Comprar en la editorial || Comprar e-Books || Comprar en Amazon

EL PASEO DE LOS CARACOLES, una cita de cada página, en ABIERTO

Archivo

Entradas Etiquetadas ‘libros’

Un recuento. El Lazarillo

Lunes, 7 de Septiembre de 2009 Sin comentarios

Portada del Lazarillo, edición de Medina del Campo

Ahora que se extingue el verano, ahora que se aproxima el ruido de las aulas, ese carrusel imprevisible, echo la vista atrás. Se evapora el verano, como una sonrisa acartonada, como una sonrisa de bella frescura que hechiza, como cualquier cosa que se apaga. Se retira del tapete el verano, el mayor periodo vacacional de los profesores. Y yo no he dejado de trabajar. Desde un punto de vista técnico, yo no he hecho vacaciones. Dicen que sarna con gusto no pica. Este es mi caso. Salvo unos días, durante la primera semana de julio, en que me dediqué a rascarme la barriga, no he dejado de escribir, de corregir, de escribir, de corregir, de escribir, de corregir, sin perdonar un solo día, como una máquina literaria. Sarna con gusto no pica.

Antes de concluir el examen de la segunda edición de Relatos del fuego sanguinario y un candor, me fui a Toledo. A escribir. Toledo. Allí siempre con mi libreta y mi bolígrafo, escribiendo en cualquier recoveco. Sobre un escalón. Sobre una piedra. Sobre unos hierbajos. Sobre mis pies, tieso como un palo. Sobre alguna nube de mullida inspiración. Jamás me detuve. Jamás me detengo. Mientras la gente pasa como si no existiera yo, como si no existiera ella misma. Hasta que se deja notar, con sus clavos, las menos de las veces. O con sus dedos de tulipán, las menos de las veces. Siempre escribiendo. Siempre corrigiendo. Sarna con gusto no pica.

Terminé la corrección de los relatos hispanoamericanos. Pero lejos quedó la interrupción del respiro. Pocos días antes ya me había adentrado, de cabeza, en la magistral joya del Lazarillo. Y me afané en trasladar su arcaico y engorroso texto al español actual. Toda una doma sintáctica. Toda una investigación sobre el sintagma inexistente hoy. Y ese léxico en desuso, o que hoy significa lo contrario. Menudo lío. Menudo desafío. Y qué inmenso placer. Tocar palabra a palabra, sin prisas, y hasta con cariño, la gran obra de Alfonso de Valdés, el autor del Lazarillo, oculto en el anonimato casi medio milenio, un autor cuyo rastro, en mi obra, aparece explícitamente en Como las víboras.

Sí, en efecto, voy a publicar una lectura adaptada del Lazarillo a los modos actuales del castellano. Para que los ojos hagan una lectura continua, sin que tengan que frenarse en las notas de a pie de página, si es que las hay. Para que se lea un texto tal como el gran Alfonso de Valdés lo hubiera escrito hoy. Sin que queden dudas. Cada folio del texto lo voy solucionando en una hora y media, más bien larga, con un resultado sorprendente. Qué gusto. Y sin escatimar consultas. Muchas. Muchas veces, en el meollo de los rigores de la larga canícula que hemos soportado, con el revés de la mano he tenido que enjugarme las pestañas, literalmente empapaditas de sudor. Sarna con gusto no pica. Qué gusto. El Lazarillo, átomo a átomo, cristalizado en mi maquinaria literaria.

—Bien está, Antonio. Gracias.
—Gracias a ti, Alfonso. Todo un honor, erasmista.

Prosigo. Voy por el folio 43. Ya quedan menos. El sol hoy no se cuece tan enojado. Las excavadoras de la calle descansan. Sarna con gusto no pica.

Prólogo de Relatos del fuego sanguinario y un candor (2ª edición)

Martes, 1 de Septiembre de 2009 Sin comentarios

En Madrid, durante la entrega de premios al cuento Justinita la Idolatrada, que pertenece a Relatos del fuego sanguinario y un candor

PRÓLOGO

Cuando escribí mi primer cuento hispanoamericano, «Eduvigis Lindavista», hace exactamente veinte años, en agosto de 1989, no sabía que mi niña Eduvigis daría pie a todo un libro de contenido y forma, de paisajes y espíritu hispanoamericanos. Por aquel entonces, lejos quedaba la lengua española de América; muy remota, la vivísima respiración del paisaje hispano; completamente ajeno, aquel conjunto de países transoceánicos, con el brutal y miserable establecimiento de muchos de sus gobiernos, tanto del pasado como del presente. Lo único que me resultaba consustancial sobre aquel mundo era la capacidad de conexión con las almas de los personajes hispanos de mi propia inventiva, unas almas encerradas en unos marcos paralelos, reconocibles, de ciertas realidades hispanoamericanas. Así que a través de mis propios personajes, fui consciente de una sensibilidad muy profunda hacia lo que es y significa Hispanoamérica. Desde entonces me interesó su pasado, su presente, su futuro, casi tanto como la realidad de mi propio país. Ciertamente hay un lazo de unión entre Hispanoamérica y España.

