En Todo Literatura, Relatos del fuego sanguinario y un candor

De actualidad, en TodoLiteratura,
mi libro de cuentos
Relatos del fuego sanguinario y un candor.

¡Gracias!

Relatos del fuego sanguinario y un candor, disponible

Disponible, la reedición de mi primer libro publicado:
RELATOS DEL FUEGO SANGUINARIO Y UN CANDOR.
–Calambur Editorial, 1997 – Morfeo Editorial, 2020–

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Información general

Mataperros, en iBookstore

MATAPERROS, relato perteneciente a Cuentos agrios, disponible en iBookstore.

Ebook Mataperros, de Antonio Gálvez AlcaideMATAPERROS es la historia de un acoso laboral hacia un joven al que la naturaleza no dotó de la suficiente corpulencia y animosidad, un joven que sabe que nació sin estrella, y en el seno de una familia marginal, con el rechazo paterno casi desde mismo día de su nacimiento. El joven explica la mala suerte de su vida y se centra en el problema que, para él, resultará eterno, en Hipopótamo, el hombre que, sin ningún tipo de contemplaciones, lo acosa en su puesto de trabajo. MATAPERROS es un relato que pertenece al libro CUENTOS AGRIOS.

MATAPERROS
también se puede adquirir en
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El día aquel del cementerio, en iBookstore

EL DÍA AQUEL DEL CEMENTERIO, cuento perteneciente a Relatos del fuego sanguinario y un candor, disponible en iBookstore.

Ebook El día aquel del cementerio, en iBookstoreEL DÍA AQUEL DEL CEMENTERIO es una historia de amor y de odios sin límite. En EL DÍA AQUEL DEL CEMENTERIO una mujer escarba una fosa por comprobar si en ella está enterrado su novio. EL DÍA AQUEL DEL CEMENTERIO es un cuento que pertenece al libro RELATOS DEL FUEGO SANGUINARIO Y UN CANDOR.

EL DÍA AQUEL DEL CEMENTERIO
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Por vereda

vereda

—Di que sí. Qué bien les has leído la cartilla. Nos tienes que meter a todos por vereda.

Fragmento perteneciente a la novela titulada El solitario (pág. 126).

Aquel cadáver

Atrás quedaba la identificación del cadáver, dos días antes, en un jueves de alarma hechizada.

Fragmento perteneciente a la novela titulada El solitario (pág. 95).

Mal de ojo

—¡Sé lo del mal de ojo, putasquerosa!

Fragmento perteneciente a la novela titulada El solitario (pág. 94).

En el cementerio de Montjuïc

Los dos empleados mantuvieron sujeta, en todo momento, a la vieja prostituta, que desprendía espumarajos cada vez que abría la boca.

Fragmento perteneciente a la novela titulada El solitario (pág. 93).

Un difunto peculiar

Una mala bruja, en cómicConsiguió agarrarse a los pelos de la que fue amenazada compañera del difunto.
—¡¡¡ASQUEROSA!!!… ¡¡¡PUTASQUEROSA!!!

Fragmento perteneciente a la novela titulada El solitario (pág. 92).

Como piedras en la cara

Se le quedó la mente en blanco tras la primera decena de puños como piedras.

Fragmento perteneciente a la novela titulada El solitario (pág. 44).

Larga enfermedad

—Mírame los labios —dijo Magdalena—, los tengo cocidos, llagados.

Fragmento perteneciente a la novela titulada El solitario (pág. 43).

La boa, ya en e-book

Puede decirse que el relato BOA PELO CRESPO ha sido escrito con las tripas.

Quedarse atónito

El día clave de mi vida lo afrontaba con una inenarrable calma y una lucidez sin precedentes.

Fragmento perteneciente al relato titulado
«Mataperros» , del libro Cuentos agrios (pág. 77).

Persecución y una luz

Una pistola (las carga el diablo)

Pero no, la tajante palabra continuaba resonando por aquella boca de abultados labios, debajo de aquella grasienta nariz pegada, como con sebo, a su obesa y peluda cara.

Fragmento perteneciente al relato titulado
«Mataperros» , del libro Cuentos agrios (pág. 76).

La imagen de una madre

Ya no distingo el bien del mal. Sólo sé que tuve una madre buena y que adoro su voz y que odio y que camino desarmado

Fragmento perteneciente al relato titulado
«Mataperros» , del libro Cuentos agrios (pág. 75).

Un apodo malicioso

Un perro vagabundo

Nunca podía borrar de mi mente el aguijón de la venenosa palabra que me enseñó a odiar y a maldecir.

