajeno, aquel conjunto de países transoceánicos, con el brutal y miserable establecimiento de muchos de sus gobiernos, tanto del pasado como del presente. Lo único que me resultaba consustancial sobre aquel mundo era la capacidad de conexión con las almas de los personajes hispanos de mi propia inventiva, unas almas encerradas en unos marcos paralelos, reconocibles, de ciertas realidades hispanoamericanas. Así que a través de mis propios personajes, fui consciente de una sensibilidad muy profunda hacia lo que es y significa Hispanoamérica. Desde entonces me interesó su pasado, su presente, su futuro, casi tanto como la realidad de mi propio país. Ciertamente hay un lazo de unión entre Hispanoamérica y España.

Como digo, no pude sustraerme a la fuerza dramática de aquellas gentes, a la mole bestial de sus paisajes. Parecía que mi primer personaje hispano, la niña Eduvigis, una niña de siete años muerta «en olor de santidad», una niña santa, tiraba de mi mano con su poderosísima energía, que avivaba mi intuición narrativa, que transformaba mi tonalidad lingüística de español en tonalidad lingüística de americano, para la que no desdeñé muchos usos y registros andaluces. En aquel torrente de imaginación narrativa que cayó sobre mí, y que duró seis años, entre periodos de duermevela y agitación entusiasta, no estuve solo. La tradición literaria, con su impresionante fuerza, tiró de mí casi tanto como la niña Eduvigis. Hay tres nombres: Juan Rulfo, Gabriel García Márquez y Ramón María del Valle-Inclán. Aquí están los tres autores que me empujaron, que representaron por aquella época todo un sano y escalofriante pique de escritor. Para qué ocultarlo. Mi intención era igualar o superar la imponente obra literaria de los tres grandes maestros citados. No hay que reírse de mi atrevimiento. Uno era joven y tenía la potra siempre tiesa. Así que mi osadía hay que englobarla en ese contexto, en el de la inocencia que acarrea la juventud. Qué tres grandes escritores. Dentro del registro hispano, el más grande, y con mucha diferencia, es Juan Rulfo, que tuvo la forma, el fondo, la poesía, el coraje narrativo en la masa de la sangre.

Portada de Relatos del fuego sanguinario y un candor

Esta edición de Relatos del fuego sanguinario y un candor es la segunda. Se trata de una edición revisada, corregida y ampliada, como dirían los tratadistas. De sus diez historias, sólo dos fueron galardonadas con premios literarios. Y eso fue así porque con la ingenuidad de la juventud, los escritores mandan a concursar sus obras, por comprobar con cierto morbo qué hacen con ellas. Fueron premiados los relatos «Eduvigis Lindavista», con el I Premio Teruel de Relatos, en octubre de 1989, apenas dos meses después de su punto final, y «Justinita la Idolatrada», que fue Hucha de Plata en 1993, en el XXVIII Concurso de Cuentos Hucha de Oro. Relatos del fuego sanguinario y un candor. Ya está aquí su segunda edición. Cuántos años sin bucear, de nuevo, en aquellos ambientes de mi creación. He de confesar que cuando comencé a leer la primera de sus historias, para las galeradas, se me puso la piel de gallina con la descripción del nacimiento de la niña Eduvigis. Hay que ver lo que los escritores son capaces de escribir guiados por la ufana batuta de su juventud, por el sano veneno que te permite intentar emular los grandes logros de los mejores maestros.

Aquí estampo la segunda edición, veinte años justos después de finalizado su primer cuento, diez años después de que otro de mis personajes, Salvador Hurtado, el protagonista de la novela El solitario, viera en sueños a la niña santa, un asunto que me hizo pensar sobre si la niña Eduvigis, más que un cuento y el protagonismo esporádico en la saga de sus historias, podía merecer su propia novela. Todo un asunto que me abrumó, por el colosalismo de la ingente dificultad que conlleva. Bien es cierto que nunca se sabe lo que un escritor puede dar de sí. Pero a día de hoy, uno conoce perfectamente lo que la disponibilidad del tiempo concede, un tiempo que quema sus minutos, que los encrespa, un tiempo que me hace comprender la imposibilidad de superar, sobre la niña santa, lo que ya tengo escrito.

El Padró, Las Planas, 8 de agosto de 2009

Nuevo libro

Ya se encuentra toda mi obra literaria, hasta la fecha, en Morfeo.
Sobre este libro, incluso compartiendo cartel.
También disponible en e-Book.

