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EL PASEO DE LOS CARACOLES, una cita de cada página, en ABIERTO

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Entradas Etiquetadas ‘playa de castelldefels’

El día antes

Jueves, 15 de Octubre de 2009 Sin comentarios

Playa de Castelldefels (martes por la tarde, recién comido)

Pasa el tiempo. No llama. Llega la hora de comer. Pelo patatas. Y no llama. Frío las patatas. No llama. Casco un huevo frito en la sartén. Con el estrépito, salgo de la cocina para oír el timbre del teléfono, que no suena. Saco el huevo frito con la yema entera. Y no llama. Me frío un filete de lomo. Ninguna llamada. Llevo el plato a la mesa. Las bebidas. Empiezo a comer. Ningún telefonazo. Pienso que a lo mejor se me ha anotado mal el teléfono. Cuando me queda un pelín de comida, un par de bocados, suena el teléfono. Me levanto. Consciencia de que tengo la boca llena, de que así es imposible hablar inmediatamente. Detengo mis pasos. Trago a la carrera. Con el cuarto timbrazo, descuelgo el teléfono. Hablamos por fin.

Fragmento perteneciente a DIETARIO EN RED 2009-2010

Repeticiones

Lunes, 5 de Octubre de 2009 Sin comentarios

Poética ondulación del mar

Comida en la playa de Castelldefels, como en los viejos tiempos. Probando la sombra fresca de los pinos del primero de octubre. Esquivando los todavía despiadados rayos del sol de la siesta. Y el azul del mar en mi retina, con el vaporoso y delicioso sabor del chorizo aún entre mis dientes. Aire bueno. Sol como espadas. La tranquila ondulación del mar. Los días que se repiten tras más de un lustro de separación. Naturaleza apacible como mayor rasgo.

Fragmento perteneciente a DIETARIO EN RED 2009-2010

Recordando

Jueves, 1 de Octubre de 2009 Sin comentarios

Playa de Castelldefels

2003. Recuerdo que aquel año estuvo lloviendo casi todo el mes de abril, y que el sol de junio aparecía tras las ventanas como una mole de fuego, y que el 8 de agosto se me presentó la niña Paz, tan complaciente como Ibiza, pocos días después. Qué tiempos.

Fragmento perteneciente a DIETARIO EN RED 2009-2010

Un paseo tenso

Martes, 29 de Septiembre de 2009 Sin comentarios

Embarazada

Todo era muy helado y oscuro. No se adivinaba ni la arena que pisaban.

Fragmento perteneciente al relato
titulado «El itinerario» , del libro TRENZADO DE HOMICIDAS (pág. 52).

El primer remojón

Sábado, 28 de Junio de 2008 Sin comentarios

La playa de Castelldefels. Qué recuerdos. Esta playa sale en uno de mis artículos de ABC. Fue el cuarto. Y también en alguna parte de la novela Caliente.

Fragmento perteneciente a DIETARIO EN RED 2007-2008.

ABC, artículo 4

Lunes, 28 de Abril de 2008 Sin comentarios

ANÉCDOTA CON MOTE
Por Antonio Gálvez Alcaide.
Publicado en el diario ABC, el día 14 de junio de 1998.

Un detalle. No sé si por censura o por lapsus, el caso es que tenía que aparecer en este artículo “Miguel Ángel Rodríguez”; y sólo se publicó “Miguel Ángel”, con lo que ningún lector supo jamás que me refería al que era, a la sazón, portavoz del Gobierno de Aznar. Sólo he soportado ese único lapsus, tal vez censura, en las publicaciones de mi etapa de ABC.

Playa de Castelldefels, Barcelona. Hora temprana. Templado aliento solar. Cielo abierto, sin legañas de algodón. Abierto, muy abierto, de un azul agreste que se inyecta por los poros a fin de que renazca la euforia. Olor a gambas a la plancha, a algas como pinos, a cremas de polen dispuestas a combatir los arañazos del sol. Todo bien. Todo un día estival, de mansa disposición. La toalla sobre la arena. Mis riñones sobre la toalla. Los carrillos armándose de saludable color. El bostezo despreocupado parece una gaviota que flota en el aire, como dormida. Cierro los ojos. Mi cuerpo se desvanece poco a poco hacia el margen de las cosas. Menos las orejas.

Las orejas, la trompetilla de los tímpanos, no se pueden desconectar. Siempre oyen. Debido a la incansable actividad de las orejas, generalmente descubiertas, expuestas a los átomos de las corrientes, una lucecita roja se me enciende cuando casi me había abstraído en las delicadas brumas del abandono. Empiezo a escuchar unos vocablos entrecortados, medio incógnitos, (“comiendo mocarracas”, “con sus cachorreñas”, “una hartá”…), palabras aprisionadas dentro de un compacto acento andaluz, como nacidas de los terruños de las campiñas cordobesas. Abro los ojos. Durante unos segundos sólo contemplo fosfenos. Descubro que aquellas palabras pertenecen al diálogo que mantienen dos vejetes, algo irritados, en la orilla del mar. Evidentemente me aproximo a ellos, de rondón, impulsado por la intriga.