Como digo, no pude sustraerme a la fuerza dramática de aquellas gentes, a la mole bestial de sus paisajes. Parecía que mi primer personaje hispano, la niña Eduvigis, una niña de siete años muerta «en olor de santidad», una niña santa, tiraba de mi mano con su poderosísima energía, que avivaba mi intuición narrativa, que transformaba mi tonalidad lingüística de español en tonalidad lingüística de americano, para la que no desdeñé muchos usos y registros andaluces. En aquel torrente de imaginación narrativa que cayó sobre mí, y que duró seis años, entre periodos de duermevela y agitación entusiasta, no estuve solo. La tradición literaria, con su impresionante fuerza, tiró de mí casi tanto como la niña Eduvigis. Hay tres nombres: Juan Rulfo, Gabriel García Márquez y Ramón María del Valle-Inclán. Aquí están los tres autores que me empujaron, que representaron por aquella época todo un sano y escalofriante pique de escritor. Para qué ocultarlo. Mi intención era igualar o superar la imponente obra literaria de los tres grandes maestros citados. No hay que reírse de mi atrevimiento. Uno era joven y tenía la potra siempre tiesa. Así que mi osadía hay que englobarla en ese contexto, en el de la inocencia que acarrea la juventud. Qué tres grandes escritores. Dentro del registro hispano, el más grande, y con mucha diferencia, es Juan Rulfo, que tuvo la forma, el fondo, la poesía, el coraje narrativo en la masa de la sangre.

Portada de Relatos del fuego sanguinario y un candor

Esta edición de Relatos del fuego sanguinario y un candor es la segunda. Se trata de una edición revisada, corregida y ampliada, como dirían los tratadistas. De sus diez historias, sólo dos fueron galardonadas con premios literarios. Y eso fue así porque con la ingenuidad de la juventud, los escritores mandan a concursar sus obras, por comprobar con cierto morbo qué hacen con ellas. Fueron premiados los relatos «Eduvigis Lindavista», con el I Premio Teruel de Relatos, en octubre de 1989, apenas dos meses después de su punto final, y «Justinita la Idolatrada», que fue Hucha de Plata en 1993, en el XXVIII Concurso de Cuentos Hucha de Oro. Relatos del fuego sanguinario y un candor. Ya está aquí su segunda edición. Cuántos años sin bucear, de nuevo, en aquellos ambientes de mi creación. He de confesar que cuando comencé a leer la primera de sus historias, para las galeradas, se me puso la piel de gallina con la descripción del nacimiento de la niña Eduvigis. Hay que ver lo que los escritores son capaces de escribir guiados por la ufana batuta de su juventud, por el sano veneno que te permite intentar emular los grandes logros de los mejores maestros.

Aquí estampo la segunda edición, veinte años justos después de finalizado su primer cuento, diez años después de que otro de mis personajes, Salvador Hurtado, el protagonista de la novela El solitario, viera en sueños a la niña santa, un asunto que me hizo pensar sobre si la niña Eduvigis, más que un cuento y el protagonismo esporádico en la saga de sus historias, podía merecer su propia novela. Todo un asunto que me abrumó, por el colosalismo de la ingente dificultad que conlleva. Bien es cierto que nunca se sabe lo que un escritor puede dar de sí. Pero a día de hoy, uno conoce perfectamente lo que la disponibilidad del tiempo concede, un tiempo que quema sus minutos, que los encrespa, un tiempo que me hace comprender la imposibilidad de superar, sobre la niña santa, lo que ya tengo escrito.

El Padró, Las Planas, 8 de agosto de 2009

Nuevo libro

Lunes, 31 de Agosto de 2009 Sin comentarios

Ya se encuentra toda mi obra literaria, hasta la fecha, en Morfeo.
Sobre este libro, incluso compartiendo cartel.
También disponible en e-Book.

