Trenzado de homicidas, nº 1

Tema Amazon. Muchas veces reconforta el sentido deportivo de la vida. Me complace comunicaros que mi libro de relatos titulado TRENZADO DE HOMICIDAS es, en este momento, número 1 en ventas en Japón, en la categoría de libros de cuentos.

Muchas gracias.

Lo misterioso

El matrimonio asentía. No se atrevía a sacar a relucir el misterioso suceso de la Rambla que acababa de escuchar.

Fragmento perteneciente a la novela titulada El solitario (pág. 111).

En el mar

—Y ya ves cómo ha terminado. ¿Se sabe si lo han matado? ¿O si él mismo se tiró al mar, completamente cansado de vivir? ¿O si fue un accidente?

Fragmento perteneciente a la novela titulada El solitario (pág. 99).

Su esposa

Un espectro

Al otro lado de la Rambla, justo enfrente, a unos quince metros, descubrió a su esposa fallecida, muy cerca del bordillo donde encontró la muerte.

Fragmento perteneciente a la novela titulada El solitario (pág. 88).

Un bordillo

Un bordillo

Le informaba de que se vería obligado a salvar el amargo obstáculo del bordillo

Fragmento perteneciente a la novela titulada El solitario (pág. 67).

Siempre con su manta

A Salvador, liado en su manta, sólo se le veía la cabeza, que parecía un rastrojo de barba y pelambrera.

Fragmento perteneciente a la novela titulada El solitario (pág. 28).

Soledad y tiempo

Llevaba un mes sin afeitarse. Le crecieron pelos de loco, unos pelos tiesos y desorientados, escarolados y enredados. Una mañana se percató de que no temblaba de miedo, sino de frío, y sospechó que había perdido la noción del tiempo.

Fragmento perteneciente a la novela titulada El solitario (pág. 27).

Sucio Madrid

Vómito

El sol se pone amargo y no me abraza bien.

Fragmento perteneciente al relato titulado
«Aquella que fue», del libro Cuentos agrios (pág. 122).

Última hora

Mirada de frente

—Galleguiña —le pregunto al oído, en la inevitable parsimonia de los flipes—, ¿la has cagao?

Fragmento perteneciente al relato titulado
«Aquella que fue», del libro Cuentos agrios (pág. 121).

La vida en la tele

Frente a la televisión en la infancia

No ha sido así y cada uno de mis hermanos ha seguido el mal camino que predomina en nuestro barrio, que es marginal y despliega un gran índice de drogadicción y delincuencia, como alguna vez dicen los periódicos.

Fragmento perteneciente al relato titulado
«Mataperros» , del libro Cuentos agrios (pág. 69).

Y se cumplió la ley natural

Yo no pienso nada, él no piensa nada. Yo no digo nada, él no dice nada.

Fragmento perteneciente al relato titulado
«Doce campanadas de cálido carmesí» , del libro Cuentos agrios (pág. 63).

Cayendo en picado

La metamorfosis aglutinó todas las grasas de sus pesadillas.

Fragmento perteneciente al relato titulado
«En los dientes de la noche» , del libro Cuentos agrios (pág. 52).

Lo que ocurrió después

Siempre baja y descansa entre las flores mojadas, las mismas flores que nunca renuncian a llorar su rocío.

Fragmento perteneciente al relato titulado
«Anhelos y luces» , del libro Cuentos agrios (pág. 43).

El rostro de la muerte

La mañanica del doliente hospital carece del cántico de los pájaros.

Fragmento perteneciente al relato titulado
«Anhelos y luces» , del libro Cuentos agrios (pág. 42).

 

Como un ángel vengador

Un ángel vengador

Nunca me he arrodillado ni me he encogido de esta manera.

Fragmento perteneciente al relato titulado
«La confesión» , del libro Cuentos agrios (pág. 35).

La descripción de los hechos

El caño a presión de su sangre manchaba mi ropa, y con diez o doce estocadas todavía forcejeaba.

Fragmento perteneciente al relato titulado
«La confesión» , del libro Cuentos agrios (pág. 34).

La voz de Dios

Recuerda que eres de polvo y que por ello te escuecen los ojos y las manos heridas

Fragmento perteneciente al relato titulado
«La confesión» , del libro Cuentos agrios (pág. 33).

Interrogantes

Nadie, por lo menos en este pueblo, se merece la vida.

Fragmento perteneciente al relato titulado
«La confesión» , del libro Cuentos agrios (pág. 32).

Puro machismo

A lo mejor, si ahora entro en mi casa, hallo a mi maldita mujer de pie, desafiante, enérgica, movida por fuerzas divinas enfrentadas. Y me cose a puñaladas.

Fragmento perteneciente al relato titulado
«La confesión» , del libro Cuentos agrios (pág. 30).

Delante de Jesucristo

La maté a traición, Señor, y si no hubiera conseguido matarla lo volvería a intentar.

Fragmento perteneciente al relato titulado
«La confesión» , del libro Cuentos agrios (pág. 29).

Morir de pena

Llegaron a tener el cerebro tan caliente que incluso sin el corazón en su pecho, consiguieron recordar la sonrisa de un ataúd de cristal.

Fragmento perteneciente a
UNA NIÑA PERDIDA EN EL MAR.
RELATOS DEL FUEGO SANGUINARIO Y UN CANDOR
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