En los dientes de la noche, en iBookstore

EN LOS DIENTES DE LA NOCHE, relato perteneciente a Cuentos agrios, disponible en iBookstore.

En los dientes de la noche, de Antonio Gálvez AlcaideEN LOS DIENTES DE LA NOCHE es una historia de pesadilla. Su protagonista es una adolescente que padece de obesidad. No existe ningún tipo de compasión por ella dentro de la atmósfera inquietante y violenta en que se mueve. Pese a todo, la compasión es algo de lo que ella misma carece. En esta historia de tenso andamiaje vemos que el destino puede ser cruel con ciertas personas, unas personas que, por otro lado, no están exentas de crueldad, con lo que el pez se muerde la cola siempre hacia el abismo. EN LOS DIENTES DE LA NOCHE es un relato que pertenece al libro CUENTOS AGRIOS.

EN LOS DIENTES DE LA NOCHE
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Alguien en incuestionable agonía

valentine gode darel agony

El individuo yacía sobre las escaleras, en un estado de incuestionable agonía.

Fragmento perteneciente a la novela titulada El solitario (pág. 133).

Una paloma verde

Una paloma verde

—¿Eres la paloma verde?

Fragmento perteneciente a la novela titulada El solitario (pág. 122).

Como la seda

felicidad

El domingo transcurrió —como suele decirse— como la seda. Sólo se apreció en Salvador un hueco intrincado, que Magdalena alisó de inmediato. Los graves lances recientes coleaban.

Fragmento perteneciente a la novela titulada El solitario (pág. 113).

Nueva sonrisa

Cariño

A Salvador le brotó, por segunda vez a lo largo del día, una sonrisa ancha, sin ataduras.

Fragmento perteneciente a la novela titulada El solitario (pág. 106).

En el mar

—Y ya ves cómo ha terminado. ¿Se sabe si lo han matado? ¿O si él mismo se tiró al mar, completamente cansado de vivir? ¿O si fue un accidente?

Fragmento perteneciente a la novela titulada El solitario (pág. 99).

Miedos evadidos

—Menos mi Magdalena, a mí ya todo me importa un carajo —sentenció, ahora con una voz rígida y sonora—. Se acabaron los miedos.

Fragmento perteneciente a la novela titulada El solitario (pág. 83).

Mujeres

—Tu padre no quiere a la niña que te has agenciado. Tuvo novio. Se lo dijo a tu madre el otro día pegando un montón de voces.

Fragmento perteneciente a la novela titulada El solitario (pág. 37).

Ambiente del bar California

A Pepe se le veía animado. Se le agarraba esa ilusión misteriosa, impetuosa y positiva que suelen tener las parejas de novios durante las primeras citas.

Fragmento perteneciente a la novela titulada El solitario (pág. 36).

Soledad y tiempo

Llevaba un mes sin afeitarse. Le crecieron pelos de loco, unos pelos tiesos y desorientados, escarolados y enredados. Una mañana se percató de que no temblaba de miedo, sino de frío, y sospechó que había perdido la noción del tiempo.

Fragmento perteneciente a la novela titulada El solitario (pág. 27).

El pronto invierno

Pronto se echaría encima el invierno, con sus largas noches heladas de confusión y escarcha

Fragmento perteneciente a la novela titulada El solitario (pág. 19).

Miedo en el Raval

Hombre cagando en plena calle

Por muchos aplausos reales que sonaran a la vuelta de la esquina, las dentelladas del miedo se mantenían como salivajos prehistóricos.

Fragmento perteneciente a la novela titulada El solitario (pág. 18).

Los reyes de España

El teatro del Liceo, en Barcelona

Los Reyes de España salieron por las portezuelas de un largo coche. Saludaron y posaron durante un tiempo que a Salvador le pareció del color de las lámparas encendidas.

Fragmento perteneciente a la novela titulada El solitario (pág. 17).

En los dientes de la noche

En los dientes de la noche es una historia de pesadilla. Su protagonista es una adolescente que padece de obesidad. No existe ningún tipo de compasión por ella dentro de la atmósfera inquietante y violenta en que se mueve. Pese a todo, la compasión es algo de lo que ella misma carece. En esta historia de tenso andamiaje vemos que el destino puede ser cruel con ciertas personas, unas personas que, por otro lado, no están exentas de crueldad, con lo que el pez se muerde la cola siempre hacia el abismo.

Carámbanos

Carámbanos

La noche se endurecía entre los adornos de sus carámbanos. El niño observaba cómo se cuajaban los charcos.

Fragmento perteneciente al relato titulado
«Temblor de invierno» , del libro Cuentos agrios (pág. 113).

Noche y monte

Frío

Los antiguos amigos, después de la larga cacería del mochuelo, se olvidaron de lo que dejaban atrás, al borde del cementerio. Los carámbanos del cielo tiraron de ellos hacia lo calentico de sus casas.

Fragmento perteneciente al relato titulado
«Temblor de invierno» , del libro Cuentos agrios (pág. 112).

Crueldad infantil

Imagen de maltrato infantil

Más que nunca deseaba la soledad de su monte. Los niños se relamían en la picante y gustosa crueldad.

Fragmento perteneciente al relato titulado
«Temblor de invierno» , del libro Cuentos agrios (pág. 111).

Atrapado cerca del cementerio

Al niño endeble lo obligaron a caminar hasta las inmediaciones del cementerio.

Fragmento perteneciente al relato titulado
«Temblor de invierno» , del libro Cuentos agrios (pág. 110).

La soledad del desprecio

El niño Paquito escalaba el monte enarbolando su escopetilla de perdigones.

Fragmento perteneciente al relato titulado
«Temblor de invierno» , del libro Cuentos agrios (pág. 109).

Peleas de críos

Los guantazos llovían por todos los flancos.

Fragmento perteneciente al relato titulado
«Temblor de invierno» , del libro Cuentos agrios (pág. 108).