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Vídeo de El Paseo de los Caracoles

Vídeo de presentación sobre la novela El Paseo de los Caracoles (Alba Editorial, 1999 – Morfeo Editorial, 2019).

El Paseo de los Caracoles: El mundo de los muertos en abierta convivencia con los vivos.

Página en Morfeo Editorial: https://www.morfeoeditorial.com/tienda/el-paseo-de-los-caracoles/

Página en Amazon: https://www.amazon.es/Paseo-Caracoles-Antonio-Galvez-Alcaide/dp/1542666449

Información general: https://www.morfeoeditorial.com/infopaseo.htm

El Paseo de los Caracoles, veinte años después

Qué placer más grande anunciar la novela El Paseo de los Caracoles, veinte años después (Alba Editorial, 1999 – Morfeo Editorial, 2019). ¿Alquien duda de su solidez? Yo, por supuesto, no.

El Paseo de los Caracoles: El mundo de los muertos en abierta convivencia con los vivos.

Información general

CRÍTICAS

Entrevista sobre EL PASEO DE LOS CARACOLES, en Onda Cero

Entrevista, de Eduardo Yañez, en Onda Cero.

Eduardo Yañez, el locutor que me hizo la entrevista en Onda Cero

Eduardo Yañez.

La entrevista, aquí.

P.D. De nuevo, Eduardo, muchas gracias. Ahora, dieciocho años después.

Entrevista sobre EL PASEO DE LOS CARACOLES, en Sants Montjuic Radio

Entrevista, de Cándido Querol, en Sants Montjuic Radio.

Cándido Querol, el locutor que me hizo la entrevista en Sants Montjuic Radio

Cándido Querol.

 Lectura de fragmentos escogidos por Cándido Querol,
intercalada con curiosas canciones: 1.

Lectura de fragmentos escogidos por Cándido Querol,
intercalada con curiosas canciones: 2.

Se inicia la entrevista: 3.

Termina la entrevista: 4.

P.D. De nuevo, Cándido, muchas gracias. Ahora, dieciocho años después.

Crítica a EL PASEO DE LOS CARACOLES, en El Cultural, de El Mundo

Crítica, excelente, de Care Santos, a la primera edición de la novela EL PASEO DE LOS CARACOLES. Salió en el suplemento El Cultural, del diario El Mundo, el día 27 de junio de 1999. Llama la atención cómo se parangona mi primera novela con obras cimeras de la literatura en lengua española, como La colmena, de Camilo José Cela, Cien años de soledad, de Gabriel García Márquez, o Pedro Páramo, de Juan Rulfo.

Crítica de Care Santos a EL PASEO DE LOS CARACOLES

Crítica a EL PASEO DE LOS CARACOLES

Transcribo la crítica:

Entre Cornellá y Sant Joan Despí, dos poblaciones de la periferia de Barcelona, se extiende El Paseo de los Caracoles. Es un lugar poblado y vital, pero también perfumado por la fragancia a cipreses que llega de los dos cementerios que lo flanquean. Además, estamos en un largo y caluroso día de verano, y va a haber un eclipse. En estas coordenadas espacio-temporales se sitúa la primera novela de Antonio Gálvez Alcaide (Sant Joan Despí, 1963), quien ya contaba en su haber con un édito libro de cuentos, Relatos del fuego sanguinario y un candor, antes de llegar con esta historia a la recta final del último premio Alba-Prensa Canaria, razón por la cual Menchu Solís decidió publicarla.
Es interesante que el escenario escogido por el autor para su debut en los relatos de largo aliento haya sido su propia ciudad. Una ciudad, por ciento, de escasa o casi nula presencia literaria. He aquí el primer aliciente de esta novela. Pero –como siempre sucede– la descripción de un espacio geográfico implica otras consideraciones mucho más profundas.
Al elegir hablar de Sant Joan Despí y de Cornellá, Gálvez está eligiendo hablar de una determinada Cataluña: la de los emigrantes y su descendencia. Con el diccionario de la Academia en la mano podríamos decir que este es un verídico retrato de la Cataluña charnega, que sí ha conocido glorias literarias. Y valga una sola, como ejemplo: El amante bilingüe, de Juan Marsé.
Sin embargo, hay que ser muy ingenuo para no entender que el Paseo de los Caracoles es, más que el escenario de esta historia, el verdadero –tal vez el único– protagonista de la misma. El autor nos presenta a un numeroso ramillete de personajes, todos vecinos del paseo: Pepín, Pachurra, Gemma, Federico, Angelines, Fernandín, Mercedes, María…
Y nos habla de sus circunstancias: la drogadicción, el desengaño, la soledad, la muerte. Es una foto de familia plagada de personajes grises que nos transmiten sus grises experiencias. Sin embargo, uno de estos personajes empieza a imponerse misteriosamente: el narrador. Un narrador intervencionista que, cuando por fin se presenta, en el tercer capítulo, ya tiene al lector intrigadísimo.
Y no hay para menos, ya que el narrador –pronto lo sabremos– es un muerto. Y el Paseo de los Caracoles, que a ratos nos parecía La Colmena y a ratos –arrastrados por la interferencia de lo mágico– nos recordaba a Macondo, ya sólo nos evoca irresistiblemente a Comala, el pueblo imaginario que Juan Rulfo pobló de muertos. A medida que avanzamos en la narración, el autor nos demuestra que algo de eso había: los muertos tienen en esta historia muchísima más importancia que los vivos, y serán ellos los que al final del libro se impongan sobre el resto. “Los muertos que ululan por el Paseo son de todos los tamaños y edades. Unos arrojan alegría; otros, los más jóvenes, juegan a las carreras por las aceras vacías; otros hacen malabarismos mientras flotan en el aire; otros se cuentan sus vidas y sus muertes”, nos deja claro el autor en la página 185.
Por todo, el universo que nos presenta Gálvez es fascinante y sobrecogedor. Más aún porque el paisajista ha tenido buen gusto para escoger los colores de la paleta: la grisura de los protagonistas, la oscuridad del conjunto –con la muerte siempre em primer término– y los colorines de un narrador tan jovial como muy pocos vivos.

