Doce campanadas de cálido carmesí

Doce campanadas de cálido carmesí es un relato de juventud. Recuerdo que, durante su escritura, mediaba mi veintena de años, estrenaba mi primera novia «oficial», o «formal», como diría mi anterior generación, y poco tiempo después el Ayuntamiento de Cornellá de Llobregat le otorgó a la narración el premio Sant Jordi. Quise tensión para Doce campanadas de cálido carmesí, y estilo: todo junto. Y me salió una historia que ahora sale por separado y en e-book, con portada de un modernísimo Ernst Stöhr, en una ilustración del año 1899.

Contra la pared

Este cuento obtuvo el premio Sant Jordi de Narrativa en 1989, otorgado por el Ayuntamiento de Cornellá de Llobregat, Barcelona.

El aliento de mi compañero huele a whisky barato. Mis labios aprisionan pequeñas porciones de la tensa piel de su cuello.

Fragmento perteneciente al relato titulado
«Doce campanadas de cálido carmesí» , del libro Cuentos agrios (pág. 57).