¡Regalo de Iván Tubau!…(120)

regalo

La dedicatoria, chulísima. Siempre

Texto perteneciente a la novela titulada CALIENTE (pág. 126).

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Nota del autor: Vuelvo a recordar que todos los mensajes y e-mails que recibió mi niña Paz fueron reales. Se trataba de los momentos estelares en que mi personaje saltaba de la ficción a la realidad.

Las excelencias de los bolis…(118)

Fotomontaje de Inkisidor, también conocido como Inkikinki, gran admirador y comentarista de Paz Vega López

Serás el único editor que me ha bendecido en papel hasta esa fecha.

Texto perteneciente a la novela titulada CALIENTE (pág. 124).

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Nota del autor: Vuelvo a recordar que todos los mensajes y e-mails que recibió mi niña Paz fueron reales. Se trataba de los momentos estelares en que mi personaje saltaba de la ficción a la realidad.

Amabilidad e insinuación de Iván Tubau, y Mihály Dés la invita a una entrega de premios literarios…(115)

Semen, de Iván Tubau

Kariños. Ivan.

Texto perteneciente a la novela titulada CALIENTE (pág. 121).

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Nota del autor: Vuelvo a recordar que todos los mensajes y e-mails que recibió mi niña Paz fueron reales. Se trataba de los momentos estelares en que mi personaje saltaba de la ficción a la realidad.

Reflexión sobre un pene…(114)

reflexion

Le explicaré a Sandra mi excitación. No la entenderá porque ella es lesbi total.

Texto perteneciente a la novela titulada CALIENTE (pág. 120).

¡¡¡Correo de Mihaly Dés!!!…(109)

Revista Lateral

¡¡¡Correo de Mihály Dés!!! ¡¡¡En persona!!! Os recuerdo que es el director de la revista Lateral.

(…)

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Nota del autor: Vuelvo a recordar que todos los mensajes y e-mails que recibió mi niña Paz fueron reales. Se trataba de los momentos estelares en que mi personaje saltaba de la ficción a la realidad.

 

Sigue la polémica sobre Iván Tubau…(98)

Letra k

(115) Escrito por: Ivan Tubau – 22 Mayo 2004 10:28 PM
Por alusiones (lo intenté antes pero se me perdió —¿en el éter?— debido a mi torpeza internáutica, no sé si propia de mi edad: mi amado cristiano Lorenzo Gomis pasa de los 80 y lo domina).
25: Paz Vega López. Sí, soy escritor: miles de artículos y una cuarentena de libros. ¿En vena? No sé.

Texto perteneciente a la novela titulada CALIENTE (pág. 104).

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Nota del autor: Vuelvo a recordar que todos los mensajes y e-mails que recibió mi niña Paz fueron reales. Se trataba de los momentos estelares en que mi personaje saltaba de la ficción a la realidad.

Sobre Iván Tubau…(97)

Iván Tubau

debate

¿Alguien lo sabe?

Texto perteneciente a la novela titulada CALIENTE (pág. 103).

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Nota del autor: Vuelvo a recordar que todos los mensajes y e-mails que recibió mi niña Paz fueron reales. Se trataba de los momentos estelares en que mi personaje saltaba de la ficción a la realidad.

Joan Fuster…(91)

Joan Fuster

En la práctica, no. Muchas veces leemos enormes trivialidades que nos repugnan.

Texto perteneciente a la novela titulada CALIENTE (pág. 97).

Justo Serna…(90)

Justo Serna

Escrito por: Justo Serna – 24 Abril 2004 07:32 PM
Kerida Paz:
Aunke no

Texto perteneciente a la novela titulada CALIENTE (pág. 96).

José Antonio Millán…(89)

José Antonio Millán

¡No me diréis, kolegas, que no es para alucinar! ¡Me cita el lingüista José Antonio Millán!

Texto perteneciente a la novela titulada CALIENTE (pág. 95).

En dosdoce.com…(88)

celos

—¿Cómo crees que está influyendo y va a influir el fenómeno bitácora en el mundo de la edición?

Texto perteneciente a la novela titulada CALIENTE (pág. 94).

Sorpresa matinal

Dos ediciones de El Paseo de los Caracoles

Muy de mañana. Y enfrascado con el archivo fotográfico que dejó mi niña Paz en la Red. Qué recuerdos. Volveré a colgar muchas de estas fotografías. En medio de la rutina del copiar y pegar, acaba de saltar la sorpresa. Me he reencontrado con un comentario, que creía perdido para siempre, sobre mi novela El Paseo de los Caracoles. La firmó un tal Caliban. Aunque no aparece la fecha en mi documento de Word, sé que data de 2004, y que es seguro que pertenece a César, un compañero de instituto, profesor de inglés, que tuve en Esplugas. Gracias, amigo. Tu análisis pasa ya, con tinta fresca, a los anales de mi memoria.

