Mataperros, en iBookstore

MATAPERROS, relato perteneciente a Cuentos agrios, disponible en iBookstore.

Ebook Mataperros, de Antonio Gálvez AlcaideMATAPERROS es la historia de un acoso laboral hacia un joven al que la naturaleza no dotó de la suficiente corpulencia y animosidad, un joven que sabe que nació sin estrella, y en el seno de una familia marginal, con el rechazo paterno casi desde mismo día de su nacimiento. El joven explica la mala suerte de su vida y se centra en el problema que, para él, resultará eterno, en Hipopótamo, el hombre que, sin ningún tipo de contemplaciones, lo acosa en su puesto de trabajo. MATAPERROS es un relato que pertenece al libro CUENTOS AGRIOS.

MATAPERROS
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El día aquel del cementerio, en iBookstore

EL DÍA AQUEL DEL CEMENTERIO, cuento perteneciente a Relatos del fuego sanguinario y un candor, disponible en iBookstore.

Ebook El día aquel del cementerio, en iBookstoreEL DÍA AQUEL DEL CEMENTERIO es una historia de amor y de odios sin límite. En EL DÍA AQUEL DEL CEMENTERIO una mujer escarba una fosa por comprobar si en ella está enterrado su novio. EL DÍA AQUEL DEL CEMENTERIO es un cuento que pertenece al libro RELATOS DEL FUEGO SANGUINARIO Y UN CANDOR.

EL DÍA AQUEL DEL CEMENTERIO
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Por vereda

vereda

—Di que sí. Qué bien les has leído la cartilla. Nos tienes que meter a todos por vereda.

Fragmento perteneciente a la novela titulada El solitario (pág. 126).

Aquel cadáver

Atrás quedaba la identificación del cadáver, dos días antes, en un jueves de alarma hechizada.

Fragmento perteneciente a la novela titulada El solitario (pág. 95).

Mal de ojo

—¡Sé lo del mal de ojo, putasquerosa!

Fragmento perteneciente a la novela titulada El solitario (pág. 94).

En el cementerio de Montjuïc

Los dos empleados mantuvieron sujeta, en todo momento, a la vieja prostituta, que desprendía espumarajos cada vez que abría la boca.

Fragmento perteneciente a la novela titulada El solitario (pág. 93).

Un difunto peculiar

Una mala bruja, en cómicConsiguió agarrarse a los pelos de la que fue amenazada compañera del difunto.
—¡¡¡ASQUEROSA!!!… ¡¡¡PUTASQUEROSA!!!

Fragmento perteneciente a la novela titulada El solitario (pág. 92).

Como piedras en la cara

Se le quedó la mente en blanco tras la primera decena de puños como piedras.

Fragmento perteneciente a la novela titulada El solitario (pág. 44).

Larga enfermedad

—Mírame los labios —dijo Magdalena—, los tengo cocidos, llagados.

Fragmento perteneciente a la novela titulada El solitario (pág. 43).

La boa, ya en e-book

Puede decirse que el relato BOA PELO CRESPO ha sido escrito con las tripas.

Quedarse atónito

El día clave de mi vida lo afrontaba con una inenarrable calma y una lucidez sin precedentes.

Fragmento perteneciente al relato titulado
«Mataperros» , del libro Cuentos agrios (pág. 77).

Persecución y una luz

Una pistola (las carga el diablo)

Pero no, la tajante palabra continuaba resonando por aquella boca de abultados labios, debajo de aquella grasienta nariz pegada, como con sebo, a su obesa y peluda cara.

Fragmento perteneciente al relato titulado
«Mataperros» , del libro Cuentos agrios (pág. 76).

La imagen de una madre

Ya no distingo el bien del mal. Sólo sé que tuve una madre buena y que adoro su voz y que odio y que camino desarmado

Fragmento perteneciente al relato titulado
«Mataperros» , del libro Cuentos agrios (pág. 75).

Un apodo malicioso

Un perro vagabundo

Nunca podía borrar de mi mente el aguijón de la venenosa palabra que me enseñó a odiar y a maldecir.

Fragmento perteneciente al relato titulado
«Mataperros» , del libro Cuentos agrios (pág. 74).

Muy mala pasada

Matanza de gallinas

Allí hizo más frío que nunca y hube de acurrucarme a los cartones amontonados de las cajas defectuosas.

Fragmento perteneciente al relato titulado
«Mataperros» , del libro Cuentos agrios (pág. 73).

Una jornada laboral

Una mirada penetrante

Nuestras ocupaciones en el almacén consistían en descargar largos camiones repletos de cajas. Como es natural, yo casi siempre terminaba rezagado (el jefe se ponía a rabiar y

Fragmento perteneciente al relato titulado
«Mataperros» , del libro Cuentos agrios (pág. 72).

Puntos vulnerables

Hipopótamo puede pintarse como un hombre excesivamente malvado, cejijunto, de prominente barriga, de abultados brazos, de malolientes y constantes sudores, de casi dos metros de altura.

Fragmento perteneciente al relato titulado
«Mataperros» , del libro Cuentos agrios (pág. 71).

Subestimarse

¿Seré una mala bestia, de esas que dicen estar desatadas? Es posible.

Fragmento perteneciente al relato titulado
«Mataperros» , del libro Cuentos agrios (pág. 70).

Haciendo memoria

Mi madre. Sólo recuerdo un fragmentario sonido de su voz. Una voz sin palabras.

Fragmento perteneciente al relato titulado
«Mataperros» , del libro Cuentos agrios (pág. 68).

Desde el otro mundo

Sus manos ardían de dolor, y sus pies, más lejos de lo normal, se achicharraban

Fragmento perteneciente al relato titulado
«En los dientes de la noche» , del libro Cuentos agrios (pág. 48).