Portada de Relatos del fuego sanguinario y un candor

Paz Vega López en zapatillas…(161)

Martes, 4 de Agosto de 2009 Sin comentarios

Imagen de la melancolía

Sí. Ya estoy en disposición de liberarme de un angelito que se me pegó como una lapa de forma tan zalamera y gustosa que, cuando le decía adiós, me mostraba sus morritos, encendía el azul de sus ojos y el adiós se convertía en hola.

Texto perteneciente a la novela titulada CALIENTE (pág. 169).

Un prólogo retardado…(160)

Lunes, 3 de Agosto de 2009 Sin comentarios

El rostro que me inspiró el personaje de Paz Vega López

Paz Vega López, queridísima amiga, me pide que le publique en este parapeto, poco a poco, su primera novela. Ella supone encontrar en mí una «fuente de autoridad» para su promoción.

Texto perteneciente a la novela titulada CALIENTE (pág. 167).

Reportaje fotográfico…(137)

Viernes, 26 de Junio de 2009 Sin comentarios

El Paseo de los Caracoles. Reportaje fotográfico.

20 de julio de 2004. Segunda visita a Cornellá. En esta ocasión, sola. Todo el día con Antonio, y parte de la noche. Y de regreso a Castelldefels, con su Ibiza Sport. Jornada de ensueño. Inolvidable. De las que marcan una vida. Sin exagerar.

Bar Los Cazadores. En la novela aparece como

Texto perteneciente a la novela titulada CALIENTE (pág. 143).

Fachada del cementerio de Cornellá de Llobregat

Muro del cementerio de Cornellá de Llobregat

Límite que divide Cornellá de San Juan Despí

Avenida Gran Capitán, más conocida como El Paseo de los Caracoles

Bar Los cazadores. San Juan Despí, barrio de Las Planas

Una esquina de la calle Andalucía

Calle Andalucía. San Juan Despí, barrio de Las Planas

Avenida Barcelona. San Juan Despí, barrio de Las Planas

Cementerio de San Juan Despí, Barcelona

Cementiri de Sant Joan Despí, Barcelona

Cementerio de San Juan Despí, Barcelona

Lúgubre divagación…, e Iván Tubau…(129)

Lunes, 22 de Junio de 2009 Sin comentarios

¿Una de sus vacas sagradas literarias?

—Imposible. Ninguna de mis vacas es de carne y hueso. Son dioses.
—¿Dioses? Pues a lo mejor tu vaca está enterrada en alguno de los cementerios que hemos visto.
—¡Tía! —le grito—. Te has pasado.

(…)

Enviado por Ivan Tubau 10.07.04 @ 12:26 pm
Excelente tu paisaje literario, Vegalópez (creo que el título es mejorable). Salgo ahora y no tengo tiempo de extenderme. Creo que incluso a Arcadi le gustaría, en la medida en que es periodismo, lo más plus de

Texto perteneciente a la novela titulada CALIENTE (pág. 135).

* * *

Nota del autor: Vuelvo a recordar que todos los mensajes y e-mails que recibió mi niña Paz fueron reales. Se trataba de los momentos estelares en que mi personaje saltaba de la ficción a la realidad.

Camino del segundo cementerio…(128)

Lunes, 22 de Junio de 2009 Sin comentarios

parque

—Pues hay que pisar el césped y seguir bajando.
—Mira, hay jardineros —dice mi prima—. A ver si nos van a echar.
—Pues quédate tú aquí. A mí no me detiene nadie.

Texto perteneciente a la novela titulada CALIENTE (pág. 134).

Cerca del final

Domingo, 21 de Junio de 2009 Sin comentarios

Un niño malo

Levantado con las primeras luces del alba. Ya empiezo a respirar un poco el aire futurible del verano que me espera: liquidación del presente instituto (aunque tal vez vuelva a él, de nuevo, en septiembre), y dos meses de desconexión docente.

Ayer terminé de corregir los últimos exámenes. Ya tengo incrustadas, en la Administración, las notas finales del curso. Lo vengo haciendo en casa desde hace un par de años o tres, a través de Internet, del programa SAGA. Qué bonito es el avance tecnológico. Recuerdo que en 2002, cuando empecé a dar clases, los profesores debíamos de guardar cola para cantar las notas en Secretaría.