Fragmento perteneciente al relato titulado
«Mataperros» , del libro Cuentos agrios (pág. 74).

Muy mala pasada

Matanza de gallinas

Allí hizo más frío que nunca y hube de acurrucarme a los cartones amontonados de las cajas defectuosas.

Fragmento perteneciente al relato titulado
«Mataperros» , del libro Cuentos agrios (pág. 73).

Una jornada laboral

Una mirada penetrante

Nuestras ocupaciones en el almacén consistían en descargar largos camiones repletos de cajas. Como es natural, yo casi siempre terminaba rezagado (el jefe se ponía a rabiar y

Fragmento perteneciente al relato titulado
«Mataperros» , del libro Cuentos agrios (pág. 72).

Puntos vulnerables

Hipopótamo puede pintarse como un hombre excesivamente malvado, cejijunto, de prominente barriga, de abultados brazos, de malolientes y constantes sudores, de casi dos metros de altura.

Fragmento perteneciente al relato titulado
«Mataperros» , del libro Cuentos agrios (pág. 71).

Subestimarse

¿Seré una mala bestia, de esas que dicen estar desatadas? Es posible.

Fragmento perteneciente al relato titulado
«Mataperros» , del libro Cuentos agrios (pág. 70).

Haciendo memoria

Mi madre. Sólo recuerdo un fragmentario sonido de su voz. Una voz sin palabras.

Fragmento perteneciente al relato titulado
«Mataperros» , del libro Cuentos agrios (pág. 68).

Desde el otro mundo

Sus manos ardían de dolor, y sus pies, más lejos de lo normal, se achicharraban

Fragmento perteneciente al relato titulado
«En los dientes de la noche» , del libro Cuentos agrios (pág. 48).

Personalidad tipo

.

Qué asquito dan. Y qué pronto les vi el plumero. El hombre es irascible, un hombre incapaz de sonreír, con un torbellino de oscuridad oculta. Es, con todo el contenido de su acritud, una mala sombra.  La mujer es picajosa, una mujer de mirada severa, que responde a la amabilidad con púas, una mujer de huesos eléctricos y pelo pintado. Ambos repercuten en mi vida como la mierda fugaz que, aplastada, siempre despreciada, se cruza en nuestro camino. Qué gran delicia es saber lo que son: una descomunal eventualidad, una mísera gota en el inmenso río de una vida.

Balance del curso 2009-2010

Al final, irremediablemente, terminó recordándome a las morenazas de las películas que hacen de mala.

Fragmento perteneciente a DIETARIO EN RED 2009-2010

Un idiota en mi entorno

Hay un bobo que, por culpa de la influencia de una mujer, me mira como a un mamarracho. Apenas lo conozco. Apenas nos conocemos. Yo, de él, tan sólo he tenido indicios clarísimos de su memez. Tenemos a un bobo que me mira mal, por culpa de una mujer. Es largo de estatura, corto de miras, un bobo que se me atreve con palabras chamuscadas precisamente porque es bobo. No sabe dónde se mete. Psicológicamente, pueden volarle los dientes.

Fragmento perteneciente a DIETARIO EN RED 2009-2010

Hora del retiro

Los granizos ya sólo forman parte de la memoria.

Texto perteneciente a la novela titulada EL PASEO DE LOS CARACOLES (pág. 152).

Sombras

Sombras

Pero el aire había cambiado de estrategia,

Fragmento perteneciente al relato
titulado «El acoso» , del libro TRENZADO DE HOMICIDAS (pág. 112).

De lo peor (3)

Un subfusil

—¿Tomáis bien?
—Sí, perfecto.

Fragmento perteneciente al relato
titulado «El itinerario» , del libro TRENZADO DE HOMICIDAS (pág. 66).

Continúa la aberración

Las intenciones de los ojos

La imagen se concentraba en un primer plano. Casi violando el encuadre, la prostituta, con una mirada obscena, clavó sus ojos en los labios de la hija.

Fragmento perteneciente al relato
titulado «El itinerario» , del libro TRENZADO DE HOMICIDAS (pág. 59).

Furia helada

Robert de Niro en Taxi Driver

Cae la torre. Estoy muy excitado. Parezco un personaje de Tarantino.

Fragmento perteneciente al relato
titulado «Sobre los escombros» , del libro TRENZADO DE HOMICIDAS (pág. 44).

Cruda realidad

Skins

Se ríen una y otra vez. Si saliera por patas me pillarían a los cinco pasos. Tengo la sensación de que todo me importa una mierda:

Fragmento perteneciente al relato
titulado «Sobre los escombros» , del libro TRENZADO DE HOMICIDAS (pág. 43).