Un cigarrillo

Repleta y saciada, la muchacha encendió un cigarrillo. Tras una primera y profunda calada, tuvo el descuido de expulsar el humo en línea recta.

Fragmento perteneciente a la novela titulada El solitario (pág. 101).

Aquel cadáver

Atrás quedaba la identificación del cadáver, dos días antes, en un jueves de alarma hechizada.

Fragmento perteneciente a la novela titulada El solitario (pág. 95).

Mal de ojo

—¡Sé lo del mal de ojo, putasquerosa!

Fragmento perteneciente a la novela titulada El solitario (pág. 94).