Portada de Relatos del fuego sanguinario y un candor

Paz Vega López en zapatillas…(161)

Imagen de la melancolía

Sí. Ya estoy en disposición de liberarme de

Texto perteneciente a la novela titulada CALIENTE (pág. 169).

Un prólogo retardado…(160)

El rostro que me inspiró el personaje de Paz Vega López

Paz Vega López, queridísima amiga, me pide que le publique en este parapeto, poco a poco, su primera novela. Ella supone encontrar en mí una «fuente de autoridad» para su promoción.

Texto perteneciente a la novela titulada CALIENTE (pág. 167).

Reportaje fotográfico…(137)

El Paseo de los Caracoles. Reportaje fotográfico.

20 de julio de 2004. Segunda visita a Cornellá. En esta ocasión, sola. Todo el día con Antonio, y parte de la noche. Y de regreso a Castelldefels, con su Ibiza Sport. Jornada de ensueño. Inolvidable. De las que marcan una vida. Sin exagerar.

Bar Los Cazadores. En la novela aparece como

Texto perteneciente a la novela titulada CALIENTE (pág. 143).

 

Camino del segundo cementerio…(128)

parque

—Pues hay que pisar el césped y seguir bajando.
—Mira, hay jardineros —dice mi prima—. A ver si nos van a echar.
—Pues quédate tú aquí. A mí no me detiene nadie.

Texto perteneciente a la novela titulada CALIENTE (pág. 134).

Cerca del final

Un niño malo

(…)

La maldad infantil, una dentellada que se mantiene incólume a lo largo de los siglos, y que en el siglo XXI se desarrolla mucho menos autorreprimida. Yo he escrito historias en las que la maldad infantil se refleja como tentáculo dominante. A bote pronto recuerdo un par: Cosa de tres, de Trenzado de homicidas; y Temblor de invierno, de Cuentos agrios. Y lo que me queda…

Fragmento perteneciente al libro Dietario en Red 2009-2010

Como un rosal marchito…(127)

Rosal marchito

El Paseo de los Caracoles desprende el aroma de un rosal marchito.

Texto perteneciente a la novela titulada CALIENTE (pág. 133).

Ángel que luego fue portada…(126)

Ángel perteneciente al cementerio de Cornellá, y portada de la última edición de El Paseo de los Caracoles

Estamos en la calle del cementerio de Cornellá. Apunto su nombre: carrer Josep Fiter i Inglés. A medida que andamos, la figura blanca concreta su fisonomía. Se trata de un ángel de mármol, con sus correspondientes alas de algodón.

Texto perteneciente a la novela titulada CALIENTE (pág. 132).

“Un paisaje literario del extrarradio de Barcelona”…(125)

De excursion

Miércoles, 7 de julio de 2004. Mi prima y yo salimos de excursión. Nos disponemos a presenciar, muy expectantes, un paisaje de novela, la que se refleja en el Paseo de los Caracoles, la rambla que da título con su nombre popular a la novela de mi vaca Gálvez, una rambla situada entre los cementerios de Cornellá de Llobregat y San Juan Despí.

Texto perteneciente a la novela titulada CALIENTE (pág. 131).

Mis libros en Amazon

Librería Amazon

La cosa rula. Acabo de darme cuenta de que mis libros se encuentran disponibles en la librería Amazon. ¿Imaginan ustedes que todos mis libros aparezcan, también en Amazon, traducidos al inglés?

Parece ser que todo se andará.

Descubierto en Internet

Antonio Gálvez Alcaide, como autor reconocido y en ovación

Me han localizado en Internet alumnos de 1º de ESO. Demasiados críos. No me ha gustado ni un pelo. Pero alguna vez tendría que ocurrir. Ya ha ocurrido.

Fragmento perteneciente al libro Dietario en Red 2009-2010

Llegó

Ya lo tengo en la mano.

Dietario en Red 2007-2008

Su cubierta cumple una función decorativa.

