Un edredón de plumas

edredon pluma

—Ya has comprado este edredón. ¿Una tele? ¿Para qué?

Fragmento perteneciente a la novela titulada El solitario (pág. 132).

Un ángel de la guarda

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—Vale, vale. Buscas la profundidad. A ver cómo te lo digo para que me entiendas. Soy una especie de… No… Soy, más o menos, para que tú me entiendas, tu ángel de la guarda.

Fragmento perteneciente a la novela titulada El solitario (pág. 128).

Vestida

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—Oye, cuando te conocí aquella noche ibas vestida igual que ahora.

Fragmento perteneciente a la novela titulada El solitario (pág. 127).

La Rambla como objetivo

rambla

—Salva, ¿adónde vas?
Comprobó cómo se detuvo en la Rambla y se sentó en la silla, entre la gente que iba y venía, velándolo o descubriéndolo.

Fragmento perteneciente a la novela titulada El solitario (pág. 123).

Con una coleta

Una coleta

Se recogió el pelo en una coleta. Se arremangó y dijo:
—Fuera pijama. Del todo. En pelotica.

Fragmento perteneciente a la novela titulada El solitario (pág. 73).

En la bañera

Cuando la muchacha entró y abrió el grifo de la minúscula bañera, ya la estaba esperando Salvador, sin su manta

Fragmento perteneciente a la novela titulada El solitario (pág. 72).

Una sonrisa de mujer

Una sonrisa de mujer

Como si supiera lo que acababa de ocurrir en ese momento, una taimada sonrisa de mujer floreció en el portal número 57 de la calle Escudellers.

Fragmento perteneciente a la novela titulada El solitario (pág. 71).

Miedos

Pensó en su torpeza. Pensó que sobraba. Pensó en la chica maravillosa. Pensó que todo lo hacía mal. Pensó en los miedos del futuro.

Fragmento perteneciente a la novela titulada El solitario (pág. 47).

Escarcha

Junto a la paulatina recuperación de su conciencia, notó cómo se acrecentaba el grosor de la escarcha que se le había adherido en la piel.

Fragmento perteneciente a la novela titulada El solitario (pág. 46).

El Pasaje del Reloj

El Pasaje del Reloj. Desde Escudellers se ve como una calle siniestra, sin salida, estrecha, oscura, desmadejada, triste, paralizada.

Fragmento perteneciente a la novela titulada El solitario (pág. 45).

Como piedras en la cara

Se le quedó la mente en blanco tras la primera decena de puños como piedras.

Fragmento perteneciente a la novela titulada El solitario (pág. 44).

Pasaje del Reloj

Pasaje del Reloj, frente al número 57 de la calle Escudellers, la vivienda de Salvador, el protagonista de la novela El solitario

Otra bifurcación notoria, aunque olvidada y silenciada desde 1864, es el Pasaje del Reloj.

Fragmento perteneciente a la novela titulada El solitario (pág. 16).

Paseo barcelonés

Agradable paseo por Barcelona. El paseo estrella. El que más me gusta caminar. Consiste en salir por la boca del metro que se llama Diagonal, en Rambla Cataluña, y en llegar caminando al Paseo Marítimo, en la Barceloneta. Hoy he hecho una excepción.

Entradilla inicial. Texto de DIETARIO EN RED 2004-2006