El que lleva la voz cantante, por lo que dice, es “maestroescuela jubilado”. Defiende su soltería. Se conoce que sobrelleva una soltería rancia, de muchas puertas cerradas. Su bañador, de verde clorofila, muy holgado, le tapa las corvas y baila según los antojos del aire. Este maestroescuela enseña una maleza de pelos canos en el pecho. Se erige algo giboso y huesudo, marcadamente en los huesos. Es de los que lastiman, de los que dan calambre si se tropieza con esa especie de huesos graníticos, infinitos, puntiagudos y romos. Sus palabras, ahora, son un dechado de susceptibilidad, un canto a la chanza ácida, a la subjetividad más ferruginosa. Pronuncia el deíctico interrogativo “¿ése?”, y a continuación lanza un nombre y un mote que razona. Sus palabras suenan, poco más o menos, así:

“¿Ése?: Felipe González Carántula, por mofletudo caradura. Mandón crispado, parece una tarántula. ¿No le dará vergüenza? A Borrell, en el aeropuerto, lo traía como un zarandillo. A callar, que perdemos el avión. Habla. A callar, que se nos va el avión. Habla. Vámonos ya, venga, querido caniche. Y el otro obedecía como un niño aplicado sin sacudirse el ridículo. Cuando Borrell mande de verdad, seguro que lo echa, por Carántula… ¿Ése?: Jordi Pujol Sacamantecas, por chupasangre, que hasta el blanco de los ojos lo tiene ensangrentado de tanto regurgitar. Mesías de lata en conserva, al paso de un par de generaciones sus plegarias latosas tendrán un sabor revenido y bobo. Gorgojo y galápago, arroja fríos espurreos cuando habla, por Sacamantecas… ¿Ése?: Miguel Ángel Rodríguez Zurriago, por esconder una vara verde en la manga, que te la puede señalar incluso por la espalda. Si estás cerca de él, sube la guardia, que te la endiña. Más que portavoz, es una chicharra. Su mirada azulenca pega coces, por soberbio y poco de fiar, por Zurriago… ¿Ése?: nada, a nadar, paisano, al agüita…”

El vejete maestroescula, con cierta parsimonia, cruza la raya de las olas rotas. Sin volverse, murmura una frase que le he escuchado a uno de los principales maestros literarios de este país: “y quien venga detrás, que arree”. El vejete se hace el muerto, boca arriba, y se adormila mecido por la marea. Parece una tabla náufraga; y su holgado bañador, una sábana de sargazo.

Bonito día. Atolondrado de sarcasmo y motes machacones, tomo asiento. Mis orejas se relajan, pese a los granitos de arena que, desde los lóbulos, construyen sus sendas ayudados por el soplo de una magnífica brisa. Una señorita, a mis pies, cuece sus pechos nacarados. Bonito día. Escritos quedan los ecos.

Otra vez la niña Paz

Sábado, 12 de Mayo de 2007 Sin comentarios

Esta entradilla ha sido escrita mentalmente, casi por completo, esta mañana, mientras estiraba mi pesada musculatura y corría un rato por el Paseo Marítimo de Castelldefels. Mi niña Paz me la ha dictado. Hacía mucho tiempo que no sentía sus vibraciones de una manera tan intensa.

Fragmento perteneciente a DIETARIO EN RED 2007-2008.

Unas carreras

Domingo, 23 de Abril de 2006 Sin comentarios

Me decido. Salgo a pegarme unos estiramientos, unas flexiones, unas carreras, unos manotazos y patadas al aire. Me parece que no lo hacía desde que cortaron el acceso al rompeolas desde la Barceloneta.

Entradilla inicial. Texto de DIETARIO EN RED 2004-2006

Sobre un culo de mujer

Domingo, 26 de Marzo de 2006 Sin comentarios

Glúteos. Los que se aprecian sin ambages en una fotografía de Jordi Socías. Yo también sabría fotografiar un culo distraído, Jordi Socías.

Entradilla inicial. Texto de DIETARIO EN RED 2004-2006

El surrealismo de un sueño

Martes, 12 de Julio de 2005 Sin comentarios

Me levanto pronto. Recuerdo el último sueño casi al detalle. No suele ocurrirme. Resulta que la chica de mi sueño era la cantante Madonna. Me parece incomprensible.

Entradilla inicial. Texto de DIETARIO EN RED 2004-2006

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