Un triste objetivo

—Hablando de corazón… Mire, aquel de la bata blanca es uno de los médicos de este hospital. Que le dejo, y muchas gracias por todo. Que le voy a preguntar si me encuentra el corazón.

Fragmento perteneciente al relato titulado
«La molondra de don Peliforte» , del libro Cuentos agrios (pág. 98).

En Chamartín

—¡Sí, qué frío hace! Escúcheme, señor: yo voy a tomarme un café, a ver si así se me calientan los pies.

Fragmento perteneciente al relato titulado
«La molondra de don Peliforte» , del libro Cuentos agrios (pág. 97).

En el tren

—Oiga, ¿su destino es morir?

Fragmento perteneciente al relato titulado
«La molondra de don Peliforte» , del libro Cuentos agrios (pág. 96).

Suenan doce campanadas

Recreación de una vampira

Él se sienta sobre mis piernas, pero gran parte de su cuerpo descansa en sus rodillas, que se clavan en los cojines. Él me deja las manos libres y con las suyas expande hacia atrás mi cabello.

Fragmento perteneciente al relato titulado
«Doce campanadas de cálido carmesí» , del libro Cuentos agrios (pág. 62).

Cayendo en picado

La metamorfosis aglutinó todas las grasas de sus pesadillas.

Fragmento perteneciente al relato titulado
«En los dientes de la noche» , del libro Cuentos agrios (pág. 52).