Un medio muerto

agonia

—Oye —dijo Pepe a su novia al observar que disminuía su atención—. Atiende a lo que voy a decir: Salva, el que está a punto de cruzar esa puerta, hace un rato ha resucitado a un medio muerto en mi escalera.

Fragmento perteneciente a la novela titulada El solitario (pág. 138).

Un prodigio de amor

En la noche de la Basílica lejana, unos cirios humeaban su agonía

Fragmento perteneciente al relato titulado
«Justinita la idolatrada» , del libro Relatos del fuego sanguinario y un candor (pág. 106).