Cubierta decorativa de Dietario en Red 2007-2008

A continuación ofrezco una lista de los comentaristas que aparecen en este tomo de memorias. Cito los nombres y seudónimos por orden de aparición:

Anónimo
La verdad sobre Senabre (José Miguel Desuárez y Mercedes Marcos Montfort)
Espesa
glavez es un pendejo
AS
Gálvez, el español
r
Medea
Mallorquina
Britboy
Oscar
Sargantana
Michele
Erer
Sarita
Idoia
Refresco
Bruno
Marcos
Weirdo
Sarita
Manu
Yo
Ahvahíva
Héctor Fernández
Harold
Juan I.
Calduch
Irene
Albedrfto
Asmodeo
Dr.House
Salian
Pestoso
Peque
Carlos Peña
Frondoso John
Luxem
El vaqueo del Oeste
Miguel
hal9000
Cecilio
JuanjoG
Alma
Lucio
Albantta
Sievert
Manolito Gafotas
Mexicano
Ferna
Ojkar
Analía
Pepe
Setenton
Observador
Koyote
malu
KARIN
Jcsuero
Josep Mª Planas
Miguel Ángel
LifePlus
Sebastian
Mario
Ramon
Frikosal
Anna Ramos
Pacman
Narcisa
Florenci Salesas
Isabel
menta fresca
dany
maria mercè
sandra
Estrella
Dani
Andrés
Perfecto Marcarell
Monique
Horrach
Matilde
Valefort
Margarita
Una
Sukaina
Celestee
Joselu
Esteruca
Xhandra
Antonio Ruiz Bonilla

MUCHAS GRACIAS A TODOS

Galeradas corregidas

ejemplo_cubierta_dietario_08

Aprovechando el paréntesis de los sábados y domingos en lo que ahora puedo llamar “regularidad bloguera”, les muestro cómo es un libro, cualquier libro, en bruto. Empezamos con la cubierta, que fotocomposición te remite, donde aparece, en una larga lámina, toda la tapa de la obra, incluyendo las solapas, los pliegos, etc., como se puede ver arriba. Luego le sigue lo más duro para el autor, como es la corrección de la tripa. Esto de la tripa no es una metáfora mía, sino el nombre que recibe en el gremio la paginación de los libros, en la que puede aparecer el número de la página o no, dependiendo de si es página blanca o no. Vean el grueso que supone Dietario en Red 2007-2008:

tripa

Me ha costado mucho trabajo. Se me han quemado muchas pestañas. Vean un ejemplo de corrección (se me había olvidado en el documento de Word, abrir comillas):

Una corrección en la tripa

Mucho trabajo, pero también un placer. Sobre todo al comprobar que el libro se me enriquece con muchos de vuestros comentarios, por esa manía mía de conservar en la memoria lo bueno de lo vivido.

En abierto

caliente

Paz Vega López. Echo mano, de nuevo, a Paz Vega López, el personaje que me nació en la Red, el personaje que se transformó en Caliente, mi primera novela cibernética.

Se me ha ocurrido que mi niña Paz podría auxiliar mi irregularidad bloguera. Para ello dejaré toda la novela en abierto, poco a poco, día a día; un abierto esporádico, dicho el asunto subrayado. Si la experiencia me satisface mínimamente, podría hacer lo mismo con toda mi obra literaria, una obra construida a lo largo, ya, de más de media vida.

Bien es cierto que mi actual estado anímico no acompaña al carácter festivo de mi niña Paz, ese personaje unamuniano que me sigue resultando queridísimo. Pero a veces hay que hacer de tripas corazón.

He de recordar que mi niña tuvo una página web en la que colgó la foto de su rostro. Tan sólo duró un mes, pues un comentarista la identificó como salida de la Red. Nadie le dio crédito. Pero a mí me resultó suficiente para retirarla con una convincente pataleta de la niña. El mito ya estaba inoculado. Lo gordo surgió después.

El rostro que me inspiró el personaje de Paz Vega López

Texto perteneciente a DIETARIO EN RED 2007-2008.

Prisas

Por fin amanece por la ventana. La luz del amanecer siempre es negruzca, atormentada, siempre surge con dolor, como las mujeres cuando echan al mundo sus luces de hijos. La luz del amanecer siempre es triste, sombría.

Fragmento perteneciente a DIETARIO EN RED 2007-2008.

Última cubierta

Ya me ha llegado la cubierta de Dietario en Red 2007-2008. Me gusta mucho. Incluso creo que contiene cierta fuerza original. No me suena que los medios hayan sacado en portada la fotografía de la tumba de Camilo José Cela. Ni en portada ni en páginas interiores.

Las letras centrales de la lápida dicen mucho de la personalidad del finado, un finado que llegó a ser poderoso e ilustre en el sector literario, independientemente de sus presuntos chanchullos, chollos en bandeja y demás tintineos secundarios.

Texto perteneciente a DIETARIO EN RED 2007-2008.