Perplejidad en el bar California

perplejidad

El bar California, entre desgastados comentarios de perplejidad, retomó el proceso imparable de la noche.

Fragmento perteneciente a la novela titulada El solitario (pág. 141).

La plaza George Orwell

Plaza George Orwell, Barcelona—¿Habéis visto la plaza? —preguntó Fede.
Se refería a la plaza Orwell. Pepe y su novia despacharon una mueca de extrañeza.

Fragmento perteneciente a la novela titulada El solitario (pág. 136).

Orines y vivienda

Hombre orinando en plena calle

De nuevo se enclaustró en su vivienda, sobrecogido, tembloroso, cada día más pálido y huidizo.

Fragmento perteneciente a la novela titulada El solitario (pág. 26).

Suciedad y cerveza

Salvador, en busca de su portal, tropezó con una botella de cerveza, un envase vacío de litro que rodó un par de metros sin quebrarse.

Fragmento perteneciente a la novela titulada El solitario (pág. 25).

Matar, suicidarse

Una "pequeña pistola"

—Bien. Pasando. Oye, me he estado quedando con tu cara desde hace un rato. Y me parece que te gustaría matar a alguien.

Fragmento perteneciente a la novela titulada El solitario (pág. 24).

Unas piernas

Piernas y medias

—Va, Salva, que me estás poniendo muy cachonda con ese carácter que tienes. Que parece que te haces de rogar, que estás de vuelta de todo. Mírame las piernas.

Fragmento perteneciente a la novela titulada El solitario (pág. 23).

Un escote

Un escote

Salvador notó que una mano de mujer, en su barbilla, le levantaba la cara. Lo primero que descubrió fue un considerable escote, unos pechos de mayúscula fortaleza, de piel dorada y maravillosamente cálida.

Fragmento perteneciente a la novela titulada El solitario (pág. 22).

Pasaje del Reloj

Pasaje del Reloj, frente al número 57 de la calle Escudellers, la vivienda de Salvador, el protagonista de la novela El solitario

Otra bifurcación notoria, aunque olvidada y silenciada desde 1864, es el Pasaje del Reloj.

Fragmento perteneciente a la novela titulada El solitario (pág. 16).