El tiempo

Tiempo

La espina de la añoranza retrocede en el tiempo.

Fragmento perteneciente a la novela titulada El solitario (y pág. 182).

 

Vidas

Vidas

Innumerables pisadas dejaron grabadas, en las baldosas, la historia de sus vidas.

Fragmento perteneciente a la novela titulada El solitario (pág. 172).

 

Estampa enmarcada de Jesucristo

Jesucristo

Se trataba de una enorme estampa enmarcada con la imagen de Jesucristo.

Fragmento perteneciente a la novela titulada El solitario (pág. 162).

 

Súbita calma

Súbita calma

Imagen de la calma

—Podéis dormir en paz.

Fragmento perteneciente a la novela titulada El solitario (pág. 152).

Extraña caída en picado, en iBookstore

El ebook Extaña caída en picado, el inicio de la novela El solitario, disponible en iBookstore.

Ebook Extraña caída en picado, de la novela El solitario, de Antonio Gálvez AlcaideEXTRAÑA CAÍDA EN PICADO es el inicio de la novela de Antonio Gálvez Alcaide titulada EL SOLITARIO.
En EXTRAÑA CAÍDA EN PICADO asistimos al desmoronamiento psicológico de Salvador, el personaje principal de la novela, que vive en el número 57 de la antiquísima calle Escudellers, de Barcelona. Aquí encontramos, de manera detallada, la descripción del barrio de Salvador, su ambiente nocturno y diurno, el barrio de la Ribera, perteneciente al barrio chino de la ciudad.
A Salvador, en esta primera parte, se le manifiestan los primeros elementos llamados a convertirse en portentos, entre ellos, la aparición en su casa de un rostro barbado, el rostro de Jesucristo, rigurosamente exacto al que se muestra en la denominada Sábana Santa de Turín.

Sinopsis de EL SOLITARIO:
En el número 57 de la calle Escudellers de Barcelona vive Salvador, un hombre enfermo y huidizo que arrastra una tragedia personal. De forma inexplicable, su vida empieza a tener paralelismos con la vida de Jesucristo. Rompiendo su terrible soledad aparece Magdalena, una mujer que vive en el famoso barrio chino barcelonés y trabaja como dependienta en el mercado de la Boquería. Entre ellos se produce un amor tan profundo que la miseria de sus vidas se transforma en algo parecido a una constante cucharada de miel.
El entorno de Salvador es muy limitado, el mismo que les corresponde a las personas solitarias. Su única relación, más allá de las puertas de su casa y de la irrupción de Magdalena, es la que mantiene con los vecinos de su rellano, que no pueden ocultar el portento que viven en cierta ocasión.
Más allá del amor sin cortapisas, del choque entre el bien y el mal, de la denominada violencia de género, de la vida nocturna en la parte vieja de Barcelona, la gran quimera cristiana se convierte en algo tangible, demasiado hermosa para que sea perdurable. Y ante todo, Salvador y Magdalena; Magdalena y Salvador, una pareja inolvidable.

EXTRAÑA CAÍDA EN PICADO
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Tres locos

Locos

—Sólo son tres locos más de los que hay por ahí, con muchas ganas de armar cizaña —afirmó Salvador por suavizar el carraspeo de la situación creada.

Fragmento perteneciente a la novela titulada El solitario (pág. 142).

La sábana santa de Turín, de nuevo

Rostro de Jesucristo en la denominada Sábana Santa de TurínAunque Fede ya estaba avisado, descubrió las manchas de la pared y el techo sin conseguir un mínimo grado de disimulo. Le desconcertaron sus formas inequívocas, rigurosamente exactas a las del Cristo yacente de la Sábana Santa de Turín.

Fragmento perteneciente a la novela titulada El solitario (pág. 115).

Como ositos de peluche

Ositos de peluche

Las risas y los juegos giraron por toda la vivienda como ositos de peluche ensalzados, apretados.

Fragmento perteneciente a la novela titulada El solitario (pág. 104).

Aquel rostro barbado

rostro_jesusAscendió la mirada de Magdalena y descubrió, en el techo, el mismo rostro barbado, de exactas proporciones.

Fragmento perteneciente a la novela titulada El solitario (pág. 100).

El rostro de Jesucristo

Se puso al descubierto la totalidad de un rostro atribuido a Jesucristo, exactamente el mismo, y en sus justas proporciones, que el que se aprecia en la denominada Sábana Santa que se conserva en una arqueta de la catedral de Turín.

Fragmento perteneciente a la novela titulada El solitario (pág. 81).

Siempre con su manta

A Salvador, liado en su manta, sólo se le veía la cabeza, que parecía un rastrojo de barba y pelambrera.

Fragmento perteneciente a la novela titulada El solitario (pág. 28).

Sábana Santa de Turín

Allí, junto al sillón, apareció un rostro con los ojos cerrados, una faz de tamaño natural, una tez barbada, rigurosamente exacta a la que todavía hoy se conserva en la llamada Sábana Santa de Turín.

Fragmento perteneciente a la novela titulada El solitario (pág. 21).