Caliban:
EL OLOR DE LOS CIPRESES

Otro libro en mis manos. Un fin de semana para disfrutarlo. Qué más se puede pedir, con lo que necesito últimamente del negro sobre blanco para apaciguar desazones. El libro en cuestión es de un joven escritor barcelonés, Antonio Gálvez Alcaide. Se titula El paseo de los caracoles, y en mi opinión es un hermoso ejercicio narrativo, poco frecuente en los tiempos que corren, que embelesa al lector, lo guía por casi todos los recovecos vitales —y mortales— del barrio de les Planes, entre Cornellà y Sant Joan Despí, y al remate lo deja con la impresión de que, para nuestro alivio y mayor esperanza de los letra heridos, aún hay gente que escribe con la pasión y la devoción que sólo pueden emanar de un amor verdadero, profundo, casi exclusivo, por la literatura.

Cómo se nota que Gálvez está prendado de la escritura. Su libro me ha asombrado. Una corriente de tinta fluye, suave y sin arrugas como una seda, a lo largo de unas páginas que me costará olvidar. Sorprende la reciedad de una lengua sin tapujos, de expresión justa y parca, pero a la vez exquisitamente sensible y profunda. Esto resulta en una lectura que te duele y te emociona a la vez, como lo hace la vida cotidiana, todo lo que vemos, oímos y palpamos, los avatares de nuestras existencias.

Personalmente, El paseo de los caracoles me ha marcado, no sólo por la calidad literaria que rezuma en abundancia por sus páginas, sino tal vez también por el momento en que lo he recibido. Cosas vividas que había olvidado, eso creía yo, como un antiguo amor que se me cae a los pies, tropiezo en él y me doy el gran morrazo. Y poco antes, ha planeado sobre mí la amenazadora sombra del buitre de un dolor de mal nombrar y peor sufrir. La tortura de la mente me flagela el cuerpo. Sí, será eso. He pensado mucho estos días, le he dado vueltas a la cabeza sobre lo que significa la muerte y quiero explicar la impresión que me ha causado esta lectura, y lo que me ha enseñado. Porque desde pequeñito tengo la sana costumbre de aprender algo nuevo todos los días, antes de acostarme.

La muerte nunca me había mirado a la cara. Sólo la veía reflejada en los rostros de seres queridos, y me aterrorizaba. Ahora ese pánico se ha vuelto aceptación, y en cierto modo, curiosidad. No tengo gana alguna de morirme, pero ya no me da miedo. La muerte es la vida y ambas son inseparables compañeras. Gálvez en su Paseo nos la hace ver con otros ojos. Y de ese modo no me importaría disolverme en ese otro mundo, y flotar en la buena compaña de sus habitantes. Tomarme unos finos en el bar “Los Cordobeses” con el Olivotranco, y hablar de su pueblo y de los míos, siguiéndole el rastro con la vista a la rata Susana. Me moriría aunque sólo fuera por beberme las lágrimas de las negras pestañas de Mercedes, hermosa en ambas vidas. Leería poemas con Fernandín de Rodríguez, flotando detrás suyo, por encima de su hombro. Y a mí, como al buenazo de Pepín, también me encantaría palparle bien el culo a la morenaza Gemma.

Curiosamente, cerca de mi barrio, que es periférico, inmigrante y barcelonés, también hay un cementerio, y desde que me aventuré por las páginas de este libro, siento de vez en cuando el impulso de visitar el camposanto, a pensar en los vivos y en los muertos, a impregnar mi cuerpo y henchir mi olfato del dulce olor de los cipreses, que me sirva de incienso en una ceremonia de reconciliación conmigo mismo. Hace poco, una tarde soleada de las pocas que hemos tenido esta primavera, me quedé absorto en la observación de uno de esos árboles, que apuntaba al cielo como una espada verde. Al poco rato me pareció que me enroscaba a su alrededor, que lo envolvía y me aferraba a él como algo que se ama y se necesita a la vez. Poco después flotaba por los aires y contemplaba desde lo alto el barrio donde nací y me crié, otro barrio obrero que dio nombre y carta de existencia a los altres catalans. ¿Será que he traspasado los lindares de ese “otro mundo”? No lo sé a ciencia cierta, lo que sí sé es que hacía tiempo que no me sentía tan a gusto. Es como una nueva dimensión.

Gálvez, gracias por este libro, y que vengan más.

Texto perteneciente a DIETARIO EN RED 2007-2008.

En abierto

caliente

Paz Vega López. Echo mano, de nuevo, a Paz Vega López, el personaje que me nació en la Red, el personaje que se transformó en Caliente, mi primera novela cibernética.

