Jesús de Nazaret, muerto

Jesucristo, muerto

—Totalmente real —continuó Salvador—. Fue la mortaja de Jesús de Nazaret. Y en ella no sólo se aprecia ese rostro que veis, sino toda la silueta de su cuerpo, grabada a fuego.

Fragmento perteneciente a la novela titulada El solitario (pág. 120).

Conversaciones

La Avenida Diagonal, en Barcelona

Los niños no acuden a los velatorios, donde se hallan malas caras y conversaciones a contrapelo.

Texto perteneciente a la novela titulada EL PASEO DE LOS CARACOLES (pág. 19).