Mañana libro en el instituto hasta las dos y media de la tarde, momento en que prepararé la evaluación final de 1º de ESO C, el grupo del que soy tutor. Libro por la mañana porque he dejado sin salida tutorial a la clase.  Los nenes han sido malísimos. Me han proporcionado unas tutorías infernales. Todas las tardes de los martes, de tres a cuatro, la hora de tutoría, han sido instantes de puro corte de digestión. Con la comida recién deglutida, los nenes no me han dado tregua. Nunca. Y menos mal que en mi asignatura, Lengua Castellana y Literatura, los he tenido diseminados en distintos grupos. A siete de ellos tan sólo los he visto durante la hora de tutoría. Pero lo malo no ha sido el comportamiento indomable que han tenido conmigo, sino el comportamiento que han demostrado en las salidas (Delta del Llobregat, Museo de la Ciencia, etc.) y en las clases que han impartido monitores (sobre videojuegos, sobre publicidad, sobre alimentación). Los chavales hablaban y hablaban, y reían y reían, como si no tuvieran un monitor delante, una persona a la que acababan de conocer. Recuerdo que en la última charla, sobre la alimentación, a finales de abril, yo no asistí a esa hora. Subió, entonces, una compañera que estaba de guardia. La profesora hubo de suspender la intervención del monitor cuando se vio completamente incapaz de hacer callar a los alumnos. Luego me enteré de que la profesora salió llorando de la clase. Así que debido a esta tesitura, he dejado sin salida tutorial a mis alumnos, tres de ellos con expediente disciplinario. Menos mal que la Dirección no me ha obligado a sacarlos. El mensaje pedagógico hubiera sido nefasto.

Qué poco respeto tienen los críos de hoy en las aulas. Antes no pasaba apenas, puesto que los padres transmitían a sus hijos unos valores que hoy se han olvidado. La maldad infantil, una dentellada que se mantiene incólume a lo largo de los siglos, y que en el siglo XXI se desarrolla mucho menos autorreprimida. Yo he escrito historias en las que la maldad infantil se refleja como tentáculo dominante. A bote pronto recuerdo un par: “Cosa de tres”, de Trenzado de homicidas; y “Temblor de invierno”, de Cuentos agrios. Y lo que me queda…

Mejor será que me ponga a hacer el desayuno de los domingos, las mocarracas, la receta casera cordobesa que se asemeja a los churros convencionales, aunque en absoluto empalagosos y mucho más sabrosos. En los próximos minutos, estoy de suerte.

Como un rosal marchito…(127)

Viernes, 19 de Junio de 2009 Sin comentarios

Rosal marchito

El Paseo de los Caracoles desprende el aroma de un rosal marchito.

Texto perteneciente a la novela titulada CALIENTE (pág. 133).

Ángel que luego fue portada…(126)

Viernes, 19 de Junio de 2009 Sin comentarios

Ángel perteneciente al cementerio de Cornellá, y portada de la última edición de El Paseo de los Caracoles

Estamos en la calle del cementerio de Cornellá. Apunto su nombre: carrer Josep Fiter i Inglés. A medida que andamos, la figura blanca concreta su fisonomía. Se trata de un ángel de mármol, con sus correspondientes alas de algodón.

Texto perteneciente a la novela titulada CALIENTE (pág. 132).

“Un paisaje literario del extrarradio de Barcelona”…(125)

Jueves, 18 de Junio de 2009 Sin comentarios

De excursion

Miércoles, 7 de julio de 2004. Mi prima y yo salimos de excursión. Nos disponemos a presenciar, muy expectantes, un paisaje de novela, la que se refleja en el Paseo de los Caracoles, la rambla que da título con su nombre popular a la novela de mi vaca Gálvez, una rambla situada entre los cementerios de Cornellá de Llobregat y San Juan Despí.

Texto perteneciente a la novela titulada CALIENTE (pág. 131).

Mis libros en Amazon

Sábado, 23 de Mayo de 2009 Sin comentarios

Librería Amazon

La cosa rula. Acabo de darme cuenta de que mis libros se encuentran disponibles en la librería Amazon. ¿Imaginan ustedes que todos mis libros aparezcan, también en Amazon, traducidos al inglés?

Parece ser que todo se andará.

Descubierto en Internet

Sábado, 14 de Marzo de 2009 Sin comentarios

Antonio Gálvez Alcaide, como autor reconocido y en ovación

Me han localizado en Internet alumnos de 1º de ESO. Demasiados críos. No me ha gustado ni un pelo. Pero alguna vez tendría que ocurrir. Ya ha ocurrido.

