Cierta inquietud, con viento

Un cielo violeta, bajo una amanecida de domingo, la del 18 de diciembre.  Recién abofeteado por la fuerza del viento, el viejo profesor abre la puerta de su casa. Piensa que parece un zarandillo.

Fragmento perteneciente a las memorias noveladas de la serie El viejo profesor

Amor y viento

Es la mañana de un sábado, la mañana del 17 de diciembre. Son las ocho menos cuarto, y con bocanadas de aire frío en la calle. El viejo profesor, tras sentarse en el sofá de su casa, habiendo encendido poco antes la estufa y el portátil, nota su conocido ensanchamiento de caderas después de varias horas de amor entusiasta.

Fragmento perteneciente a las memorias noveladas de la serie El viejo profesor
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De fiesta y con suerte

El viejo profesor, tras cinco días completos y consecutivos de fiesta, llega a la conclusión de que está algo confuso. Es un domingo de madrugada cuando entra en su casa del extrarradio de Barcelona. Le parece mentira encontrarse ya a día 11 de diciembre de 2011. Los días vuelan mucho más veloces que antes. Enciende una estufa eléctrica, su estufa de toda la vida. Se sienta en su sofá, su sofá de toda la vida.

Fragmento perteneciente a las memorias noveladas de la serie El viejo profesor

Siempre con su manta

A Salvador, liado en su manta, sólo se le veía la cabeza, que parecía un rastrojo de barba y pelambrera.

Fragmento perteneciente a la novela titulada El solitario (pág. 28).

Noche triste

Las lágrimas, cuando cayó la noche, todavía fluían desde su senda agria.

Fragmento perteneciente al relato titulado
«Entre dos besos», del libro Cuentos agrios (pág. 128).

Hasta el final

Cosas del amor

—Que si me quieres.
—¡Que sí!

Fragmento perteneciente al relato titulado
«Entre dos besos», del libro Cuentos agrios (pág. 127).

Doce campanadas de cálido carmesí

Doce campanadas de cálido carmesí es un relato de juventud. Recuerdo que, durante su escritura, mediaba mi veintena de años, estrenaba mi primera novia «oficial», o «formal», como diría mi anterior generación, y poco tiempo después el Ayuntamiento de Cornellá de Llobregat le otorgó a la narración el premio Sant Jordi. Quise tensión para Doce campanadas de cálido carmesí, y estilo: todo junto. Y me salió una historia que ahora sale por separado y en e-book, con portada de un modernísimo Ernst Stöhr, en una ilustración del año 1899.

Sin frenos

La estaba desnudando como antes nadie había hecho.

Fragmento perteneciente al relato titulado
«Entre dos besos», del libro Cuentos agrios (pág. 126).

En un permiso

Antigua etapa de la mili

Diecinueve años de edad se apilaban en las manos del buscador de joyas.

Fragmento perteneciente al relato titulado
«Entre dos besos», del libro Cuentos agrios (pág. 125).

Aguas del Manzanares

El río Manzanares a su paso por el puente de Segovia, en Madrid

“Nunca te quise y hoy no va a ser menos”.

Fragmento perteneciente al relato titulado
«La molondra de don Peliforte» , del libro Cuentos agrios (pág. 99).

Pensamientos y sensaciones

La novia, debajo de una sábana blanca, parecía un objeto más del mobiliario de la habitación.

Fragmento perteneciente al relato titulado
«Entre dos fuegos» , del libro Cuentos agrios (pág. 14).

Pronto amanecerá

incluso orita cuidadosa de magullarme

Fragmento perteneciente al relato titulado
«En un rincón oscuro» , del libro Relatos del fuego sanguinario y un candor (pág. 51).

Y llegó

que obre Dios de una vez por todas

Fragmento perteneciente al relato titulado
«En un rincón oscuro» , del libro Relatos del fuego sanguinario y un candor (pág. 50).

Viéndosela venir

Cualquiera lo diría, siempre encuerada en mi casa

Fragmento perteneciente al relato titulado
«En un rincón oscuro» , del libro Relatos del fuego sanguinario y un candor (pág. 49).

La historia de unos dedos

Maldita sea la hora aquella en que aterricé por estas putas tierras

Fragmento perteneciente al relato titulado
«En un rincón oscuro» , del libro Relatos del fuego sanguinario y un candor (pág. 48).