Crítica a EL PASEO DE LOS CARACOLES, en Babelia, de El País

Crítica a la primera edición de la novela EL PASEO DE LOS CARACOLES. Esta pertenece a Javier Calvo. Salió en el suplemento cultural Babelia, del diario El País, el 17 de julio de 1999. Resulta llamativo que se califique la novela como «original danse macabre» y que se indique que la novela hunde algunas de sus raíces en la novela de Camilo José Cela titulada La familia de Pascual Duarte.

Crítica de Javier Calvo a EL PASEO DE LOS CARACOLES

Crítica a EL PASEO DE LOS CARACOLES

Transcribo la crítica a continuación:

DANZA MACABRA EN UNA BARRIADA DE INMIGRANTES
La primera novela de Antonio Gálvez Alcaide (Barcelona, 1963) es una original danse macabre ambientada en una barriada de inmigrantes andaluces del extrarradio barcelonés. El narrador es un espectro que deambula por ese escenario –representado como ámbito tétrico y mortuorio–, donde la vida miserable de sus habitantes es asimilada con la muerte gracias a la perspectiva del fantasma que ve ambos mundos superpuestos. La fantasmagoría del relato actúa como sistema de metáforas dentro de un retablo donde lo grotesco, lo macabro y la degradación sexual son exagerados deliberadamente en una valiente apuesta por lo horrible más allá de toda sutileza, experimento que hunde algunas de sus raíces en el Pascual Duarte.

Crítica a EL PASEO DE LOS CARACOLES, en la revista Lateral

Crítica a la primera edición de la novela EL PASEO DE LOS CARACOLES. Pertenece a Eusebi Boyés. Salió en la revista Lateral, en el número 59, de noviembre de 1999. Este crítico, además de acercarme a Juan Rulfo y a Camilo José Cela, también me aproxima a Francisco Umbral y a Juan Marsé. Se destaca que proclame que la Cornellá de Antonio Gálvez Alcaide es la heredera de La Verneda de Juan Marsé. Paso escaneo.

Crítica de Eusebi Boyés a EL PASEO DE LOS CARACOLES

Crítica a EL PASEO DE LOS CARACOLES

Como no se ve muy clara la crítica, la transcribo a continuación:

Una colmena deudora de Cela y su variopinto catálogo de habitantes: ése es el marco de El Paseo de los Caracoles, opera prima de Antonio Gálvez Alcaide (Sant Joan Despí, Barcelona, 1963). El título remite a la rambla que separa dos municipios del extrarradio barcelonés: Cornellá y Sant Joan Despí. Una rambla conocida por sus bares de caracoles y por su peculiar ubicación, ya que separa los cementerios de ambas poblaciones. Es decir: conviven en ella la vida de las terrazas y la muerte de los nichos, los vivos y los muertos.
Dos son los principales aciertos de la novela. Por un lado, el confundir, como si de un relato de Juan Rulfo se tratara, espíritus y seres de carne y hueso, fantasmas repletos de vitalidad y gente muerta en vida. El propio narrador, como se irá descubriendo, es un espectro que tiene acceso a la existencia de decenas de personajes gracias a su invisibilidad. Por otro lado, utilizar para el retrato de ese microcosmos un lenguaje rico y sugerente, en la línea del esgrimido por Umbral o el mismo Cela. Su mayor defecto –justo es señalarlo– deriva de esa circunstancia. El autor no acaba de encontrar su estilo propio y la prosa suena a leída. Pero ésa no es razón para abandonar la lectura. Sobre todo si el lector es amante de la literaturización de la Barcelona periférica, la Barcelona de los emigrantes, los contrastes, los viejos pobres y los nuevos ricos. En ese sentido, no hay duda de que el Cornellá de Gálvez Alcaide es el heredero de La Verneda de Juan Marsé.

 

De fiesta y con suerte

El viejo profesor, tras cinco días completos y consecutivos de fiesta, llega a la conclusión de que está algo confuso. Es un domingo de madrugada cuando entra en su casa del extrarradio de Barcelona. Le parece mentira encontrarse ya a día 11 de diciembre de 2011. Los días vuelan mucho más veloces que antes. Enciende una estufa eléctrica, su estufa de toda la vida. Se sienta en su sofá, su sofá de toda la vida.