Se me ha ocurrido que mi niña Paz podría auxiliar mi irregularidad bloguera. Para ello dejaré toda la novela en abierto, poco a poco, día a día; un abierto esporádico, dicho el asunto subrayado. Si la experiencia me satisface mínimamente, podría hacer lo mismo con toda mi obra literaria, una obra construida a lo largo, ya, de más de media vida.

Bien es cierto que mi actual estado anímico no acompaña al carácter festivo de mi niña Paz, ese personaje unamuniano que me sigue resultando queridísimo. Pero a veces hay que hacer de tripas corazón.

He de recordar que mi niña tuvo una página web en la que colgó la foto de su rostro. Tan sólo duró un mes, pues un comentarista la identificó como salida de la Red. Nadie le dio crédito. Pero a mí me resultó suficiente para retirarla con una convincente pataleta de la niña. El mito ya estaba inoculado. Lo gordo surgió después.

El rostro que me inspiró el personaje de Paz Vega López

Texto perteneciente a DIETARIO EN RED 2007-2008.

La salida

En el tren de Barcelona a La Coruña

Sigo mirando. Sé que con mi mirar me convierto en un mirón. También sé que si dejo de mirar, por no sé qué cuestiones de hipócritas composturas, no se entendería que yo fuese el creador de Paz Vega López.

Los escritores no podemos cerrar los ojos ante nada, ante nadie. Sobre todas las cosas hay que dar cuenta. Por fin rueda la primera rueda del tren. Echo de menos Barcelona tras la distancia del primer metro.

Fragmento perteneciente a
RUTA DEL OESTE
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DIETARIO EN RED 2007-2008.

Caras

Josep Pla. Su última entradilla en El cuaderno gris. Una inopinada situación de cuernos, palafrugellense, que me recuerda un poco a otra, malagueña, que se produce en mi Trenzado de homicidas, en el relato “Síntomas”. Luego está el tipo corpulento, gordo, que según Enric Frigola, necesita ensancharse el cinturón de su pantalón cuando espiritualmente se siente muy a gusto, en la gloria. Algo obvio.

Fragmento perteneciente a DIETARIO EN RED 2007-2008.

El padre

La figura del padre. El padre de Pla ve al hijo, que trapichea en ese momento con libros de texto, con los estudios. Lo invita a su bienestar, a la soledad de las buhardillas de la casa, donde nadie lo molestará. Y el hijo accede. La figura del padre. De mi padre. Hoy se cumplen seis años justos de su fallecimiento.

Fragmento perteneciente a DIETARIO EN RED 2007-2008.

La clase de 3º de ESO

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Madrugón. Desde las cinco y veinte fuera de la cama. Un desayuno ligero y el agradable tacto de la estufa en mis piernas. El instituto. Hoy, como todos los martes, voy y vengo, voy y vengo, a lo largo de la mañana, como un zarandillo.

Fragmento perteneciente a DIETARIO EN RED 2007-2008.

Partiendo de Lam Luong

Foto: AP. Los niños asesinados, junto a la madre, un día antes de su muerte

(…)

Hace unos meses leí la noticia de un hombre, español, que mató a su mujer a martillazos, algo similar a lo que hizo un personaje mío en El informe del roedor, una novela que sacará la editorial Morfeo en marzo. Su personaje, Pascual Pérez Pérez, albañil, le dio a su mujer con una maceta, un determinado tipo de martillo. Recuerdo que cuando describí estos hechos ficticios, antes de 1993, no se había dado ningún caso parecido en el ámbito de la realidad, o no había llegado a mi conocimiento.

Fragmento perteneciente a DIETARIO EN RED 2007-2008.

Otra vez la niña Paz

Esta entradilla ha sido escrita mentalmente, casi por completo, esta mañana, mientras estiraba mi pesada musculatura y corría un rato por el Paseo Marítimo de Castelldefels. Mi niña Paz me la ha dictado. Hacía mucho tiempo que no sentía sus vibraciones de una manera tan intensa.

Fragmento perteneciente a DIETARIO EN RED 2007-2008.

Un contacto generoso

A través de José Ángel Mañas, consigo ponerme en contacto con Roger Wolfe, del que pretendo incluir una cita larga, magnífica, en el próximo libro que editará Morfeo. Wolfe se siente “¡encantado!”. Así da gusto.

Fragmento perteneciente a DIETARIO EN RED 2007-2008.

E-mail a Antonio Robles

Me levanto tempranísimo, como todos los días, una costumbre de gente antigua, de campo, que yo he heredado de mi padre.

Entradilla inicial. Texto de DIETARIO EN RED 2004-2006