Mal por dentro y por fuera

Muy prontito mi corazón se debe de partir

Fragmento perteneciente al relato titulado
«En un rincón oscuro» , del libro Relatos del fuego sanguinario y un candor (pág. 47).

El pasado

Parece que la esté viendo allá encimita de la loma

Fragmento perteneciente al relato titulado
«En un rincón oscuro» , del libro Relatos del fuego sanguinario y un candor (pág. 46).

Esperando el amanecer

Acá me muero con mis pensamientos, y con este frío de los hielos del carajo.

Fragmento perteneciente al relato titulado
«En un rincón oscuro» , del libro Relatos del fuego sanguinario y un candor (pág. 45).

Palabras y silencios

Sé que me escuchan, por mucho que me parezca extraño.

Fragmento perteneciente al relato titulado
«El día aquel del cementerio» , del libro Relatos del fuego sanguinario y un candor (pág. 30).

Muy penosa búsqueda

Parecía triste. Sus ojos cerrados y sus cejas mantenían el arco de los tristes.

Fragmento perteneciente al relato titulado
«El día aquel del cementerio» , del libro Relatos del fuego sanguinario y un candor (pág. 28).

La fuerza del amor

De repente me hallé con un despojo dentro de una sábana.

Fragmento perteneciente al relato titulado
«El día aquel del cementerio» , del libro Relatos del fuego sanguinario y un candor (pág. 27).

El poder de la valentía

Pero yo pasé la orilla y ella se hubo de quedar de pie sobre el agua, toda mojadita de espanto e impotencia.

Fragmento perteneciente al relato titulado
«El día aquel del cementerio» , del libro Relatos del fuego sanguinario y un candor (pág. 26).

Drástica decisión

La hermana me dijo que me mataron al novio.

«Fragmento perteneciente al relato titulado
«El día aquel del cementerio» , del libro Relatos del fuego sanguinario y un candor (pág. 25).

Un novio fallido

Tiene las marcas de su silla señaladas en el culo.

Texto perteneciente a la novela titulada EL PASEO DE LOS CARACOLES (pág. 147).

Alma y cuerpo

Allá va el coche fúnebre, seguido de un tropel de automóviles.

Texto perteneciente a la novela titulada EL PASEO DE LOS CARACOLES (pág. 136).

Bullicio

—Sardinasenadobo, boqueronesenvinagre —dice—, callosbravaspinchos, caracolesgordosypequeños.

Texto perteneciente a la novela titulada EL PASEO DE LOS CARACOLES (pág. 134).

Pensamientos románticos

esta noche buscará su lecho del cementerio

Texto perteneciente a la novela titulada EL PASEO DE LOS CARACOLES (pág. 133).

Momentos muy tristes

Fernandín, en el primer parpadeo, se desconoce a sí mismo

Texto perteneciente a la novela titulada EL PASEO DE LOS CARACOLES (pág. 132).

La individualidad

A ver, cuáles son mis rasgos distintivos.

Texto perteneciente a la novela titulada EL PASEO DE LOS CARACOLES (pág. 131).

Desde las alturas

Si la difunta abriera los ojos ahora y se aceptara como es,

Texto perteneciente a la novela titulada EL PASEO DE LOS CARACOLES (pág. 129).

Pasiones y muerte

La tirante Esperanza está enterrada en el cementerio de San Juan Despí.

Texto perteneciente a la novela titulada EL PASEO DE LOS CARACOLES (pág. 79).

La tirante Esperanza

Noviazgo

La tirante Esperanza era una mujer muy chocante desde el primer momento,

Texto perteneciente a la novela titulada EL PASEO DE LOS CARACOLES (pág. 78).

Unos ojos al cielo

Noviazgo

El primer sueño de Fernandín de Rodríguez aterriza feliz.

Texto perteneciente a la novela titulada EL PASEO DE LOS CARACOLES (pág. 42).

Amor fallido

Triste amor

La garganta se le ha transformado en un armatoste de nudos.

Texto perteneciente a la novela titulada EL PASEO DE LOS CARACOLES (pág. 41).

Inesperada vergüenza

Un escarabajo

Se quedó desamparada. Los gorriones cantaban coplas desenfadadas a su lado.

Texto perteneciente a la novela titulada EL PASEO DE LOS CARACOLES (pág. 35).

Un encuentro de juventud

Margen de un río

Hace treinta y cinco años, a María la Virgen la dejé señalada para toda la vida.

Texto perteneciente a la novela titulada EL PASEO DE LOS CARACOLES (pág. 34).