Todo partió de una nena de la agrupación 13, una nena, por cierto, muy aplicada en el estudio. Me ha explicado que se le ocurrió poner en Google los nombres de los profesores, por comprobar si tenían fotos. Se conoce que cuando llegó al mío, le cayó todo el chaparrón. Y la noticia se extendió como un virus informático (iba a decir “como la pólvora”). Todos los grupos que tengo me pidieron explicaciones cuando me vieron aparecer por la clase. Muchos se reían. Y decían Caliente, El solitario. Curiosamente, El solitario ha sido el título más citado. Y preguntaban: “¿Eres escritor?”. Y volvían a repetir Caliente. Y El solitario.  Y El solitario de nuevo. Y Caliente. Y más risas. Y no faltó la voz de una nena pizpireta:

—Los profesores están para dar ejemplo.

Ni la voz de una nena que suele dar la lata en ocasiones:

—¿Sabes que te podemos denunciar?

Los callé a todos mediante un compromiso:

—Vale, me habéis descubierto en Internet. Yo soy vuestro profesor de Lengua Castellana y Literatura. Y lo que tengo en Internet se refiere a la literatura. Así que como vuestro profesor de Literatura que soy en el curso actual, podría hablaros perfectamente del asunto. Pero se da otra circunstancia. Todo lo que tengo en Internet tiene que ver con mi vida personal. Así que en absoluto estoy obligado a hablaros de ello. Ahora bien, como habéis descubierto mi faceta literaria, me comprometo a responder a todas las preguntas que queráis, de uno en uno y en completo orden, el último día de las clases lectivas de Lengua, que, como sabéis, terminan la primera semana de junio. Y todo esto, claro es, si os portáis bien y os ganáis mi confianza. Porque repito, yo no estoy obligado a hablaros de mi labor literaria.

Estas palabras de compromiso las pronuncié el primer día de la semana, el lunes. Y las repetí el martes. Cuando llegó el viernes casi se habían olvidado del asunto. Ah, el jueves habló conmigo una tutora de 1º de ESO, sobre el descubrimiento literario en Internet. Me dijo que tuvo que darles explicaciones a los chavales en su tutoría.

—¿Por lo de la novela erótica?
—Sí.
—¡A la hoguera, a la hoguera! —dije entre risas—, como en tiempos de la Inquisición.

La tutora me dijo que habló a los alumnos sobre la vida privada de los profesores, y que lo importante es que seamos buenos profesores. Y volvió a salir el tema de Internet.

—Hay que tener cuidado —me dijo.
—Yo no. Estoy promocionando una obra literaria.

Distribución internacional

Sábado, 7 de Marzo de 2009 Sin comentarios

Ya cuenta mi editorial con un práctico sistema de distribución a escala planetaria. Esto de la escala planetaria suena a exageración. Pero no lo es. Puede comprobarse sin compromiso alguno. El servicio se llama Read On Time, y lo lleva a cabo la empresa Publidisa. Se garantizan los envíos en un tiempo que camina entre las 48 y las 72 horas. Lo mismo da que se pidan los libros en China, Japón, Alaska, Cuba, etc. Y existe un detalle decisivo: los precios de los libros se adaptan a los precios medios de los libros de cada país. Gratifica la oportunidad de saberse más leído. Todos sabemos que los escritores escribimos para ser leídos. Esto lo digo a las siete y veinticinco de la mañana. El viento se ha aplacado. Un gorrión me observa desde la barra de una antena. El sol se inclina por una sonrisa. Qué bonita es la tecnología del siglo XXI.

Como las víboras
Buy it! Como las víboras, by Antonio Gálvez Alcaide

Dietario en Red 2004-2006
Buy it! Dietario en Red 2004-2006, by Antonio Gálvez Alcaide

El solitario
Buy it! El solitario, by Antonio Gálvez Alcaide

Trenzado de homicidas
Buy it! Trenzado de homicidas, by Antonio Gálvez Alcaide

El informe del roedor
Buy it! El informe del roedor, by Antonio Gálvez Alcaide

Cuentos agrios
Buy it! Cuentos agrios, by Antonio Gálvez Alcaide

El paseo de los caracoles
Buy it! El Paseo de los Caracoles, by Antonio Gálvez Alcaide

Dietario en Red 2007-2008
Buy it! Dietario en Red 2007-2008, by Antonio Gálvez Alcaide

Llegó

Domingo, 18 de Enero de 2009 Sin comentarios

Ya lo tengo en la mano.

Dietario en Red 2007-2008

Su cubierta cumple una función decorativa.