Fragmento perteneciente a las memorias noveladas de la serie El viejo profesor

Balance del curso 2009-2010

Al final, irremediablemente, terminó recordándome a las morenazas de las películas que hacen de mala.

Fragmento perteneciente a DIETARIO EN RED 2009-2010

Mala sangre de la muerte

El agonizante no puede dar crédito a su suerte

Texto perteneciente a la novela titulada EL PASEO DE LOS CARACOLES (pág. 160).

Cruzando a la otra dimensión

Dejemos en paz a la muerte

Texto perteneciente a la novela titulada EL PASEO DE LOS CARACOLES (pág. 159).

Retrato de un hombre malvado

—Tú, en esta vida, vas a ir de puto culo si mueves las manos así.

Texto perteneciente a la novela titulada EL PASEO DE LOS CARACOLES (pág. 145).

La ley de la tierra

Las burbujas de aquellas aguas provenían de las ramas de los cipreses.

Texto perteneciente a la novela titulada EL PASEO DE LOS CARACOLES (pág. 138).

Desde las alturas

Si la difunta abriera los ojos ahora y se aceptara como es,

Texto perteneciente a la novela titulada EL PASEO DE LOS CARACOLES (pág. 129).

El misterio de la existencia

Mirando los delicados ojos dormidos de la difunta Mercedes,

Texto perteneciente a la novela titulada EL PASEO DE LOS CARACOLES (pág. 128).

Un muerto errante

los chorros de luz violeta que despiden tus ojos.

Texto perteneciente a la novela titulada EL PASEO DE LOS CARACOLES (pág. 127).

San Juan Despí, un instituto

(…). Salgo con una gratísima sorpresa, la de ser consciente de que aún existen institutos que conservan la vieja tradición del antiguo BUP y COU, aquellos institutos de Bachillerato que existieron hasta finales de los 90, en los que predominó un obligado esfuerzo de sus alumnos. He podido constatar en este centro que los chavales atesoran cierto nivel, que los nenes están acostumbrados a trabajar, un asunto que han asimilado como algo natural. He mandado deberes a más no poder. La inmensa mayoría los traía hechos. Y sin refunfuñar. Está tan arraigada la costumbre del trabajo en este centro, que incluso los críos castigados a la hora del patio hacen sus tareas, bolígrafo en mano, pese a sus carantoñas, sus pedorretas, los cachondeos intrínsecos a la edad. Ojalá se mantenga muchos años la actual línea docente de este centro. No es normal encontrar un instituto como el que acabo de conocer, sin apenas deterioro (…).

Fragmento perteneciente a DIETARIO EN RED 2009-2010

Un mirón

La viciosilla Gemma se regodea ante el espejo como su madre la parió.

Texto perteneciente a la novela titulada EL PASEO DE LOS CARACOLES (pág. 120).

Fascinante más allá

Bucólica representación de espíritus

—¡Buenas tardes, y buen provecho! —dicen, casi al mismo tiempo.

Texto perteneciente a la novela titulada EL PASEO DE LOS CARACOLES (pág. 107).

La importancia de una madre

Preciosa figura maternal

¿Dónde estará mi madre?

Texto perteneciente a la novela titulada EL PASEO DE LOS CARACOLES (pág. 106).

Misterios opacos

Tópica representación de almas en pena

Con esto quiero decir que algunas personas logran verme y tratarme como si fuese un hombre cualquiera.

Texto perteneciente a la novela titulada EL PASEO DE LOS CARACOLES (pág. 105).

El otro mundo

Restos humanos

O se sumergen si sus tumbas se alojan bajo tierra, a fin de averiguar qué queda de sus restos.

Texto perteneciente a la novela titulada EL PASEO DE LOS CARACOLES (pág. 103).

Los muertos escuchan

Luis Cernuda

El muchacho recuerda que ayer soñó con la difunta Mercedes

Texto perteneciente a la novela titulada EL PASEO DE LOS CARACOLES (pág. 89).

El Cartucheras

Imagen del viejo oeste americano

A Pepín le divierte mucho este solterón de cincuenta y cinco años, con esos aires interpretativos de chico pistolero y sus salidas disparatadas.

Texto perteneciente a la novela titulada EL PASEO DE LOS CARACOLES (pág. 84).

Pasiones y muerte

La tirante Esperanza está enterrada en el cementerio de San Juan Despí.

Texto perteneciente a la novela titulada EL PASEO DE LOS CARACOLES (pág. 79).

La tirante Esperanza

Noviazgo

La tirante Esperanza era una mujer muy chocante desde el primer momento,

Texto perteneciente a la novela titulada EL PASEO DE LOS CARACOLES (pág. 78).

La sinuosa Gemma

Agua de la ducha

, allá en el lavabo de la casa más alejada del bar Los Cordobeses, al final del Paseo,

Texto perteneciente a la novela titulada EL PASEO DE LOS CARACOLES (pág. 74).