Como una sombra

Lluvia en la ciudad

Era una sombra andante. Con su manto en bandolera, parecía de otro tiempo. La gravedad de su porte infundía respeto.

Fragmento perteneciente a la novela titulada El solitario (pág. 60).

Las Golondrinas de Barcelona

—¡Eh, Golondrinas! —dijo mirándolas de tú a tú—, la poca luz que os llega, se os cae como de limosna, igual que a mí.

Fragmento perteneciente a la novela titulada El solitario (pág. 59).

En el puerto de Barcelona

Puerto de Barcelona y monumento a Cristobal Colón

Puerto de Barcelona y monumento a Cristobal Colón

Subió los peldaños del espacio circular dedicado al descubrimiento de las Américas y a su almirante, Cristóbal Colón. Bordeó e ignoró todos los relieves de bronce que recuerdan distintas escenas de aquella incipiente época colonizadora, en las postrimerías del siglo XV.

Fragmento perteneciente a la novela titulada El solitario (pág. 58).

Bajo la lluvia en la Rambla

Lluvia en Barcelona

Salió a la calle tal como estaba. Únicamente cogió las llaves. Se avecinaban las diez de la noche. Avanzaba por Escudellers, camino de la Rambla, disfrutando de cada paso, aspirando ruidosamente el olor del suelo empapado, como si las emanaciones que propiciaba la lluvia lo colmaran de más vida.

Fragmento perteneciente a la novela titulada El solitario (pág. 57).

La magia de la lluvia

La noche que luego le regaló el caprichoso juego de la lluvia deseada.

Fragmento perteneciente a la novela titulada El solitario (pág. 56).

Bajo la lluvia

Lluvia en la ciudad

No hallaba la postura adecuada refugiado dentro del abrigo. Los cascajos del escalofrío siempre alcanzaban su hueco, estremeciéndolo.

Fragmento perteneciente al relato
titulado «Un puzzle gris» , del libro TRENZADO DE HOMICIDAS (pág. 12).