Cubierta decorativa de Dietario en Red 2007-2008

A continuación ofrezco una lista de los comentaristas que aparecen en este tomo de memorias. Cito los nombres y seudónimos por orden de aparición:

Anónimo
La verdad sobre Senabre (José Miguel Desuárez y Mercedes Marcos Montfort)
Espesa
glavez es un pendejo
AS
Gálvez, el español
r
Medea
Mallorquina
Britboy
Oscar
Sargantana
Michele
Erer
Sarita
Idoia
Refresco
Bruno
Marcos
Weirdo
Sarita
Manu
Yo
Ahvahíva
Héctor Fernández
Harold
Juan I.
Calduch
Irene
Albedrfto
Asmodeo
Dr.House
Salian
Pestoso
Peque
Carlos Peña
Frondoso John
Luxem
El vaqueo del Oeste
Miguel
hal9000
Cecilio
JuanjoG
Alma
Lucio
Albantta
Sievert
Manolito Gafotas
Mexicano
Ferna
Ojkar
Analía
Pepe
Setenton
Observador
Koyote
malu
KARIN
Jcsuero
Josep Mª Planas
Miguel Ángel
LifePlus
Sebastian
Mario
Ramon
Frikosal
Anna Ramos
Pacman
Narcisa
Florenci Salesas
Isabel
menta fresca
dany
maria mercè
sandra
Estrella
Dani
Andrés
Perfecto Marcarell
Monique
Horrach
Matilde
Valefort
Margarita
Una
Sukaina
Celestee
Joselu
Esteruca
Xhandra
Antonio Ruiz Bonilla

MUCHAS GRACIAS A TODOS

Galeradas corregidas

Domingo, 4 de Enero de 2009 Sin comentarios

ejemplo_cubierta_dietario_08

Aprovechando el paréntesis de los sábados y domingos en lo que ahora puedo llamar “regularidad bloguera”, les muestro cómo es un libro, cualquier libro, en bruto. Empezamos con la cubierta, que fotocomposición te remite, donde aparece, en una larga lámina, toda la tapa de la obra, incluyendo las solapas, los pliegos, etc., como se puede ver arriba. Luego le sigue lo más duro para el autor, como es la corrección de la tripa. Esto de la tripa no es una metáfora mía, sino el nombre que recibe en el gremio la paginación de los libros, en la que puede aparecer el número de la página o no, dependiendo de si es página blanca o no. Vean el grueso que supone Dietario en Red 2007-2008:

tripa

Me ha costado mucho trabajo. Se me han quemado muchas pestañas. Vean un ejemplo de corrección (se me había olvidado en el documento de Word, abrir comillas):

Una corrección en la tripa

Mucho trabajo, pero también un placer. Sobre todo al comprobar que el libro se me enriquece con muchos de vuestros comentarios, por esa manía mía de conservar en la memoria lo bueno de lo vivido.

En abierto

Miércoles, 17 de Diciembre de 2008 2 comentarios

caliente

Paz Vega López. Echo mano, de nuevo, a Paz Vega López, el personaje que me nació en la Red, el personaje que se transformó en Caliente, mi primera novela cibernética.

Se me ha ocurrido que mi niña Paz podría auxiliar mi irregularidad bloguera. Para ello dejaré toda la novela en abierto, poco a poco, día a día; un abierto esporádico, dicho el asunto subrayado. Si la experiencia me satisface mínimamente, podría hacer lo mismo con toda mi obra literaria, una obra construida a lo largo, ya, de más de media vida.

Bien es cierto que mi actual estado anímico no acompaña al carácter festivo de mi niña Paz, ese personaje unamuniano que me sigue resultando queridísimo. Pero a veces hay que hacer de tripas corazón.

He de recordar que mi niña tuvo una página web en la que colgó la foto de su rostro. Tan sólo duró un mes, pues un comentarista la identificó como salida de la Red. Nadie le dio crédito. Pero a mí me resultó suficiente para retirarla con una convincente pataleta de la niña. El mito ya estaba inoculado. Lo gordo surgió después.

El rostro que me inspiró el personaje de Paz Vega López

Texto perteneciente a DIETARIO EN RED 2007-2008.

galvezalcaide.com se reserva el derecho de publicar, en forma de libro, los comentarios aquí escritos

galvezalcaide.com no se hace responsable del contenido de los comentarios aquí escritos

galvezalcaide.com es un sitio web no recomendable para menores de 16 años, la mínima edad laboral en España